En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Marcelo Larraquy, historiador, escritor y autor de Gordon, el aniquilador, sobre la figura de Aníbal Gordon y el recorrido que llevó a un delincuente común a involucrarse en la violencia política de los años 70 y, posteriormente, en el aparato represivo de la última dictadura.
En diálogo con Silvia Naishtat, Larraquy explicó que inicialmente se acercó a Gordon como un personaje relativamente desconocido, pero que a medida que avanzó en la investigación descubrió una trayectoria que atravesaba distintos momentos centrales de la década. El escritor eligió reconstruir esa historia a través de una novela escrita en presente, con la intención de recuperar no solamente los grandes acontecimientos políticos sino también “la vibración de lo que está sucediendo” y la dimensión cotidiana y humana de aquellos años.
Uno de los momentos decisivos en la trayectoria de Gordon fue su paso por prisión, donde quedó alojado junto a presos políticos y comenzó a construir vínculos con personas que utilizaban prácticas que él ya conocía por el delito. Larraquy señaló que, en un contexto en el que la violencia política también recurría a robos de armas, secuestros y otras acciones clandestinas, Gordon descubrió que su experiencia podía adquirir un nuevo valor. “Hay un gris que es el del delito y la política. Esto termina uniendo a las partes”, explicó. Tras recuperar la libertad, se vinculó con sectores de la derecha peronista y participó posteriormente en operaciones represivas.
El historiador destacó que ese recorrido terminó adquiriendo una dimensión mucho más dramática pocos años después. Gordon participó de la depuración interna del peronismo y de operativos vinculados con la Triple A, y durante la dictadura usurpó una casa Floresta y la puso a disposición de la SIDE para que funcionara como centro clandestino de detención y tortura. “Termina siendo el único civil a cargo de un campo de concentración”, señaló Larraquy, al describir cómo un hombre proveniente del delito común llegó a ocupar un lugar dentro del aparato represivo comparable con el de un coronel o un general.
“Es un libro que no solo habla de Gordon, sino de cómo la macropolítica incide en la micropolítica, y viceversa”, resumió.
En una nueva columna en Asuntos Públicos, Victoria Terzaghi analizó el anuncio del Gasoducto Manuel Belgrano, una obra que demandará una inversión privada de 2.200 millones de dólares y permitirá ampliar el transporte del gas producido en Vaca Muerta hacia el centro y el norte del país, además de generar una mayor capacidad para exportar.
La periodista explicó que el nuevo gasoducto tendrá una extensión de 753 kilómetros y unirá Tratayén, en Neuquén, con La Carlota, en Córdoba. El proyecto contempla además cinco nuevas plantas compresoras y será desarrollado por Transportadora de Gas del Norte (TGN). Según detalló Terzaghi, el financiamiento será íntegramente privado y estará basado en la venta anticipada de capacidad de transporte.
La ampliación permitirá llevar mayores volúmenes de gas de Vaca Muerta hacia las provincias del norte argentino, una región que necesitó recurrir a importaciones para cubrir parte de su demanda en el último tiempo. Al mismo tiempo, la nueva infraestructura dejará una mayor disponibilidad para exportar y acompañará el crecimiento de otras actividades productivas, particularmente la minería. Las estimaciones mencionadas en la columna proyectan un ahorro de alrededor de 700 millones de dólares anuales en importaciones y la posibilidad de generar otros 400 millones por año a través de mayores exportaciones.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Jorge Vasconcelos, economista e investigador jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, sobre las dificultades que atraviesa la actividad económica, el crecimiento de la morosidad y el impacto que, según su análisis, tiene la actual política monetaria sobre el crédito y el mercado interno.
En diálogo con Silvia Naishtat, Vasconcelos cuestionó la división entre “ganadores” y “perdedores” del actual modelo económico y sostuvo que una parte de los sectores que hoy enfrentan problemas podría encontrarse en una situación diferente con otra política monetaria y cambiaria. Si bien reconoció que existen actividades industriales afectadas estructuralmente por la apertura y la competencia de productos importados, consideró que otras están sufriendo principalmente por la falta de crédito y liquidez.
