Así como la semana estuvo cargada por el discurso de Milei en la Asamblea Legislativa, dónde cargó duramente contra el kirchnerismo y contra empresarios, esta semana estuvo cargada por otra presentación del presidente en Nueva York. Este fue en la Argentina Week, la semana pensada para atraer inversiones al país.

El evento fue llevado a cabo en un contexto difícil por la guerra. Milei arrancó con un discurso técnico enfocado en el modelo libertario, el superávit fiscal y la desregulación. Palabras dulces para los oídos de los inversionistas

El problema fue que al profundizar sobre esa desregulación, Milei volvió a machacar y lanzó una nueva oleada de críticas y acusaciones contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla. Los trató de prebendarios, de chorros y hasta sugirió el pago de coimas. Vamos a dejar de lado el hecho de que un funcionario público como lo es un presidente, deslice conocer un delito (el pago de coimas) del que está obligado a denunciar.

Argentina Week está pensada para atraer inversiones. Comenzó con un presidente atacando públicamente a 2 de los empresarios más importantes del país. El mismo presidente que encabeza un Gobierno que tiene como uno de sus axiomas el hecho de que el sector privado, los empresarios son los que determinan el crecimiento de un país. No el estado.

Cabe preguntarse por qué Milei, que sabe la melodía que debe interpretar ante empresarios, eligió desafinar.

¿Por qué pelearse con los empresarios? Lo que resuena de fondo son los indicadores que marcan cierres, despidos y un achicamiento de la economía
¿El presidente necesita construir un nuevo villano ahora que el kirchnerismo no asusta tanto?
¿Son estos mismos empresarios los nuevos villanos que explican porque la historia no está funcionando?

En el medio hay historias que no ayudan. El Jefe de Gabinete Manuel Adorni con su mujer, coach ontológica, estuvieron en NY. acompañando al presidente. Tras la polémica desatada al conocer que su acompañante incluso viajó en el avión presidencial, Adorni declaró y sus explicaciones fueron aún peores. Afirmó acudir una semana a “deslomarse” a NY.

«No es el primer Gobierno que lo hace. Sin embargo, es el primero que levanta el dedo en contra de la casta, de los que viven y se aprovechan del estado, en los que le cuestan plata. «Ese es el problema de levantar el dedo, el problema de la moral y la doble moral», concluyó Marcelo Veneranda en nueva edición de El que calla otorga.

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