En esta edición de De Lejos No Lo Ves conversamos con Javier Timerman, analista financiero y socio de Adcap Grupo Financiero, para analizar la coyuntura económica y el impacto que tuvo en los mercados el descalabro financiero de la última semana.

En diálogo con Eugenia Muzio y Sol Clemente, Timerman explicó que si bien “los mercados se sienten más cómodos con las políticas de este Gobierno y están dispuestos a acompañar”, también advierten riesgos crecientes y cuestionan la capacidad de Argentina para sostener un rumbo a largo plazo.

“El inversor no le da un cheque en blanco a Milei. Está dispuesto a esperar, pero tiene más tiempo que el que tiene el país. El Gobierno cree que los mercados le van a otorgar un voto de confianza, pero todavía faltan muchas reformas y la actividad económica está sufriendo”, señaló.

El financista subrayó que la credibilidad internacional de la Argentina sigue siendo muy baja y que la volatilidad política ligada a cada elección erosiona la confianza: “Cada dos años vivimos comicios que se plantean como a matar o morir, y eso hace muy difícil convencer a un inversor de quedarse en el país. En Argentina estamos acostumbrados a la liquidez y al cortísimo plazo”.

Además, dejó una reflexión central sobre la raíz de los problemas estructurales: Estas cosas pasan porque la Argentina es cortoplacista. Resolver los problemas del país, siendo optimista, requiere al menos quince años y la voluntad de distintos gobiernos de diferentes signos políticos de respetar ciertas reglas básicas. Hasta que eso no ocurra, será muy difícil convencer a un inversor de apostar por el largo plazo.

Sobre la mirada externa, Timerman sostuvo que a los mercados internacionales “no les preocupan las declaraciones altisonantes del presidente, sino la capacidad de construir consensos. Si se pelean con todo el mundo y se rompen puentes, un Gobierno difícilmente pueda pasar las reformas que necesita”.

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