RENATA SCHUSSHEIM - ESPÍRITU BARROCO

La artista estuvo a cargo del diseño de vestuario Altri Canti, que inauguró la temporada lírica pospandemia en el Teatro Colón.

Dibujante, escultora, directora de arte, diseñadora de vestuario y tantas otras cosas del mundo del arte y de la representación, Renata Schussheim es una de las grandes creadoras de la escena nacional. Su trayectoria es tan vasta que prácticamente es imposible no haber visto alguna de sus creaciones en cualquiera de sus múltiples formatos: como cuadros de una exposición, tapa de disco, afiche, marquesina, programa, revista, escenografía de recital, o como prendas sobre el cuerpo de bailarines, cantantes, actores, músicos.

Su versatilidad y su sorprendente capacidad de trabajo le permiten abordar proyectos escénicos de géneros tan diversos como ópera, rock, teatro, ballet, music hall. Dados la multitud de artistas con los que ha colaborado y colabora –de Rostrópovich a Charly García, de Julio Bocca a Moria Casán–, los teatros que ha transitado y conoce, y los premios recibidos –tres Konex, incluido el platino; ACE, Hugo, Florencio Sánchez, Trinidad Guevara, Estrella de Mar, María Guerrero y Premio Shakespeare–, no sorprendería que se comportase como una diva renuente y distante. En cambio, con una amplísima sonrisa, extiende los brazos y advierte: “Mirá que tengo manos de laburante”, dando a entender que su arte es también oficio y que sigue atenta a aquello que alguna vez dijo Picasso: “Si llegan las musas, que me encuentren trabajando”.

La poética de toda su obra tiene la línea y la figura como protagonistas, y con un método intrínsecamente artesanal, al diseñar vestuarios pinta los figurines para los personajes –hecho casi inaudito en épocas dominadas por “lo digital”– que, muchas veces, ganan matices de personalidad cuando sugiere un par de anteojos, un bastón o un sombrero con una pluma. La ópera, cuenta, demanda una mirada particular: “Pienso en bloques de coro, figurantes, solistas, en colores e iluminación. Tengo un ojo muy entrenado para saber cómo se ve una tela desde la fila dos o desde un palco. Por otro lado, los cantantes que vienen del exterior llegan con muy poco tiempo para ensayar y hay que hacer ajustes de último momento… las medidas que envían por correo electrónico suelen no coincidir con las que me encuentro en la persona”.

Gracias al entusiasmo y el compromiso que aporta a los proyectos de los que es parte, a su disposición para trabajar en equipo y a su rigurosidad en términos de realización, tanto en las producciones nacionales del exterior, logra equilibrar lo que podría parecer antagónico: libertad creativa y trabajo colaborativo.

Es una lectora tenaz, que sostiene amistades y parejas artísticas por décadas –como con Oscar Araiz, con quien ya cumplieron cincuenta años de colaboración y amistad–, y considera a los animales seres superiores. Casi siempre vestida en total black, el “estallido pelirrojo”, como la definió Miguel Brascó, dice hacer cuarenta cosas a la vez y, como el Conejo Blanco –personaje con el que se identifica–, evita detenerse a ver el atrás: “Una vez ordené todos mis bocetos y después se desordenaron; son tantas las carpetas, tantas las obras, que nunca tengo el tiempo. A veces pienso: ‘¿Llegará el momento en que esté tranquila?’. Pero, cuando esté tranquila, no voy a poder agacharme para elegir los bocetos y voy a estar sin visión. ¿Será en ese momento?”

Altri Canti

La primera vez que Renata Schussheim trabajó para una puesta en el Colón fue en 1978, para el ballet de Oscar Araiz sobre Sueños de una noche de verano, de William Shakespeare. Desde entonces, la colaboración entre Schussheim y el Teatro se ha reiterado en infinidad de ocasiones, con producciones tan memorables como La flauta mágica, con régie de Sergio Renán; el espectáculo de Charly García en el Colón Líneas Paralelas; el Tríptico de Stravinsky con coreografía de Oscar Araiz; Don Giovanni, con régie de Emilio Sagi, entre otras.

En 2021 tuvo a su cargo el vestuario de la primera representación lírica del Colón con presencia de público –aunque con aforo limitado–, tras un 2020 en el que la temporada se suspendió a causa de la pandemia. Con dirección de Marcelo Birman y puesta en escena de Pablo Maritano, Altri Canti, presentó una articulación para escenario de los madrigales del Octavo libro de Claudio Monteverdi. Trabajar con la obra de un artista del barroco significó, para Schussheim, no solo la satisfacción de desplegar las posibilidades imaginativas que el barroco mismo propone, sino que también se relacionó con su propia esencia de artista que se piensa a sí misma como “un espíritu barroco”.

Cada vez que participa en una puesta en el Teatro Colón, siente la confianza de tener “un entendimiento total con la gente de los talleres, con los que trabajo desde hace muchísimos años. Son gente de oficio, con gran capacidad de comprensión, interpretación y confección como”, pero la puesta de Altri Canti, después de la pausa obligada por la pandemia, tuvo un ingrediente adicional: “Fue una emoción terrible volver a los talleres. Todos teníamos muchísimas ganas de volver”, dice, con la alegría de haber retomado el contacto con sus aliados, los materiales.