Las sociedades súper tecnologizadas asiáticas

El periodista experto en el continente asiático Julián Varsavsky aseguró que allí tienen “un pensamiento poroso, muy adaptable a la circunstancia” y que “por eso se acoplan con mucha más facilidad al cambio moderno”.

Debido a los acelerados avances tecnológicos que atraviesa la humanidad, hace años comenzó a discutirse la chance de que en un futuro ese progreso pueda terminar siendo perjudicial por la posibilidad de que los robots le quiten el trabajo a las personas de carne y hueso o hasta de que se revelen. Pero en Asia, quizás el continente con sociedades más tecnologizadas, eso no ocurre y sus porcentajes de desempleo son bajos, aunque esto se debe a algunos aspectos particulares de sus estructuras económicas y laborales. Respecto a este asunto, Julián Varsavsky dijo: “Son temas muy complejos. Por ejemplo, Corea del Sur tiene la taza de robotización más alta de su industria. A esos países no les afecta la taza laboral justamente porque se dedican a la industria de la robótica. Y la industria es lo que más genera trabajo en una economía”.

El periodista autor de los libros “Corea: Dos caras extremas de una misma nación” y “Japón desde una cúpula” estuvo en Asuntos Públicos junto a Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, donde habló de cómo conviven las civilizaciones orientales con las nuevas tecnologías: “Byung-Chul Han, que es un filósofo surcoreano actual, dice que el pensamiento asiático no es esencialista como el occidental. Es un pensamiento poroso, muy adaptable a la circunstancia. Por eso dice él que se adaptan con mucha más facilidad al cambio moderno. Nosotros al robot lo vemos como algo siniestro. Si sos un humano, lo opuesto es un robot. Allá la línea divisoria entre real y simulacro es mucho más ambigua”.

Además, contó que en algunos países asiáticos existe un importante desarrollo de tecnologías utilizadas para el acompañamiento de personas ancianas, o de cualquiera que lo necesite, y mencionó un invento muy particular. “Japón trabaja como política de estado en el desarrollo de la robótica gerontológica, porque son gente que, o no tuvieron hijos o sus hijos trabajan muchísimas horas y lejos, y no los pueden cuidar. Entonces se resuelve por el lado de la robótica, o se intenta. En Japón tenés la foquita “Paro”, de la que se han vendido más de 10.000 unidades. Es una mascota hogareña, no es un juguete. Opera como una mascota que interactúa, es muy pomposa, vibra, te mira, te identifica y hace ruiditos. Nos da compañía, no entretenimiento. En esa cultura con esa cosmovisión, cierra. Visto desde afuera, desde una mirada etnocéntrica, la primera conjetura que tienen muchos es 'están locos'. No, no están locos, se piensa distinto”, explicó.

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Jueves 03/10/2019
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