En su tradicional comentario económico en Gambito de Datos, Ariel Cohen analizó las dificultades que enfrenta el gobierno de Javier Milei para trasladar los resultados de su programa económico al bolsillo de la población y el impacto que esta situación comienza a tener sobre el escenario político de cara a las elecciones de 2027.
Cohen puso el foco en algunos indicadores económicos conocidos durante los últimos días que reflejan las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos. Entre ellos, mencionó la caída interanual en la utilización de la capacidad instalada de la industria, la baja del 1,4% en las ventas por el Día de la Madre y una inflación mayorista del 3,4%, impulsada en parte por el aumento de los combustibles.
El periodista también advirtió sobre la persistencia de las presiones inflacionarias y la suba del riesgo país, en un contexto de incertidumbre económica y política. En ese escenario, señaló que el Gobierno enfrenta el desafío de sostener su programa económico mientras crecen las demandas de una recuperación más visible de la actividad y el empleo. A estas dificultades se suman las negociaciones con los gobernadores y los aliados parlamentarios en torno a una eventual suspensión de las PASO, una discusión que podría modificar las estrategias electorales tanto del oficialismo como de la oposición.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Gabriel Puricelli, sociólogo, especialista en temas internacionales y titular del Laboratorio de Políticas Públicas, sobre las masivas protestas que atraviesan Francia, la participación de los jóvenes de la generación Z, los episodios de violencia registrados en París y los factores que explican el surgimiento de movimientos similares en distintos países del mundo.
En diálogo con Ariel Cohen, Puricelli repasó que las movilizaciones francesas comenzaron a gestarse a principios de septiembre, cuando una convocatoria difundida a través de las redes sociales llamó a la generación Z a manifestarse el 17 de octubre. A esa iniciativa se sumaron las protestas de estudiantes secundarios y, posteriormente, organizaciones sindicales y sectores vinculados al movimiento de los chalecos amarillos. La convergencia se concretó en una jornada que, según los organizadores, reunió a unas 800 mil personas en distintas ciudades de Francia. “El punto de contacto de los tres movimientos que convergen acá lo define el título que tuvo la convocatoria, que fue la marcha contra la carestía de la vida”, señaló.
El analista detalló que, aunque comparten el malestar por el costo de vida, los distintos sectores presentan demandas específicas. Los sindicatos reclaman mejoras en los ingresos de los trabajadores, los estudiantes exigen mayores recursos presupuestarios para la educación y los chalecos amarillos vuelven a plantear la necesidad de reducir los costos del transporte, los peajes y los combustibles. Puricelli también se refirió a los episodios de violencia protagonizados por pequeños grupos conocidos como Black Bloc, que participan en movilizaciones de distintas ciudades europeas. Según explicó, estos grupos tienen conexiones informales a través de las redes sociales, aunque los conflictos que atraviesan los países responden principalmente a situaciones locales.
En relación con los enfrentamientos, el sociólogo destacó que Francia tiene una extensa tradición de movilización social en la que la violencia callejera ha ocupado un lugar recurrente. Sin embargo, también cuestionó la respuesta de las autoridades frente a las recientes protestas estudiantiles. Según relató, durante las primeras jornadas se registraron episodios de represión policial que dejaron jóvenes gravemente heridos y un número elevado de detenciones. Para Puricelli, la falta de diálogo del Gobierno con los estudiantes y la intensidad de la respuesta policial contribuyeron a profundizar el conflicto.
El especialista vinculó además las protestas francesas con otras movilizaciones juveniles registradas en lugares como Albania, Italia y Nepal. Aunque aclaró que cada conflicto tiene causas particulares, identificó un elemento común: la participación de una generación que utiliza las redes sociales para organizarse y difundir rápidamente sus reclamos. Como ejemplo, mencionó que las protestas estudiantiles francesas comenzaron con el bloqueo de un liceo, cuya filmación circuló por internet y fue replicada en numerosos establecimientos educativos. “Hay una activación de la generación Z en distintos lugares del mundo con un uso de las redes sociales que hace que esto se active muy rápidamente”, explicó.
