En este Shot de Inspiración, Carolina Amoroso marida el texto «Duerme para mantenerte en forma», de la colección «Correo femenino» de Clarice Lispector; junto con el tema «Dreams» de la banda «The Cranberries».
«Duerme para mantenerte en forma La gran pregunta: ¿Cómo conservar la juventud? Y la respuesta, casi simple: durmiendo. Dormir es la mejor manera de mantenerse en forma, de conservar la juventud, de tener un aspecto fresco. “Pero todos dormimos”, dirás Dormimos, si. Pero tal vez durmamos mal. Muchas veces crees que estas mal de los nervios, o del hígado, o de no importa que. Y en el fondo, lo que te falta es dormir verdaderamente bien. Dormir más.
¿Cómo obtener un sueño reparador, que te equilibre para todo el día? Cuida más tu alimentación. Los alimentos deben ser frescos y las comidas sólidas. Ausente de tóxicos: Café, alcohol, etc. Procura hacer higiene mental: evita peleas antes de irte a la cama. Aprende a relajar tu cuerpo y tus nervios Mantén la habitación bien aireada. Si es posible clara durante el día y oscura durante la noche. Duerme con buena orientación: cabeza al norte. Si no es posible, cabeza al este. Deja una ventana abierta que permita entrar el aire sin dar directamente sobre ti Procura tener oscuridad y silencio. Para eso, pon cortinas dobles en las ventanas y usa tapones de cera para los oídos que te aislaran al ruido»
Khalil Gibran, «Sobre la belleza». Maridado con la canción «Por el amor de amar», de la cantante española Concha Buika.
Y un poeta dijo: Háblanos de la Belleza.
Y él respondió:
¿Dónde buscaréis la belleza, y cómo la encontraréis a menos que ella misma vuestro camino y vuestra guía? ¿Y cómo hablaréis de ella, sin que ella misma sea la tejedora de vuestro discurso? Los afligidos y los ofendidos dicen: «La belleza es amable y suave
Como una joven madre medio ruborizada de su gloria, camina entre nosotros». Y los apasionados dicen: «No, la belleza es cosa de poderío y espanto. Como la tempestad, sacude la tierra bajo nuestras plantas y el cielo sobre nuestras cabezas».
Los cansados y los hastiados dicen: «La belleza está hecha de suaves murmullos. Habla en nuestro espíritu. Su voz cede a nuestros silencios como una debil luz que se estremece del miedo a la sombra». Pero los inquietos dicen: «La hemos oído gritar entre las montañas, Y a sus gritos siguió el galopante tropel de bestias, y el batir de alas y el rugido de leones».
Por la noche, los serenos de la ciudad dicen: «La belleza se levantará con el alba desde el este». Y al atardecer, los trabajadores y los caminantes dicen: «La hemos visto inclinada sobre la tierra desde las ventanas del poniente”.
En invierno dicen los sitiados por la nieve: «Vendrá con la primavera saltando sobre las colinas». Y en el calor del verano, los segadores dicen: «La hemos visto bailar con las hojas de otoño, y vimos una polvareda de niebla en su cabello». Todas estas cosas habéis dicho de la belleza.
Sin embargo, en verdad no hablasteis de ella, sino de necesidades insatisfechas. Y la belleza no es una necesidad, sino un éxtasis. No es una boca sedienta ni una mano vacía extendida, Sino más bien un corazón inflamado y un alma encantada.
No es la imagen que querrías ver ni la canción que querrías oír, Sino más bien una imagen que ves aunque cierres los ojos y una canción que oyes aunque tapes vuestros oídos. No es la savia dentro de la corteza surcada, ni un ala pelada a una garra, Sino más bien un jardín eternamente florido y una bandada de ángeles eternamente en vuelo.
Pueblo de Orfalese, la belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro sagrado. Pero vosotros sois la vida y vosotros sois el velo. La belleza es la eternidad contemplándose amorosamente en un espejo. Pero vosotros sois la eternidad y vosotros sois el espejo.
En este Shot de Inspiración, Carolina Amoroso compartió la columna de Irene Vallejo titulada «Me erotiza la gente buena».
Para maridar este texto que es una oda a la bondad: «I don´t want to wait» de Paula Cole. Canción vinculado a la serie «Dawson´s Creek», que aborda estos temas.
«La lógica de la competición a ultranza nos exige convertirnos en triunfadores. Mil veces escuchaste la advertencia: quienes te rodean son rivales. Se aprovecharán de ti. Enseña los dientes, jamás te muestres débil. Eres demasiado ingenua, vas con un lirio en la mano. No sabes poner límites. Como si el problema fuera tuyo. Como si la bondad fuese una deficiencia del carácter, una insignia de perdedores.
Hace casi 25 Siglos el historiador griego Tucídides diseccionó esta contradicción con afilada lucidez:
“La mayoría de los hombres prefieren que lo llamen listos por ser unos canallas, a que los consideren necios por ser honrados. De esto último, se avergüenza. De lo otro, se enorgullece”
Tras siglos de fascinación por el misterio y el imperio del mal, nuestras historias sobre gente bien intencionada se cuentan en clave cursi o renegada. Incluso paródica
Salvo en las monsergas a los niños que incordian, “Portate bien”! O agazapados en la sobredosis de almíbar navideño, la bondad tiene una reputación aburrida, insulsa, moralizadora y pusilánime. Se elogia esporádicamente pero se devalúa por sistema
Pese a los disimulos y tapujos intencionales, nadie se engaña. Lo deseable de verdad es el liderazgo arrogante, carismático y con colmillos. Desde las redes sociales en las encuestas electorales se premia la agresividad. La guerra de todos contra todos es ortodoxia. La victoria sobre el prójimo es la medida de todas las cosas La evolución surge de una lucha feroz por la supervivencia
Sin embargo, incluso Charles Darwin, reconoció que la empatía hacia los demás es tan intuitiva como el egoísmo.
(…)
La bondad asusta porque nos vuelve conscientes de la vulnerabilidad ajena y de la propia No queremos afrontar la fragilidad acechante de nuestros cuerpos. Preferimos el ideal de suficiencia, menos promiscuo, que promete fortaleza e independencia al precio de aislarnos.
Por eso, nos obsesionamos con encontrar la seguridad en el éxito Y en esa carrera despiadada negamos la alegría y el disfrute de nuestros actos generosos. Reprimimos nuestros instintos, nos refrendamos. En un océano de islas amuralladas sin tacto ni contacto, la bondad acabará por ser nuestro placer prohibido”
Carolina Amoroso dedicó este nuevo Shot de Inspiración en Radio con Vos a su hijo Vicente que está en su primer mes de vida y reflexionó sobre la sensación de madre primeriza.
Para este Shot de Inspiración, Carolina Amoroso leyó una poesía de Luis Alberto Spinetta.
En este Shot de Inspiración, Carolina Amoroso compartió el poema «Recuerdo Ajeno» de Silvina Ocampo; y lo maridó con la canción «I will remember» de Sarah McLachan
RECUERDO AJENO
A francisco,
Un recuerdo que no era mío
Ardía
En mi corazón solo aquel verano
En las rosas vibraba,
Y en la mano Que alguien había conocido
Las sombras no eran las que yo veía
Ni el caballo, ni el muro rojo arcano,
Ni aquel inquieto franciscano que repartía estampas