Victoria Terzaghi  realizó su primera columna en Asuntos Públicos.. En esta ocasión, informó y analizó acerca de uno de los debates más sensibles del momento: la modificación de la Ley de Glaciares.

La periodista explicó que el proyecto, que ya tuvo media sanción y aún debe pasar por Diputados, introduce cambios en los presupuestos mínimos de protección ambiental y delega mayores facultades a las provincias. El punto central está en la zona periglaciar: actualmente protegida de manera amplia, la iniciativa busca permitir actividades extractivas en aquellos sectores que no sean considerados “reserva estratégica de agua”.

Allí, señaló Terzaghi, estará el “quid de la cuestión”: cómo se determinará qué áreas son estratégicas, qué estudios se realizarán y con qué criterios. De esto también dependerá, en la práctica, la posibilidad de avanzar con grandes proyectos mineros incluidos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

La columnista comparó el clima del debate con el que se vivió en 2013 durante el acuerdo YPF-Chevron. Recordó que estuvo en Neuquén cuando la Legislatura aprobó ese convenio en medio de una fuerte represión, con gases lacrimógenos y un manifestante baleado.

Terzaghi también puso el foco en el factor social. En muchas zonas alejadas, donde durante décadas escasearon oportunidades laborales y los que terminan el secundario emigran en busca de más oportunidades, la llegada de proyectos extractivos promete miles de empleos con salarios altos. Esa expectativa suele inclinar la balanza a favor de las iniciativas, incluso en comunidades donde existen resistencias ambientales.

La discusión, advirtió, recién empieza. Falta la letra chica, el paso por Diputados y la implementación concreta. Y, como suele ocurrir, será en los detalles donde se defina si la modificación de la Ley de Glaciares impulsa una nueva etapa de desarrollo o abre un frente de conflicto a largo plazo.

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