En esta edición de abordamos el escándalo judicial que sacudió la agenda esta semana, vinculado a la contaminación de fentanilo que derivó en más de 100 muertes en distintos puntos del país. La investigación tiene como eje al laboratorio HLB Pharma y a su propietario, Ariel García Furfaro, actualmente detenido y procesado en una causa en la que la fiscalía plantea una imputación que prevé penas de hasta 25 años de prisión.

Para profundizar en el caso, Hernán Cappiello Ariel Cohen conversaron con Gastón Marano, abogado defensor de García Furfaro, quien explicó los alcances de la imputación y cuestionó algunos puntos de la investigación. Según detalló, el propio empresario “se quería entregar” y en su declaración indagatoria planteó la hipótesis de un posible sabotaje, aunque sin descartar la chance de un error humano.

Marano sostuvo que García Furfaro desconocía la contaminación y remarcó el absurdo de pensar lo contrario: “Si hubiese sabido que esto existía, habría sido el primero en frenarlo. Era su principal fuente de ingresos, que hoy valen cero”. En esa línea, agregó que el laboratorio había recibido advertencias de la ANMAT, pero “la mayoría no estaban vinculadas con la calidad de los medicamentos” y que “recién en febrero de este año se prohibió la producción de fentanilo”.

El abogado también buscó enmarcar el rol de su defendido: “Ariel es un empresario, no un técnico en farmacología. La industria es altamente tecnificada, y responder a los requerimientos del organismo estaba en manos de profesionales especializados”.

Respecto al avance de la causa, Marano señaló que se trata de un proceso inusualmente rápido para el fuero federal: “Fue de todo menos lenta esta investigación, a diferencia de otras que parecen demorarse en exceso. Ni la justicia demasiado rápida ni la demasiado lenta suelen ser justas”.

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