En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Marcelo Larraquy, historiador, escritor y autor de Gordon, el aniquilador, sobre la figura de Aníbal Gordon y el recorrido que llevó a un delincuente común a involucrarse en la violencia política de los años 70 y, posteriormente, en el aparato represivo de la última dictadura.
En diálogo con Silvia Naishtat, Larraquy explicó que inicialmente se acercó a Gordon como un personaje relativamente desconocido, pero que a medida que avanzó en la investigación descubrió una trayectoria que atravesaba distintos momentos centrales de la década. El escritor eligió reconstruir esa historia a través de una novela escrita en presente, con la intención de recuperar no solamente los grandes acontecimientos políticos sino también “la vibración de lo que está sucediendo” y la dimensión cotidiana y humana de aquellos años.
Uno de los momentos decisivos en la trayectoria de Gordon fue su paso por prisión, donde quedó alojado junto a presos políticos y comenzó a construir vínculos con personas que utilizaban prácticas que él ya conocía por el delito. Larraquy señaló que, en un contexto en el que la violencia política también recurría a robos de armas, secuestros y otras acciones clandestinas, Gordon descubrió que su experiencia podía adquirir un nuevo valor. “Hay un gris que es el del delito y la política. Esto termina uniendo a las partes”, explicó. Tras recuperar la libertad, se vinculó con sectores de la derecha peronista y participó posteriormente en operaciones represivas.
El historiador destacó que ese recorrido terminó adquiriendo una dimensión mucho más dramática pocos años después. Gordon participó de la depuración interna del peronismo y de operativos vinculados con la Triple A, y durante la dictadura usurpó una casa Floresta y la puso a disposición de la SIDE para que funcionara como centro clandestino de detención y tortura. “Termina siendo el único civil a cargo de un campo de concentración”, señaló Larraquy, al describir cómo un hombre proveniente del delito común llegó a ocupar un lugar dentro del aparato represivo comparable con el de un coronel o un general.
“Es un libro que no solo habla de Gordon, sino de cómo la macropolítica incide en la micropolítica, y viceversa”, resumió.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Jorge Vasconcelos, economista e investigador jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, sobre las dificultades que atraviesa la actividad económica, el crecimiento de la morosidad y el impacto que, según su análisis, tiene la actual política monetaria sobre el crédito y el mercado interno.
En diálogo con Silvia Naishtat, Vasconcelos cuestionó la división entre “ganadores” y “perdedores” del actual modelo económico y sostuvo que una parte de los sectores que hoy enfrentan problemas podría encontrarse en una situación diferente con otra política monetaria y cambiaria. Si bien reconoció que existen actividades industriales afectadas estructuralmente por la apertura y la competencia de productos importados, consideró que otras están sufriendo principalmente por la falta de crédito y liquidez.
El economista vinculó esa situación con una política monetaria que definió como estricta y con la fuerte volatilidad de las tasas de interés. Según explicó, a diferencia de otros países donde los bancos centrales utilizan una tasa de referencia relativamente estable como instrumento de política monetaria, en la Argentina las fluctuaciones dificultan que las entidades financieras puedan calcular el costo al que otorgarán créditos. A esto se suma, señaló, una elevada carga impositiva que también encarece el financiamiento. “Hay demasiada volatilidad en las tasas de interés y el Banco Central dice que esa es su política. Pero eso no es algo que ocurra en el resto de los países”, afirmó.
Vasconcelos advirtió que la falta de liquidez también se refleja en el crecimiento de la morosidad, que ubicó en el 7,7%, y cuestionó la expectativa de que los dólares ahorrados por los argentinos regresaran espontáneamente al circuito económico. Según planteó, si los ahorristas consideran conveniente conservarlos, esos recursos permanecen fuera del sistema. Al mismo tiempo, quienes actualmente tienen préstamos están devolviendo a los bancos más dinero del que ingresa nuevamente a empresas y familias mediante nuevos créditos. “Con esas dos restricciones es muy difícil que el nivel de actividad se pueda dinamizar”, explicó.
El investigador también puso el foco en la debilidad de la recaudación vinculada con el nivel de actividad. A su juicio, el bajo consumo reduce los ingresos del Tesoro y obliga a realizar un ajuste adicional del gasto para mantener el equilibrio fiscal, lo que a su vez dificulta la recuperación. Por eso, consideró que un escenario presupuestario más favorable debería estar acompañado por modificaciones en la política monetaria que permitan refinanciar deudas en mora y recuperar el flujo de nuevos préstamos.