El economista vinculó esa situación con una política monetaria que definió como estricta y con la fuerte volatilidad de las tasas de interés. Según explicó, a diferencia de otros países donde los bancos centrales utilizan una tasa de referencia relativamente estable como instrumento de política monetaria, en la Argentina las fluctuaciones dificultan que las entidades financieras puedan calcular el costo al que otorgarán créditos. A esto se suma, señaló, una elevada carga impositiva que también encarece el financiamiento. “Hay demasiada volatilidad en las tasas de interés y el Banco Central dice que esa es su política. Pero eso no es algo que ocurra en el resto de los países”, afirmó.
Vasconcelos advirtió que la falta de liquidez también se refleja en el crecimiento de la morosidad, que ubicó en el 7,7%, y cuestionó la expectativa de que los dólares ahorrados por los argentinos regresaran espontáneamente al circuito económico. Según planteó, si los ahorristas consideran conveniente conservarlos, esos recursos permanecen fuera del sistema. Al mismo tiempo, quienes actualmente tienen préstamos están devolviendo a los bancos más dinero del que ingresa nuevamente a empresas y familias mediante nuevos créditos. “Con esas dos restricciones es muy difícil que el nivel de actividad se pueda dinamizar”, explicó.
El investigador también puso el foco en la debilidad de la recaudación vinculada con el nivel de actividad. A su juicio, el bajo consumo reduce los ingresos del Tesoro y obliga a realizar un ajuste adicional del gasto para mantener el equilibrio fiscal, lo que a su vez dificulta la recuperación. Por eso, consideró que un escenario presupuestario más favorable debería estar acompañado por modificaciones en la política monetaria que permitan refinanciar deudas en mora y recuperar el flujo de nuevos préstamos.
Por último, Vasconcelos remarcó que estas dificultades conviven con indicadores muy favorables en el frente externo, particularmente en materia de exportaciones y saldo comercial. Para el economista, esa combinación muestra una economía con sectores muy dinámicos y otros fuertemente restringidos por las condiciones financieras y la debilidad del mercado interno. “No es una economía desfalleciente, sino que está muy desbalanceada”, concluyó.
En una nueva columna en Asuntos Públicos, Victoria Terzaghi analizó la disputa entre Mendoza y La Pampa por el complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, luego de que el Gobierno nacional estableciera mediante un DNU que las centrales se encuentran íntegramente en territorio mendocino y que, por lo tanto, esa provincia debe recibir la totalidad de las regalías hidroeléctricas.
La periodista explicó que desde 1973 las regalías se distribuían en partes iguales entre Mendoza y La Pampa. La decisión del Ejecutivo modificó ese esquema y provocó celebraciones en Mendoza y el rechazo inmediato del gobierno pampeano, que recurrió a la Justicia. Una cautelar de la Justicia Federal de La Pampa frenó el cambio y, mientras se resuelve la discusión de fondo, las regalías continúan repartiéndose 50% para cada provincia. Según explicó Terzaghi, el argumento judicial es que existe un conflicto federal que ya fue abordado por la Corte Suprema y que, por lo tanto, no puede ser modificado unilateralmente por el Poder Ejecutivo mediante un DNU.
Detrás de la discusión económica aparece además un conflicto histórico por las aguas del río Atuel. El complejo hidroeléctrico comenzó a construirse en la década de 1940 y sus embalses son utilizados por Mendoza, entre otros fines, para el riego. La Pampa sostiene desde hace décadas que esas intervenciones redujeron el agua que llega a su territorio y la Corte Suprema estableció un caudal mínimo que debe garantizarse aguas abajo. Según los pampeanos, ese caudal actualmente no se estaría cumpliendo, por lo que la disputa por las regalías vuelve a poner en primer plano un enfrentamiento mucho más antiguo entre ambas provincias.
