En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Jorge Argüello, ex embajador argentino en Estados Unidos y la OEA, para analizar el nuevo escenario global que se configura a partir de la guerra en Medio Oriente y su impacto en la economía internacional y nacional.
En diálogo con Ariel Cohen, Argüello advirtió que existe una fuerte incertidumbre sobre la evolución del conflicto, que inicialmente fue planteado como una operación rápida pero que podría extenderse. En ese marco, destacó el rol clave del estrecho de Ormuz: las dificultades para su circulación dispararon el precio del petróleo de 60 a más de 110 dólares por barril, generando problemas de abastecimiento y un aumento significativo en los costos del transporte marítimo debido al riesgo creciente en la zona.
El ex embajador señaló además que el Gobierno de Estados Unidos enfrenta una presión creciente ante la falta de resultados concretos. Según explicó, el aumento del precio de los combustibles impacta directamente en la política interna estadounidense, lo que deja a Donald Trump ante una disyuntiva compleja: escalar el conflicto para obtener resultados o retroceder sin logros claros. “Lo que va a marcar la diferencia es si se libera o no el estrecho de Ormuz y se normaliza el comercio del petróleo”, sostuvo.
En clave local, Argüello cuestionó el alineamiento automático de la Argentina con Estados Unidos e Israel. A su entender, esta estrategia reduce las posibilidades del país en el escenario internacional. “Argentina necesita multiplicar sus vínculos, no reducirlos”, planteó, y advirtió que los principales socios comerciales del país —como Brasil, China o la Unión Europea— no forman parte de ese alineamiento.
Por último, remarcó que el conflicto tendrá efectos tanto en la política estadounidense como en la realidad argentina, y consideró que el país debería aprovechar su posición estratégica como productor de energía y alimentos, siempre en función de una política exterior guiada por el interés nacional.
Para hablar de Vaca Muerta, en Ya no hay vuelta atrás conversamos con Jorge Augusto Sapag, abogado y ex gobernador de Neuquén, quien acaba de publicar el libro “Vaca Muerta, tesoro y faro para Argentina”.
En diálogo con Claudio Gurmindo, Sapag explicó que Vaca Muerta es una formación geológica de más de 140 millones de años, originada en un antiguo fondo marino que dejó sedimentos ricos en hidrocarburos. Si bien su potencial era conocido desde hace décadas, el verdadero salto se dio con el desarrollo del fracking en Estados Unidos en los años 90, una tecnología que permitió pensar su explotación a gran escala en la Argentina.
A partir de ese punto, destacó el rol del Estado provincial y el acompañamiento de distintas políticas nacionales para impulsar su desarrollo. Hoy, Neuquén concentra cerca del 70% de la producción de gas y petróleo del país, con alrededor de 4 mil pozos activos y niveles récord de producción. “Vaca Muerta le da a la Argentina una tranquilidad energética, con recursos confiables y sin necesidad de importar”, sostuvo, y remarcó su valor estratégico en un contexto internacional atravesado por conflictos como el de Medio Oriente.
En ese proceso, Sapag subrayó el papel central de YPF, que concentra cerca del 50% de la inversión en el yacimiento y lleva invertidos unos 70 mil millones de dólares en los últimos años. Según señaló, su liderazgo —especialmente durante la gestión de Miguel Galuccio— fue clave para el desarrollo del no convencional, en articulación con otras empresas del sector.
Por último, destacó la importancia de la Ley Bases y, en particular, del RIGI como herramienta para atraer inversiones y consolidar el crecimiento del sector. En ese sentido, planteó que el desafío hacia adelante pasa por seguir ordenando la economía para sostener el desarrollo energético.
En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Martín Tetaz, economista, ex diputado y autor del libro “Comprá campeón”, para analizar el presente económico y los desafíos que enfrenta el Gobierno en materia de inflación, empleo y actividad.
En diálogo con Cata de Elía, Tetaz advirtió que, pese a que algunos indicadores muestran crecimiento, la economía presenta señales de fragilidad. “El promedio de la economía muestra crecimiento, pero hay sectores con mucho impacto en el empleo como la industria y la construcción que se contraen”, explicó. En ese sentido, planteó que el escenario actual está marcado por una combinación preocupante: la inflación dejó de bajar y el empleo comenzó a deteriorarse.
“El problema es que hace meses la inflación no baja. Incluso está subiendo”, sostuvo, y aclaró que, aunque en algún momento se desaceleró la velocidad de los precios, estos nunca dejaron de aumentar. De cara a los próximos meses, estimó que marzo cerrará en torno al 3% y que una eventual baja hacia el 2% podría permitir cierta recuperación de salarios y crédito en la segunda mitad del año. Sin embargo, advirtió: “Si la inflación no baja, el Gobierno va a tener problemas”.
Sobre el mercado laboral, señaló que el argumento oficial de que el empleo no cae “ya no corre”. Si bien en una primera etapa se registró un aumento del empleo total —impulsado en gran parte por formas más precarias—, en el último trimestre comenzó a observarse una caída tanto en el empleo formal como en el informal. “La economía tiene dos problemas: la inflación no baja y el empleo ya no expande”, sintetizó.