Por último, Vasconcelos remarcó que estas dificultades conviven con indicadores muy favorables en el frente externo, particularmente en materia de exportaciones y saldo comercial. Para el economista, esa combinación muestra una economía con sectores muy dinámicos y otros fuertemente restringidos por las condiciones financieras y la debilidad del mercado interno. “No es una economía desfalleciente, sino que está muy desbalanceada”, concluyó.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Diego Coatz, economista y director ejecutivo de I+D (Industria y Desarrollo), sobre la caída de la actividad industrial, la pérdida de empleo formal y el contraste entre las dificultades que atraviesa la economía real y un escenario favorable en materia de exportaciones y disponibilidad de dólares.
En diálogo con Silvia Naishtat, Coatz analizó los últimos datos de industria y construcción y señaló que los resultados de julio fueron incluso peores de lo esperado. Según explicó, desde hace poco más de un año sectores como la industria, el comercio, la construcción y los servicios registran importantes dificultades, con consecuencias sobre el mercado laboral y la supervivencia de las empresas. Estimó que se están perdiendo entre 10 mil y 12 mil empleos formales por mes y que unas 3.300 empresas industriales podrían cerrar durante este año.
El economista describió la evolución de la actividad como un “serrucho”, con algunos meses de leves mejoras que no logran modificar una tendencia general de estancamiento. Según señaló, la economía real acumula una caída cercana al 3% en el último año y, aunque algunos sectores podrían mostrar una recuperación durante agosto, el punto de partida continúa siendo muy bajo. “Puede eventualmente tocar un piso, pero uno bajo que no te va a frenar el drenaje y los problemas en el mercado de trabajo y la situación de las empresas”, advirtió.
Coatz destacó, sin embargo, que esta situación se produce en un contexto macroeconómico que presenta oportunidades importantes. A la maduración de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas con el RIGI se sumó una mejora extraordinaria en los precios internacionales de productos que exporta la Argentina. Según sus estimaciones, el país superará este año los 100 mil millones de dólares en exportaciones y alcanzará un superávit comercial superior a los 25 mil millones, unos 12 mil millones más de lo que se proyectaba inicialmente. Esa disponibilidad de divisas contribuye a estabilizar las variables financieras y coincide con una desaceleración de la inflación, pero todavía no logra trasladarse a la actividad. “Tenés un shock de exportaciones muy positivo, pero eso hay que traducirlo a políticas que incentiven la actividad económica. Estamos desaprovechando la oportunidad”, sostuvo.
Para aprovechar esa oportunidad, planteó como necesario que la estabilidad macroeconómica comience a traccionar sobre la inversión, el crédito, la obra pública y la situación de las empresas. También advirtió que la competencia industrial internacional ya no puede pensarse únicamente como una disputa entre compañías privadas, debido al creciente peso de los Estados en la promoción de sus sectores productivos. En particular, señaló que una parte significativa de la expansión de las grandes compañías manufactureras está asociada a incentivos públicos y que esa proporción es todavía mayor en el caso de China. “Hoy un industrial no compite contra otro industrial de otro país, sino contra Estados que quieren que sus empresas ganen mercados”, concluyó.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Adriana Serquis, diputada nacional por Río Negro de Fuerza Patria, física y expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), sobre la situación del sistema científico argentino, los retiros voluntarios en el organismo y el futuro de proyectos estratégicos vinculados con la tecnología nuclear.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Serquis describió como “desolador” el panorama que atraviesa el área de Ciencia y Tecnología y cuestionó la fuerte reducción de los recursos destinados al sector. Según señaló, el presupuesto de la función Ciencia y Técnica pasó de representar alrededor del 0,3% del PBI en 2023 al 0,14%, lejos de los objetivos establecidos por la legislación vigente. A esto sumó la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, despidos, renuncias y, recientemente, la apertura de retiros voluntarios en la CNEA.
La diputada advirtió especialmente por la salida de investigadores y profesionales altamente especializados. “Nos encontramos con jóvenes que nos dicen que no ven futuro, que invirtieron parte de su vida en formarse y ahora se quedan afuera”, señaló. En ese sentido, sostuvo que la situación resulta particularmente grave en el sector nuclear, un área que durante décadas logró mantenerse como una política estratégica del Estado argentino y que desarrolló capacidades tanto en generación de energía como en medicina nuclear e investigación.
Serquis puso como ejemplo el proyecto CAREM, el reactor modular pequeño desarrollado en la Argentina que, según explicó, podía posicionar al país entre los actores con capacidad propia para desarrollar y eventualmente exportar este tipo de tecnología. Sin embargo, cuestionó que el proyecto haya quedado detenido y desfinanciado mientras parte del personal especializado comienza a emigrar hacia empresas extranjeras. “En ningún país del mundo entienden por qué Argentina está dejando de lado estos proyectos y por qué estamos dejando ir a la gente formada”, afirmó.
