En los últimos 2 años, el FBI reportó 14 casos de jóvenes y adolescentes de diferentes partes de Argentina que planeaban atentados.
El cuerpo de investigaciones estadounidense detectó los movimientos a través de conversaciones de los sospechosos en redes sociales donde comparten propagandas de grupos extremistas, se interesan por la elaboración de bombas y la obtención de armas.
Además, conversan sobre sus planes para atacar escuelas y universidades, al estilo de los tristemente célebres shooters que fueron autores de masacres en Estados Unidos y Noruega.
Lo curioso es que, cuando la Policía Federal, a través de su unidad antiterrorista, llega a los usuarios en la vida real, encuentra en los allanamientos evidencias que demuestran que el peligro es real.
Se trata de potenciales lobos solitarios.
El último caso se registró en Lanús, donde un chico, menor de edad, planeaba un ataque a una escuela. Cómo lo rastrearon? Ingresó a ub ‘chat’ de Roblox y manifestó su deseo de en un ‘tirador real’”,
Le encontraron en el allanamiento dagas de uso militar; uniformes falsos de la Policía Federal Argentina, de la Policía Bonaerense y de la Policía de Santa Fe; una insignia del Ejército Argentino; tres chapas identificatorias y con la leyenda “Campaña del servicio en Irak”; y una restante perteneciente a una comunidad de una academia de tiro.
También chalecos tácticos y gorras militares.
Tanto se aceleraron estos casos que los investigadores ya hablan de denominadores de riesgo entre los menores: tienen acceso a armas, sus padres están separados o fallecidos, se crían en un entorno hostil y sin contención familiar. Estos son los casos que más preocupan de un fenómeno que no hay que subestimar.
Escuchá la columna de Cecilia Di Lodovico en El lunes puede esperar
