VIOLENCIA CONTENIDA: LA PUERTA QUE ABRIÓ EL TIRADOR DE SAN CRISTOBAL; POR CECILIA DI LODOVICO

VIOLENCIA CONTENIDA: LA PUERTA QUE ABRIÓ EL TIRADOR DE SAN CRISTOBAL; POR CECILIA DI LODOVICO

El caso del tirador de San Cristóbal —el adolescente de 15 años que llevó la escopeta de su abuelo a la escuela y gritó “sorpresa” antes de dispararle a un chico de 13— volvió a encender una alarma que ya venía creciendo en silencio.

No se trata solo de la llamada true crime community o de la posible glorificación de las masacres escolares. Lo que aparece con fuerza es algo más profundo: chicos que crecen en entornos atravesados por la violencia y que tienen acceso a armas. Las imágenes que circularon en los últimos días —pibes posando con armas dentro de las aulas, pintadas, amenazas— ya no pueden leerse como simples bromas de mal gusto.

Hay un cambio de lógica. Las armas dejaron de ser algo que se esconde para convertirse en algo que se exhibe. Sin miedo, sin pudor. ¿Qué hay detrás? Vulnerabilidad económica, falta de contención, problemas en el sistema educativo. En algunos casos será uno de estos factores, en otros todos juntos, atravesados además por la cultura de las redes, donde mostrarlo todo se vuelve una necesidad.

Los números ayudan a dimensionar el fenómeno. En la Ciudad de Buenos Aires hay al menos 20 casos bajo investigación del Ministerio Público Fiscal. En Santa Fe se registraron más de 400 denuncias. En la provincia de Buenos Aires, solo en un día se hicieron 70 presentaciones. Mendoza suma más de 200 casos y tomó una medida extrema: que los chicos asistan a la escuela sin mochila.

Hubo detenciones, allanamientos y decisiones judiciales que incluso apuntan a responsabilizar a los padres por los costos de los operativos. En algunos casos, estas respuestas podrán funcionar. En otros, serán apenas un parche frente a un problema mucho más complejo, que ya no se puede subestimar.

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EL CASO DE LA NIÑA ESMERALDA: CUANDO EL ALERTA SOFÍA FUNCIONA

EL CASO DE LA NIÑA ESMERALDA: CUANDO EL ALERTA SOFÍA FUNCIONA

Esmeralda, una nena de 2 años, desapareció sin dejar rastros en Córdoba. La historia parece conocida y el pronóstico del final, teniendo en cuenta los casos de Loan Peña, Lian Flores, y de otros tantos nenes perdidos, parecía oscuro. Según Missing Children son más de 100 los nenes que permanecen desaparecidos en Argentina.

Pero esta vez todo funcionó bien: Aunque todavía quedan puntos por esclarecer, Esmeralda apareció en buen estado de salud, a menos de 24 horas de su desaparición, en un baldió a metros de su casa.

Será que la experiencia si nos eneeseñó algo, sobre todo a los funcionarios que se pusieron el traje de gestión y responsabilidad política en el caso de la desaparición de menores, casos que no entienden de jurisdicciones.

El yo no fui, a mi no me tocaba o fue la culpa de.. no va más. Ahora que aparezca un menor es la responsabilidad de las fuerzas de seguridad, de los gobiernos y de la justicia. Si no hay cooperación, no hay buenos resultados. Ya no hay excusas porque existe una herramienta eficaz.
Se llama «Alerta Sofía». Creada en 2019 por Patricia Bullrich, cuando era ministra de seguridad de Mauricio Macri.
Se llama así en homenaje a Sofía Herrera, la nena de 3 años que desapareció el 28 de septiembre de 2008 en un camping en Río Grande, Tierra del Fuego.


Replica el modelo internacional Alerta Amber (creado en 1996 en EE. UU.) y se activa para difundir de manera masiva e inmediata la imagen del menor a través de medios de comunicación, redes sociales y telefonía celular. También a las fuerzas de seguridad provinciales y federales.


