En esta edición de «Los números y la rosca de la economía», la columna semanal de Eugenia Muzio en De Lejos no lo ves, repasamos lo que dejó el Council of the Americas, realizado en el Hotel Alvear.
Con la presencia de Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Guillermo Francos y el propio Javier Milei, el encuentro organizado por la Cámara de Comercio se convirtió en un espacio de rosca políticay empresarial. El clima fue marcadamente oficialista y con la convicción de que el Gobierno podría llegar bien posicionado a las próximas elecciones.
Sin embargo, en el terreno económico las expectativas son más cautas: las inversiones no llegarían en el corto plazo y el 2025 aparece como un año “ya jugado”. Recién en 2026 podrían cosecharse frutos del orden macro. Mientras tanto, el consumo muestra claroscuros: los hipermercados atraviesan dificultades y acumular stock se vuelve cada vez más caro, mientras que los comercios de cercanía repuntan en ventas.
De fondo, se sostiene un diálogo repetido entre empresarios y Gobierno: pedidos de alivio frente a la respuesta seca de “no hay plata”. Y una incógnita abierta hacia fin de año: ¿qué pasará después del 10 de diciembre, cuando se pongan a prueba las reformas y la paciencia del sector privado?
En esta edición de «Los números y la rosca de la economía», la columna semanal de Eugenia Muzio en De Lejos no lo ves, analizamos cómo la recesión, que primero golpeó a las pymes, empieza ahora a impactar en las grandes empresas.
La sustitución de producción nacional por importaciones genera un efecto en cadena: proveedores más chicos que reducen fabricación, empleo y valor agregado. Según el Observatorio PyME, el 22% de las empresas ya recurrió a insumos del exterior y un 10% directamente reemplaza su producción por bienes importados.
A esto se suma la presión de la tasa de interés y la competencia externa —con China vendiendo a precios hasta un 50% más bajos— que amenaza con fundir a buena parte del entramado productivo local.
La actividad económica sigue oscilando “en serrucho” y aún no logra recuperarse del golpe inicial de este gobierno.
En esta edición de De Lejos No Lo Ves conversamos con Javier Timerman, analista financiero y socio de Adcap Grupo Financiero, para analizar la coyuntura económica y el impacto que tuvo en los mercados el descalabro financiero de la última semana.
En diálogo con Eugenia Muzio y Sol Clemente, Timerman explicó que si bien “los mercados se sienten más cómodos con las políticas de este Gobierno y están dispuestos a acompañar”, también advierten riesgos crecientes y cuestionan la capacidad de Argentina para sostener un rumbo a largo plazo.
“El inversor no le da un cheque en blanco a Milei. Está dispuesto a esperar, pero tiene más tiempo que el que tiene el país. El Gobierno cree que los mercados le van a otorgar un voto de confianza, pero todavía faltan muchas reformas y la actividad económica está sufriendo”, señaló.
El financista subrayó que la credibilidad internacional de la Argentina sigue siendo muy baja y que la volatilidad política ligada a cada elección erosiona la confianza: “Cada dos años vivimos comicios que se plantean como a matar o morir, y eso hace muy difícil convencer a un inversor de quedarse en el país. En Argentina estamos acostumbrados a la liquidez y al cortísimo plazo”.
Además, dejó una reflexión central sobre la raíz de los problemas estructurales: “Estas cosas pasan porque la Argentina es cortoplacista. Resolver los problemas del país, siendo optimista, requiere al menos quince años y la voluntad de distintos gobiernos de diferentes signos políticos de respetar ciertas reglas básicas. Hasta que eso no ocurra, será muy difícil convencer a un inversor de apostar por el largo plazo”.
Sobre la mirada externa, Timerman sostuvo que a los mercados internacionales “no les preocupan las declaraciones altisonantes del presidente, sino la capacidad de construir consensos. Si se pelean con todo el mundo y se rompen puentes, un Gobierno difícilmente pueda pasar las reformas que necesita”.
En esta edición de «Los números y la rosca de la economía», la columna semanal de Eugenia Muzio en De Lejos no lo ves, analizamos la nueva presión del FMI para que Argentina actualice la forma en la que mide la inflación.
En el marco del acuerdo por 20 mil millones de dólares —del que ya se desembolsaron 14 mil—, el país debe cumplir metas trimestrales revisadas por el staff técnico del Fondo. Entre las observaciones, el organismo ahora insiste en que el Gobierno implemente un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Hoy el INDEC mide la inflación con una canasta de bienes y servicios basada en una encuesta de 2004. El FMI plantea que el cálculo debe reflejar el consumo actual de los hogares, incorporando rubros como telefonía celular, electricidad y servicios de streaming. El cambio se apoya en una encuesta más reciente, realizada en 2017, que incluso estaba previsto que se utilizara desde octubre del año pasado.
La principal diferencia del nuevo índice es que da más peso a los servicios sobre los bienes, un ajuste que podría modificar la lectura mensual de la inflación. En junio, la medición oficial fue del 1,6%, y esta semana se conocerá el dato de julio.
En esta edición de «Los números y la rosca de la economía», la columna semanal de Eugenia Muzio en De Lejos no lo ves, analizamos la situación del consumo en Argentina, que hoy tiene dos caras: algunos sectores que pasan un gran momento, y otros que exigen que se recupere la actividad.
El consumo de bienes durables está creciendo y en gran parte sucede gracias a la disponibilidad de crédito accesible para las familias. Sin embargo, surge una pregunta: ¿Para lo que es consumo en cuotas, la gente tiene capacidad para afrontar el endeudamiento de una tarjeta? Pareciera que no.
Con el crecimiento de consumo de tarjetas de crédito y de los préstamos personales, está habiendo cada vez más morosidad. Además, más Gente puede acceder a los servicios de una tarjeta de crédito, lo que implica que también acceden familias de bajos recursos. La morosidad también crece porque no pueden ser solventes para afrontar las deudas.
En esta edición de «Los números y la rosca de la economía», la columna semanal de Eugenia Muzio en De Lejos no lo ves, analizamos la complicada situación que atraviesa Argentina en materia de acumulación de reservas; y cómo es que esto puede afectar a los desembolsos del FMI.
El FMI se reunió de manera informal la semana pasada para tratar el tema de Argentina. Esta semana cerraría la revisión técnica que está esperando el Gobierno.
Un informe que realizó el FMI señaló que Argentina está en una situación de reservas débiles. Esto no es menor teniendo en cuenta que de las 3 metas que tiene que cumplir a rajatabla Argentina para recibir el préstamo, una es la de las reservas. Todavía no está cerrada la revisión.
Estamos a 6 mil millones de la meta de reservas pactada con el FMI, la cual teníamos que lograr para el 13 de junio. El FMI se tomó todo este tiempo para cerrar la revisión técnica.