En esta edición de El lunes puede esperar, abordamos el conflicto con los transportistas que paralizó puertos clave en plena cosecha gruesa y generó un fuerte impacto en las exportaciones. Para analizar la situación, Lorena Rodríguez conversó con el vicepresidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales.
El especialista describió una semana “muy complicada, casi anárquica”, marcada por bloqueos en accesos a los puertes de Bahía Blanca y Necochea. Si bien algunas federaciones lograron acuerdos, explicó que el conflicto persiste por la presencia de grupos autoconvocados con los que resulta difícil negociar. El origen del reclamo está en el fuerte aumento del costo del combustible, que dejó atrasadas las tarifas de flete de referencia.
Según detalló, esta situación corta toda la cadena productiva: afecta a transportistas que no pueden trabajar, a productores que no logran sacar la cosecha y a exportadores que ya tenían compromisos asumidos. “La mayoría quiere trabajar, pero unos pocos bloquean y generan un daño enorme”, sostuvo. Además, advirtió que hay buques demorados y otros que directamente se desviaron a cargar en otros puertos, lo que implica una pérdida de divisas en un momento clave del año.
El impacto no se limita a las empresas exportadoras. También golpea a los propios transportistas, que dejan de percibir ingresos, y a los productores, que se ven obligados a almacenar en silobolsas, encareciendo sus costos. En ese contexto, señaló que una vez que la cosecha se almacena, el poder de negociación de los transportistas disminuye y el conflicto termina perjudicando a todos los actores involucrados.
Por último, remarcó la necesidad de encontrar una solución que permita normalizar la actividad y garantizar que quienes quieran trabajar puedan hacerlo. “El derecho a reclamar existe, pero no de esta manera”, concluyó.
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