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LOBOS SOLITARIOS: EL PELIGRO LATENTE EN ARGENTINA; POR CECILIA DI LODOVICO

LOBOS SOLITARIOS: EL PELIGRO LATENTE EN ARGENTINA; POR CECILIA DI LODOVICO

En los últimos 2 años, el FBI reportó 14 casos de jóvenes y adolescentes de diferentes partes de Argentina que planeaban atentados.
El cuerpo de investigaciones estadounidense detectó los movimientos a través de conversaciones de los sospechosos en redes sociales donde comparten propagandas de grupos extremistas, se interesan por la elaboración de bombas y la obtención de armas.
Además, conversan sobre sus planes para atacar escuelas y universidades, al estilo de los tristemente célebres shooters que fueron autores de masacres en Estados Unidos y Noruega.

Lo curioso es que, cuando la Policía Federal, a través de su unidad antiterrorista, llega a los usuarios en la vida real, encuentra en los allanamientos evidencias que demuestran que el peligro es real.

Se trata de potenciales lobos solitarios.

El último caso se registró en Lanús, donde un chico, menor de edad, planeaba un ataque a una escuela. Cómo lo rastrearon? Ingresó a ub ‘chat’ de Roblox y manifestó su deseo de en un ‘tirador real’”,

Le encontraron en el allanamiento dagas de uso militar; uniformes falsos de la Policía Federal Argentina, de la Policía Bonaerense y de la Policía de Santa Fe; una insignia del Ejército Argentino; tres chapas identificatorias y con la leyenda “Campaña del servicio en Irak”; y una restante perteneciente a una comunidad de una academia de tiro.
También chalecos tácticos y gorras militares.


Tanto se aceleraron estos casos que los investigadores ya hablan de denominadores de riesgo entre los menores: tienen acceso a armas, sus padres están separados o fallecidos, se crían en un entorno hostil y sin contención familiar. Estos son los casos que más preocupan de un fenómeno que no hay que subestimar.

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LA DOCTRINA BULLRICH Y LA NUEVA MINISTRA ALEJANDRA MONTEOLIVA; POR CECILIA DI LODOVICO

LA DOCTRINA BULLRICH Y LA NUEVA MINISTRA ALEJANDRA MONTEOLIVA; POR CECILIA DI LODOVICO

La intención de Patricia Bullrich, tras su salida del Ministerio de Seguridad, era dejar su impronta en la cartera bajo lo que ella y su tropa denominan “la doctrina Bullrich”, y que la elegida para continuar ese legado fuera la persona que tuvo el control operativo de las fuerzas de seguridad durante su gestión: Alejandra Monteoliva. Mientras Bullrich posaba para la foto de los Personajes del Año de la revista Gente, entre streamers y figuras históricas de la televisión, Monteoliva ya ocupaba su lugar en el amplio despacho de Gelly y Obes, sede del Ministerio. Aunque Bullrich no se fue del todo: ella y su equipo de comunicación siguen teniendo el control, una especie de mando a distancia. Habrá que ver si la ahora senadora y su grupo de leales no se desbordan con ambas tareas simultáneas. La sombra del doble comando, en todo caso, parece no ser una amenaza en este caso porque está bastante claro quién comanda. Pero si bien es difícil seguirle el ritmo a Bullrich en una sola tarea, me pregunto si estar detrás del Ministerio y pelear las luchas de Milei en el Congreso al mismo tiempo no será demasiado incluso para su particular histrionismo. Por su lado, Monteoliva —que se convirtió en la mano derecha de Bullrich en esta etapa— se dedica a la seguridad desde 1995, es decir, hace 30 años. Egresó de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y vivió 19 años en Colombia, donde trabajó para la Policía Nacional de ese país. Su currículum tiene otro punto destacado: se especializó en la gestión de políticas de seguridad y trabajó en la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe a través del BID, la CAF y otras organizaciones multilaterales. La ahora referente de La Libertad Avanza la definió con tres palabras: resultados, coraje y honestidad. Fue funcionaria, entre 2012 y 2013, en el Ministerio de Seguridad de Córdoba y acompañó a Bullrich en su primera gestión, entre 2015 y 2019, cuando ocupó el cargo de Directora Nacional de Operaciones de Seguridad. Entre 2020 y 2024 estuvo a cargo de operaciones de seguridad como asesora en Naciones Unidas para el Programa Mundial de Alimentos, con destino en Centroamérica. Monteoliva, que parece estar muy preparada para la función, le ganó la pulseada a otros candidatos más políticos que sonaban, pero que en realidad tenían pocas chances frente al terremoto Bullrich. Escuchá la columna de Cecilia Di Lodovico acá
EL FIN DE LA IMPUNIDAD PARA LOS SENA; POR CECILIA DI LODOVICO