En una nueva columna en Asuntos Públicos,Victoria Terzaghi analizó el endurecimiento anunciado por el Gobierno a las empresas que operen bajo permisos kelpers, una decisión que dejó en evidencia la relevancia de Vaca Muerta y complica el avance del proyecto petrolero Sea Lion.
La periodista explicó que, tras el anuncio, distintas compañías de servicios especiales que actualmente trabajan en Vaca Muerta comenzaron a pronunciarse a favor de la posición argentina y aseguraron que no prestarán servicios para actividades británicas en las Islas Malvinas. Se trata de empresas que cumplen un papel central para las grandes operadoras petroleras y cuya participación resulta especialmente importante en desarrollos complejos como los proyectos offshore.
En ese escenario aparece Sea Lion, el proyecto petrolero ubicado al norte de las Islas Malvinas que avanzó con su decisión final de inversión a fines del año pasado. Terzaghi señaló que el desarrollo tendría un potencial estimado de alrededor de 230 millones de barriles y una producción proyectada de unos 60 mil barriles diarios. El recrudecimiento de la disputa y las nuevas advertencias argentinas abren ahora interrogantes sobre las compañías que podrían participar en su desarrollo, en momentos en que la cuestión Malvinas volvió a ganar protagonismo en la agenda internacional.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Diego Coatz, economista y director ejecutivo de I+D (Industria y Desarrollo), sobre la caída de la actividad industrial, la pérdida de empleo formal y el contraste entre las dificultades que atraviesa la economía real y un escenario favorable en materia de exportaciones y disponibilidad de dólares.
En diálogo con Silvia Naishtat, Coatz analizó los últimos datos de industria y construcción y señaló que los resultados de julio fueron incluso peores de lo esperado. Según explicó, desde hace poco más de un año sectores como la industria, el comercio, la construcción y los servicios registran importantes dificultades, con consecuencias sobre el mercado laboral y la supervivencia de las empresas. Estimó que se están perdiendo entre 10 mil y 12 mil empleos formales por mes y que unas 3.300 empresas industriales podrían cerrar durante este año.
El economista describió la evolución de la actividad como un “serrucho”, con algunos meses de leves mejoras que no logran modificar una tendencia general de estancamiento. Según señaló, la economía real acumula una caída cercana al 3% en el último año y, aunque algunos sectores podrían mostrar una recuperación durante agosto, el punto de partida continúa siendo muy bajo. “Puede eventualmente tocar un piso, pero uno bajo que no te va a frenar el drenaje y los problemas en el mercado de trabajo y la situación de las empresas”, advirtió.
Coatz destacó, sin embargo, que esta situación se produce en un contexto macroeconómico que presenta oportunidades importantes. A la maduración de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas con el RIGI se sumó una mejora extraordinaria en los precios internacionales de productos que exporta la Argentina. Según sus estimaciones, el país superará este año los 100 mil millones de dólares en exportaciones y alcanzará un superávit comercial superior a los 25 mil millones, unos 12 mil millones más de lo que se proyectaba inicialmente. Esa disponibilidad de divisas contribuye a estabilizar las variables financieras y coincide con una desaceleración de la inflación, pero todavía no logra trasladarse a la actividad. “Tenés un shock de exportaciones muy positivo, pero eso hay que traducirlo a políticas que incentiven la actividad económica. Estamos desaprovechando la oportunidad”, sostuvo.
Para aprovechar esa oportunidad, planteó como necesario que la estabilidad macroeconómica comience a traccionar sobre la inversión, el crédito, la obra pública y la situación de las empresas. También advirtió que la competencia industrial internacional ya no puede pensarse únicamente como una disputa entre compañías privadas, debido al creciente peso de los Estados en la promoción de sus sectores productivos. En particular, señaló que una parte significativa de la expansión de las grandes compañías manufactureras está asociada a incentivos públicos y que esa proporción es todavía mayor en el caso de China. “Hoy un industrial no compite contra otro industrial de otro país, sino contra Estados que quieren que sus empresas ganen mercados”, concluyó.