Sin dudas, uno de los temas económicos de la semana es el fuerte aumento del precio del petróleo y las implicancias que puede tener tanto para la economía global como para la Argentina. Más allá del impacto inmediato en los mercados, el escenario también abre preguntas sobre el rol que puede ocupar el país en un nuevo mapa energético internacional.

Para analizar este contexto, en  El lunes puede esperar conversamos con Carlos Mendizábal, profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral.

En diálogo con Lorena Rodríguez, Mendizábal explicó la importancia estratégica del estrecho de Ormuz: “El Golfo Pérsico —donde está Qatar— se conecta con el océano Índico a través del estrecho de Ormuz, que tiene apenas entre 20 y 30 kilómetros de ancho”. Por ese corredor circula aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en el mundo, además de una proporción similar del gas natural licuado (GNL)».

En un escenario de conflicto como el actual, cualquier interrupción en esa zona tiene efectos inmediatos sobre la oferta global. Según el especialista, la paralización del tránsito en ese punto estratégico implica una reducción significativa de la oferta energética disponible en los mercados.

Sin embargo, Mendizábal advirtió que el comportamiento del precio del petróleo debe analizarse con cautela, ya que el mercado funciona principalmente a través de contratos a futuro. “El petróleo que hoy se consume fue producido el mes pasado”, señaló, y remarcó que los movimientos actuales reflejan expectativas sobre lo que puede ocurrir en las próximas semanas.

En ese sentido, planteó dos escenarios posibles. Si el conflicto se extiende durante varias semanas —entre 20 y 40 días— pero otros países productores aumentan su oferta, el impacto podría ser limitado. De hecho, la OPEP ya anticipó que podría incrementar la producción para compensar posibles faltantes.

En cambio, si la situación se prolonga más allá de ese plazo y los stocks disponibles comienzan a agotarse mientras la demanda se mantiene alta, el precio del petróleo podría subir con mayor intensidad. De todos modos, Mendizábal consideró que, al menos por ahora, ese escenario no aparece como el más probable.

El especialista también subrayó el carácter transversal de la energía en la economía. “La energía está en todo”, explicó, y recordó que tanto la electricidad como muchas otras formas de energía dependen del petróleo y del gas.

En ese contexto, destacó el cambio que experimentó Argentina en los últimos años. Tras décadas en las que el país fue principalmente importador de energía, hoy comienza a consolidarse como exportador.

“Argentina en los últimos 25 años no fue el mejor alumno en el mercado energético internacional”, admitió. Según explicó, el país incumplió compromisos y perdió credibilidad frente a los mercados. Sin embargo, esa situación estaría comenzando a revertirse.

Además, remarcó una ventaja estructural del país en el actual contexto geopolítico: su ubicación. A diferencia de otras regiones productoras, Argentina está lejos de las zonas de conflicto y no enfrenta tensiones con sus vecinos. “Si un país tiene que comprar algo crítico para su economía, va a elegir un proveedor confiable”, explicó.

“En el corto plazo, Argentina va a ser un gran exportador de GNL”, concluyó.

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