EL FIN DE LA IMPUNIDAD PARA LOS SENA; POR CECILIA DI LODOVICO

Se terminó la impunidad del macabro clan Sena, una familia enferma de codicia y de poder que mantuvo a Resistencia, en Chaco, bajo su puño de hierro. Emerenciano Sena, César Sena y Marcela Acuña fueron condenados por el femicidio de Cecilia Strzyzowsky: no les espera otra pena que la prisión perpetua. Para los Sena fue, parafraseando a Perón: “para los amigos, todo; para los enemigos, ni la vida”. En algún momento, Cecilia se convirtió en la principal amenaza al poderío del clan, y decidieron eliminarla. La redujeron a cenizas con una crueldad pocas veces vista.

Lo que más me llamó la atención fue el espectáculo de cinismo que desplegó la familia desde el principio. Los arañazos de César al dar una entrevista, el locro que comieron tras el crimen, la simulación de la búsqueda de Cecilia. Y luego, en el juicio, su madre acusándolo sin reparos, justificando que lo encubrió porque, en su cosmovisión, “eso haría una madre”. Si me preguntan a mí, la primera víctima de Marcela fue su propio hijo, incluso antes que Cecilia. Todo ante la extraña pasividad del supuesto líder del clan. Durante el proceso, el matrimonio eligió victimizarse; el hijo, el silencio absoluto.

No les salió ni la estrategia para ocultar el crimen ni la estrategia para zafar de la condena. Todos cayeron. El femicidio de Cecilia arrastró también a Jorge Capitanich, de quien eran aliados y de quien emanaba buena parte de su temible poder. No fue fácil: testigos, fiscales, la jueza, los investigadores, la policía y los forenses se enfrentaron al máximo poder y vencieron. Una epopeya que hace pensar que no todo está perdido.

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SEGURIDAD Y SALUD MENTAL: LAS BOMBAS QUE EMPEZARON A ESTALLAR EN LA CIUDAD; POR CECILIA DI LODOVICO

SEGURIDAD Y SALUD MENTAL: LAS BOMBAS QUE EMPEZARON A ESTALLAR EN LA CIUDAD; POR CECILIA DI LODOVICO

Ya hacia el final del gobierno de Rodríguez Larreta algunas fuentes venían advirtiendo que, en cada esquina de la Ciudad de Buenos Aires, había “bombas a punto de explotar”. Y, efectivamente, vienen explotando una tras otra.

Es el caso de las personas en situación de calle que no reciben la atención adecuada. No solo por falta de recursos, por la inexplicable ausencia de consenso en el Congreso para modificar la Ley de Salud Mental, sino también por la falta de decisión política para cambiar una realidad que esta semana dejó dos casos resonantes, aunque haya microhistorias que nunca llegan a la luz pública.

Se trata de la muerte de la mujer brasileña que vino a visitar a su hija —estudiante de Medicina—, que fue atacada en Balvanera y murió tras caer golpeada al suelo. También del episodio de las alumnas de la FADU que fueron acosadas en Ciudad Universitaria.

«La política mira para otro lado. No se entiende bien por qué», demandó Cecilia Di Lodovico en El lunes puede esperar.

Y agregó: «es importante aclarar que no se trata de criminalizar a estas personas que deambulan hasta desbordarse. Se trata de ayudarlas. El estado debería hacer algo y no lo está haciendo».

En su primera gestión, la era Macri, Patricia Bullrich había prestado atención a este aspecto y creó “Barrios Seguros”, un programa de intervención territorial para alejar a los chicos de las adicciones y de las bandas criminales. En este período brilló por su ausencia. Si sigue vigente, no se puso demasiado esfuerzo en difundirlo.

Lo mismo ocurrió con una iniciativa judicial muy buena del Ministerio Público Fiscal llamada ATAJO. A través de ese programa, por ejemplo, se recuperaron ex bases narco en la villa 31 para abrir bibliotecas y centros culturales. Me parece mucho más efectivo que la idea de tirar y tirar bunkers que, muchas veces, son casas arrebatadas por las bandas a sus dueños bajo amenazas y extorsiones. Ah, pero para la foto sirve.

«Mucho castigo, pocas oportunidades, menos recursos. Así podría resumirse la política actual. Y creo que todos podemos coincidir en que esta mirada sirve de poco y, más bien, puede profundizar el problema», concluyó.

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