Por último, planteó que el desarrollo de sectores como Vaca Muerta o la minería no será suficiente para garantizar un crecimiento sostenido si la Argentina no logra incorporar conocimiento y tecnología a sus recursos naturales. En ese sentido, defendió la inversión en ciencia como una herramienta económica y estratégica para el país. “Aunque explotes Vaca Muerta y la minería, si a todo eso no le agregás conocimiento y tecnología, no va a servir para un verdadero despegue”, concluyó.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Víctor Volman, economista especializado en educación y director ejecutivo de Argentinos por la Educación, sobre la situación del sistema educativo argentino, los problemas de aprendizaje en la escuela primaria y secundaria y los desafíos para mejorar la calidad educativa.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Volman destacó que la Argentina mantiene niveles elevados de escolarización y que en los últimos diez años aumentó del 62% al 75% la proporción de jóvenes que completan la secundaria. Sin embargo, advirtió que el panorama cambia cuando se incorpora la calidad de los aprendizajes. “Argentina viene desempeñándose muy bien en incluir niños en la escuela, pero cuando mezclamos esos resultados con los aprendizajes aparecen problemas graves”, explicó.
Según detalló, de cada 100 chicos que comienzan la primaria, apenas 10 terminan la secundaria en el tiempo esperado y con los conocimientos mínimos de Lengua y Matemática. El problema, además, comienza mucho antes: al finalizar la primaria, solamente la mitad alcanza los aprendizajes básicos esperados y ya en tercer grado alrededor de uno de cada dos alumnos presenta dificultades de comprensión lectora. “Si uno no logra los niveles básicos de aprendizaje en la primaria, es muy difícil que en la secundaria pueda adquirir conocimientos más complejos”, sostuvo.
Volman también advirtió que la Argentina perdió terreno respecto de otros países de América Latina. Recordó que en 1997 ocupaba el segundo lugar de la región en las evaluaciones educativas analizadas, mientras que en 2019 cayó al décimo puesto. En ese sentido, rechazó que exista una contradicción inevitable entre incorporar más alumnos y mejorar la enseñanza. “No hay trade off entre cobertura y calidad. Se puede mejorar la cobertura mejorando también el aprendizaje”, afirmó.
Por último, planteó que revertir esta situación requiere sostener los recursos destinados a educación, pero también discutir cómo se utilizan. Destacó la necesidad de priorizar la alfabetización, fortalecer la formación y las condiciones laborales docentes y contar con mejores datos para dirigir los recursos hacia los alumnos y escuelas que más los necesitan.
En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Tomás Casas i Klett, profesor de la Universidad de St. Gallen y director del China Competence Center, sobre el Índice de Calidad de las Élites, una herramienta que mide hasta qué punto los sectores con mayor poder económico y político de cada país crean valor o, por el contrario, extraen rentas de la sociedad.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Casas i Klett explicó que el índice evalúa 151 países a partir de cerca de 150 indicadores vinculados al poder y a la creación de valor. Según señaló, observan modelos de negocio y estructuras de poder: cuánto innovan, cuánto invierten, qué nivel de productividad generan, cómo funcionan sus mercados y hasta qué punto contribuyen al desarrollo general.
Al analizar el caso argentino, destacó que el país cuenta con instituciones de buena calidad y mecanismos de control político relativamente sólidos. Sin embargo, sostuvo que el principal problema aparece en la esfera económica. Según explicó, la Argentina logró avances en materia de estabilización macroeconómica, pero todavía no genera nuevas fuentes de riqueza a nivel micro. “Las élites argentinas están balcanizadas, fracturadas. No hay un pacto de Estado”, sostuvo, al señalar que las reformas suelen modificarse cada vez que cambia el Gobierno.
Casas i Klett también comparó ese escenario con otras grandes economías. Destacó que China combina un Estado muy poderoso con una elevada capacidad para generar infraestructura, servicios y competencia económica, mientras que Estados Unidos conserva una gran vitalidad gracias a su capacidad para crear nuevas élites vinculadas a la tecnología y la inteligencia artificial. En Europa, en cambio, advirtió que las élites no lograron invertir con la misma velocidad en los sectores que definirán el Siglo XXI.
Por último, consideró que el eje económico mundial se está desplazando cada vez más hacia Asia. “Este es el siglo asiático”, sostuvo, y planteó que Occidente deberá aprender de como se manejan en aquellas economías, sociedades y élites.