Por último, Puricelli sostuvo que detrás de estas manifestaciones existe un problema estructural que atraviesa tanto a las sociedades desarrolladas como a las menos desarrolladas. “En todo el planeta se ha roto el ascensor social”, afirmó, y explicó que la expectativa de que cada generación pudiera alcanzar mejores condiciones de vida que la anterior comenzó a debilitarse a partir de la crisis financiera internacional de 2008. A ese malestar se suman decisiones gubernamentales que terminan desencadenando las protestas. “La chispa que enciende es una arrogancia gubernamental en gobiernos democráticos que no prestan atención a las demandas”, señaló.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Dante Sica, economista, exministro de Producción de la Nación y fundador de Abeceb, sobre la transición que atraviesa la economía argentina, las dificultades para recuperar el consumo y el empleo, los márgenes de acción del Gobierno y las transformaciones estructurales que estamos presenciando.
En diálogo con Ariel Cohen, Sica sostuvo que la Argentina continúa atravesando un proceso de cambio de régimen económico que está dejando al descubierto problemas acumulados durante décadas. Según explicó, la eliminación de regulaciones, subsidios y mecanismos de protección comienza a mostrar los costos que enfrentan distintas actividades, especialmente aquellas vinculadas al mercado interno. En ese sentido, señaló que buena parte de las dificultades actuales responden a problemas estructurales previos. “En los últimos 20 años, Argentina generó empleos, en casi un 67%, de baja calidad”, afirmó. Para el economista, esto ayuda a explicar por qué el consumo agregado puede mostrar crecimiento mientras muchas familias continúan teniendo dificultades para llegar a fin de mes.
Sica consideró que, pese a la debilidad de la actividad, existen señales de transformación que todavía no se reflejan plenamente en la economía cotidiana. Señaló que el crecimiento sigue impulsado principalmente por las exportaciones y que la recuperación de la inversión podría comenzar a observarse con mayor claridad el próximo año. Sin embargo, advirtió sobre la dificultad de compatibilizar los tiempos económicos con las exigencias electorales. “Tenemos que lidiar con estos tiempos distintos: lo que es el reloj económico y el reloj político, que cada dos años te valida el rumbo económico que estás tomando”, explicó. En ese punto, contrastó la situación argentina con la de Brasil, donde consideró que la disputa electoral no genera el mismo nivel de incertidumbre sobre la continuidad de las reglas económicas.
Consultado sobre las posibilidades de impulsar una recuperación más rápida del consumo, el exministro defendió la orientación general del programa económico y sostuvo que el Gobierno tiene márgenes de maniobra reducidos por su compromiso con el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación. “Otro plan platita va en contra de lo que es la política del Gobierno”, señaló. Según explicó, una expansión fiscal requeriría aumentar el endeudamiento o recurrir a la emisión monetaria, alternativas que el oficialismo no está dispuesto a utilizar. No obstante, consideró que existen espacios para mejorar la gestión y cuestionó especialmente las demoras en la puesta en marcha del programa de concesiones viales, cuyos efectos sobre la actividad recién comenzarían a sentirse el próximo año.
El economista también mencionó entre las principales demandas del sector privado la eliminación de las restricciones que todavía afectan los movimientos de capitales y una definición más clara del programa monetario. Según su análisis, el Gobierno mantiene cierta cautela frente al escenario electoral de 2027 y busca conservar instrumentos de intervención ante posibles episodios de inestabilidad.
Por último, Sica puso el foco en las reformas que considera más difíciles de revertir, incluso ante un eventual cambio de gobierno. Mencionó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, los proyectos de inversión aprobados bajo el RIGI y las modificaciones regulatorias introducidas por el DNU 70/2023. “Hoy lo que vemos es que el costo de reversión es cada vez más alto. Es muy difícil pensar que el ciclo político que venga pueda revertir todas esas cuestiones”, concluyó.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Christian Buteler, economista y consultor financiero, sobre la suba del riesgo país, el deterioro de distintos indicadores económicos y las señales que empiezan a generar preocupación entre los inversores.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Buteler calificó como un “mal dato” que el riesgo país haya superado los 600 puntos, después de haber rondado los 400 apenas dos meses atrás. Sin embargo, consideró que el indicador financiero no constituye por sí solo el principal problema. “Lo que más preocupa y que tiene que ver con esta suba del riesgo país es el nivel de actividad”, sostuvo.
El economista vinculó el comportamiento de los mercados con los datos conocidos durante los últimos meses: mencionó la caída del PBI durante el segundo trimestre, la baja del consumo privado, el aumento de la pobreza y el deterioro en la calidad del empleo, con un crecimiento de la informalidad frente al trabajo registrado. Para Buteler, ese conjunto de indicadores comienza a generar dudas entre los inversores sobre la evolución de la economía.
