La semana que pasó marcó el verdadero inicio del año político. En el plano internacional, con la guerra en Medio Oriente ocupando buena parte de la agenda global. Y en la Argentina, con un episodio que suele marcar el pulso del año institucional: la Asamblea Legislativa.
Pero esta vez no va a ser recordada por los anuncios. Será recordada por el tono agresivo.
“El discurso del presidente Javier Milei tuvo como principal destinatario al kirchnerismo”, señaló Marcelo Veneranda en su editorial en El que calla otorga. Un mensaje atravesado por insultos, acusaciones y un clima de fuerte confrontación política.
Y eso abre un interrogante, ya que Milei venía de semanas muy favorables: sesiones extraordinarias en las que el Gobierno logró aprobar prácticamente todo lo que se propuso. Un presidente fortalecido, con iniciativa política y con resultados legislativos.
“Cuando uno se queda sin una oposición fuerte del otro lado, también se queda sin alguien a quien echarle la culpa cuando las cosas empiezan a complicarse”, planteó Veneranda.
Y hay señales que empiezan a aparecer. Indicadores de recesión, actividad económica que se enfría, preocupación creciente por el desempleo y un nivel de endeudamiento de las familias que encienden algunas alarmas.
“Hay muchos gritos que confunden. La idea acá es tratar de despejarlos un poco”, resumió Veneranda.
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