El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa escalando y ya generó impactos en distintas regiones del mundo. Para analizar la evolución de la guerra y sus posibles consecuencias geopolíticas, en Gambito de Datos conversamos con Hugo Llorens, diplomático retirado de Estados Unidos y exembajador en Afganistán.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Llorens sostuvo que la respuesta de Irán ha sido fuerte y que su estrategia de apunta a expandir la inestabilidad regional. Según explicó, los ataques fueron contra países del Golfo, en un intento de ampliar el alcance del conflicto.
El diplomático destacó además la importancia estratégica de la región en el mercado energético global. Recordó que por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente el 25% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier escalada militar en un factor inmediato de presión sobre los precios internacionales de la energía. “Entramos en la segunda semana del conflicto con una situación muy dinámica y peligrosa”, advirtió.
En el plano internacional, Llorens señaló que varios países europeos hubieran preferido mantener abierto el canal diplomático. Europa, explicó, apostaba a continuar las negociaciones que se venían desarrollando en Ginebra.
Respecto de la estrategia de norteamericana, el exembajador descartó por ahora la posibilidad de una invasión terrestre en Irán. «Eso lo acercaría mucho a experiencias como la de Irak. El enfoque estadounidense está centrado en una campaña aérea de gran escala», explicó. En ese sentido, anticipó que en los próximos días podría intensificarse el operativo militar con el uso de bombarderos pesados, con una capacidad de fuego considerablemente mayor a la desplegada hasta el momento.
De todos modos, Llorens remarcó que tampoco conviene al presidente Donald Trump que el conflicto se extienda demasiado en el tiempo. Según señaló, la operación militar no cuenta con un respaldo fuerte dentro de la opinión pública estadounidense, que hoy está más preocupada por cuestiones económicas y laborales.
“El pueblo de Estados Unidos está más enfocado en la economía y el empleo”, explicó. En ese contexto, consideró que Trump asumió un riesgo político al escalar el conflicto con Irán. Si bien el mandatario tuvo resultados en otros escenarios internacionales —como en el caso venezolano—, el frente iraní es mucho más complejo y podría traerle muchas consecuencias.
Según explicó el diplomático, la estrategia iraní apunta a prolongar el conflicto y elevar el costo político para Trump. Por eso, estimó que si bien la guerra podría no extenderse demasiado en términos estrictamente militares, sí puede generar tensiones sostenidas en la región.
El impacto energético aparece como una variable clave. Llorens recordó que uno de los principios centrales de la política económica de Trump es garantizar energía barata, algo que el presidente considera fundamental para sostener la prosperidad económica de Estados Unidos.
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