“La política monetaria necesita pasar por boxes, hay muchos cambios para hacer”, concluyó
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Bernardo Saravia Frías, ex procurador del Tesoro durante el Gobierno de Mauricio Macri, quien analizó el reciente fallo a favor de la Argentina en la causa por la expropiación de YPF.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Saravia Frías definió la decisión judicial como “un gran triunfo para la Argentina”, no solo por su impacto económico —equivalente a cerca del 3% del PBI— sino también por lo que implica en términos institucionales. Según explicó, el resultado trasciende lo fiscal y representa una verdadera política de Estado sostenida en el tiempo: “Lo importante es que se mantuvo una estrategia a lo largo de tres gestiones diferentes y se alcanza un resultado de enorme valor para el país”.
En ese sentido, destacó el rol de los abogados del Estado y la continuidad del trabajo más allá de los cambios de signo político. “Es una demostración de lo que los argentinos podemos hacer más allá de las diferencias”, señaló, al tiempo que remarcó que el punto de inflexión en la causa se dio en 2015, cuando se redefinió la estrategia en un escenario adverso.
Sobre el trasfondo jurídico del caso, Saravia Frías explicó que el conflicto puso en tensión dos sistemas legales distintos: por un lado, la postura del demandante —basada en el derecho anglosajón, que prioriza el contrato— y, por otro, la defensa argentina, que sostuvo la primacía de la Constitución y la soberanía del Estado para llevar adelante una expropiación. En ese marco, subrayó además una particularidad clave: el caso fue juzgado por un tribunal estadounidense aplicando legislación argentina.
“El fallo dice que bajo ley argentina no se podía reclamar por esa vía”, precisó, y aclaró que la sentencia no se expide sobre si la expropiación fue correcta o no, sino sobre la validez del reclamo en esos términos.
¿La inflación que publica el INDEC refleja lo que sentimos en el bolsillo?
En este episodio de Policy Makers hablamos con José María Donati, economista de la UBA y director ejecutivo del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, para entender cómo se mide realmente la inflación y por qué muchas veces no coincide con nuestra percepción.
¿Por qué existen índices provinciales? ¿Qué cambia entre el IPC nacional y el de la Ciudad? ¿Qué pasa cuando la canasta queda desactualizada?
En diálogo con Florencia Barragan, Donati lo explicó con un ejemplo concreto: durante años se siguieron productos que ya no se consumían, como el CD regrabable, lo que muestra cómo los cambios en los hábitos —del correo postal al streaming— impactan directamente en cómo medimos la inflación.
Además, hablamos de credibilidad en las estadísticas y del enorme trabajo detrás de cada dato: todos los meses se relevan cerca de 70.000 precios en distintos comercios y momentos del mes para construir el índice.
También aborda un punto clave en la Argentina: la independencia estadística. “Nunca nadie levantó un teléfono para decir ‘este dato sí, este dato no’”, cuenta sobre su experiencia en la gestión pública.
Dale play para entender qué hay detrás del número más seguido de la economía argentina y por qué medir bien la inflación es clave para tomar decisiones, ya sea para un Policy Maker o para todos nosotros.
En el marco del 50 aniversario del último golpe militar, en Puerta Uno conversamos con Paola Zuban, politóloga, especialista en opinión pública y directora de Zuban Córdoba & Asociados, sobre una encuesta realizada en el Día de la Memoria que indaga qué piensan hoy los argentinos sobre la dictadura y la democracia.
En diálogo con Luis Cortina y Astrid Pikielny, Zuban explicó que existe un consenso mayoritario y sostenido en el tiempo en torno al valor de la democracia, aunque ese acuerdo convive con una fuerte insatisfacción respecto de su funcionamiento. “Hay un apego simbólico muy fuerte con el sistema democrático, pero no tanto con cómo funciona”, señaló. En ese sentido, advirtió que los contextos políticos condicionan tanto el apego como la evaluación del sistema, en un escenario donde la democracia sigue siendo un ideal compartido, pero con deudas pendientes.
Uno de los datos más relevantes del estudio es la persistencia de una grieta en la interpretación del último golpe militar, fuertemente atravesada por la identidad política. Entre quienes votaron a Javier Milei en el ballotage, el 41% considera que la dictadura fue un “proceso de reorganización” en el marco de una guerra, mientras que otro 41% la define como una dictadura militar. En cambio, entre los votantes de Sergio Massa, el 80% la identifica como una dictadura. “Tenemos una mirada diferente de acuerdo a nuestra identidad política”, explicó Zuban.
Por otro lado, Zuban también se refirió a los cambios en la imagen del Gobierno. Señaló que, tras un período inicial de expectativas positivas, en los últimos meses comenzó a registrarse un deterioro: la imagen negativa de Javier Milei supera el 50%, mientras que la positiva se ubica en torno al 37%. “Es una señal de alerta para el oficialismo”, advirtió.