En una semana clave para la política argentina, se cerraron las alianzas electorales y el tablero quedó configurado de cara a los comicios de octubre. Para entender este nuevo escenario, en Ya no hay vuelta atrás conversamos con Jorge Liotti, editor jefe de la sección Política de La Nación y Perfil, y autor de La última encrucijada.

En diálogo con Claudio Gurmindo y Fernando Heredia,, Liotti describió este momento como “un pase en blanco sobre negro del nuevo tablero político” que, por primera vez desde la elección del 23, muestra una reconfiguración profunda:

“Vemos un tablero muy quebrado que cierra un periodo de ruptura iniciado en la elección del 23, cuyos escombros siguen cayendo y afectarán a la elección de octubre”, afirmó.

Según el analista, el oficialismo prioriza su identidad, la simbología del violeta y “una vocación voraz por no compartir el poder”. Señaló que La Libertad Avanza competirá sola en ocho provincias y en el resto buscará acuerdos tácticos con distintas fuerzas: “Son pactos híbridos, pensados para mejorar la perspectiva electoral, no para construir una coalición estable”.

Del lado opositor, Liotti remarcó que el peronismo logró listas comunes en 18 provincias, pero advirtió que “la unificación no significa unidad”. También describió una fractura “imposible de suturar” en el PRO, con un sector alineado a los libertarios y otro que busca un rumbo diferente, una UCR “totalmente desmembrada” y la “licuación” de la Coalición Cívica.

Para Liotti, todo esto marca “el final del esquema partidario surgido tras la crisis de 2002” y el inicio de un proceso de reconstrucción:

“Los gobernadores han demostrado una gran habilidad para nuclearse sin respetar la verticalidad de los partidos, sentando las bases de otra cosa, aunque todavía lejos de una alternativa nacional”.

En cuanto a la proyección electoral, el columnista consideró que la ecuación de fondo no cambiará sustancialmente:

“Es cierto que hay un consenso mayoritario de que el oficialismo va a ganar. Si no hay fenómenos extraños de acá a octubre, me cuesta pensar que el Gobierno pierda. Lo que sí puede pasar es que el triunfo no sea tan claro como necesita Milei para lograr el efecto alineamiento”.

El riesgo, según Liotti, está en que el Gobierno “pierda contra sí mismo” por subestimar la elección o por un alto nivel de ausentismo: “Si gana pero la participación está por debajo del 60%, sería un mensaje de falta de convalidación muy fuerte a nivel nacional”.

Escuchá la entrevista completa acá.