En ese contexto, cuestionó especialmente la respuesta del Gobierno frente a los números oficiales. Según explicó, un inversor puede tolerar un período de caída de la actividad si observa que las autoridades reconocen el problema y presentan una estrategia para revertirlo. “Si del otro lado vos encontrás que el equipo económico o el Presidente niega los problemas, es más preocupante”, afirmó. También consideró negativa la idea de que las principales dificultades económicas recién puedan resolverse después de las elecciones del próximo año: “Vos necesitás que la economía funcione antes de las elecciones”.
En su tradicional comentario económico en Gambito de Datos, Ariel Cohen analizó el clima que atravesó la 62° edición del Coloquio de IDEA en Mar del Plata, marcada por la preocupación de los empresarios por la situación económica y política y por las dificultades que todavía enfrentan distintos sectores productivos.
Cohen señaló que entre los empresarios persiste un respaldo al gobierno de Javier Milei ante la falta de una alternativa política que consideren clara, aunque ese acompañamiento convive con cuestionamientos por la evolución de la actividad y la situación de la industria. En ese escenario, una de las presencias que mayor expectativa generó fue la de Patricia Bullrich, especialmente por las diferencias que comenzó a marcar públicamente respecto de algunas posiciones del Gobierno.
El periodista destacó que Bullrich mantuvo un encuentro a puertas cerradas con empresarios y que durante su participación buscó mostrarse cercana a las dificultades que atraviesan actualmente distintos sectores. Cohen puso el foco especialmente en la diferencia entre su discurso y el mensaje que viene transmitiendo Milei: mientras el Presidente continúa pidiendo paciencia para que el programa económico muestre sus resultados, Bullrich planteó la necesidad de acelerar los efectos de las reformas para que sus beneficios alcancen más rápidamente a consumidores y empresas.
En ese marco, Cohen señaló que el empresariado sigue con atención los movimientos de Bullrich y los interrogantes alrededor de una eventual proyección política propia, aunque remarcó que todavía es prematuro sacar conclusiones.
Por último, el periodista describió un panorama muy diferente según el sector de la economía. Mientras actividades como la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento exhibieron planes de inversión y mejores perspectivas, buena parte del resto del entramado empresario manifestó preocupación por problemas como la caída del consumo, las dificultades para acceder al crédito y la presión impositiva.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Mónica Bruckmann Maynetto, socióloga y politóloga, sobre el resultado de las elecciones en Brasil, los factores que explican el desempeño de Flávio Bolsonaro y el escenario que se abre de cara al balotaje frente a Lula da Silva.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Bruckmann calificó el resultado como “inesperado” y señaló que las últimas encuestas ubicaban a Lula por encima de Bolsonaro. Según explicó, una de las razones de la diferencia entre esos sondeos y el resultado podría haber sido la migración hacia Bolsonaro de votantes que inicialmente acompañaban a otros candidatos de derecha, junto con la existencia de un voto bolsonarista que, según su análisis, no siempre queda registrado en las encuestas. Finalmente, Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% frente al 45% de Lula y ambos disputarán la segunda vuelta el 25 de octubre.
La politóloga puso además el foco en la abstención y consideró que la movilización de quienes no participaron en la primera vuelta será uno de los factores a observar durante las próximas tres semanas de campaña. También destacó la importancia que tendrán las negociaciones con las fuerzas que quedaron fuera del balotaje para intentar ampliar las respectivas bases electorales.
Otro de los resultados que Bruckmann consideró especialmente significativo fue el avance de la derecha en el Congreso. De las 54 bancas del Senado que se renovaron, el Partido Liberal eligió 19 y pasará a contar con 28 de los 81 senadores a partir de 2027. Para la analista, esta nueva composición podría volver particularmente compleja la gobernabilidad en caso de que Lula consiga imponerse en la segunda vuelta.
Bruckmann también mencionó entre los factores que incidieron en la elección el peso político de las iglesias evangélicas y el papel de Estados Unidos en la región. Sobre este último punto, sostuvo que existieron distintos mecanismos de intervención política y económica en el proceso brasileño y planteó que el resultado enfrenta dos modelos diferentes de inserción internacional. “Aquí lo que está en juego es la soberanía de Brasil o el alineamiento absoluto de América del Sur a los Estados Unidos”, afirmó.