En una nueva columna en Asuntos Públicos, Victoria Terzaghi analizó cómo la escalada del conflicto en Medio Oriente y el recrudecimiento de las tensiones comerciales impulsadas por Estados Unidos volvieron a sacudir al mercado internacional del petróleo, con posibles consecuencias sobre los combustibles y la economía argentina.
Según explicó, el escenario internacional atraviesa un momento de máxima incertidumbre. El precio del crudo volvió a ubicarse cerca de los 100 dólares por barril y algunos analistas incluso proyectan que podría alcanzar los 200 dólares si la guerra continúa escalando. Terzaghi advirtió que, detrás del conflicto entre Estados Unidos e Irán, también se juega una disputa estratégica que involucra a otras potencias como China y Rusia, mientras la industria armamentística y los intereses energéticos profundizan la complejidad del escenario.
La periodista señaló que este contexto también repercute en la Argentina. Recordó que desde abril YPF mantiene un esquema para amortiguar las variaciones internacionales del precio del petróleo, lo que permitió sostener relativamente estables los valores de los combustibles. Sin embargo, explicó que la continuidad de la guerra retrasó las expectativas de una baja en los surtidores. A eso se suma otro factor: durante el congelamiento aumentaron en tres oportunidades los impuestos a los combustibles, incrementos que todavía no fueron trasladados al precio final.
En ese contexto, Terzaghi advirtió que, cuando finalmente se normalice el mercado y el precio internacional del petróleo permita una reducción en los combustibles, esa baja podría verse compensada por la actualización impositiva acumulada durante los últimos meses. De este modo, concluyó, la evolución del conflicto internacional seguirá siendo una variable clave para anticipar qué ocurrirá con los precios de la energía en la Argentina.
En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella y uno de los principales especialistas argentinos en política internacional, sobre el reciente cese del fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán y las consecuencias geopolíticas que deja el conflicto.
En diálogo con Cata de Elía, Tokatlian definió la intervención estadounidense como una “guerra punitiva por elección” y sostuvo que Washington volvió a cometer un error que ya había aparecido en otros conflictos recientes: subestimar la capacidad de respuesta de un adversario más débil. Según explicó, Irán recurrió a estrategias de conflicto asimétrico, aprovechando recursos estratégicos como el estrecho de Ormuz. “Toda acción militar no deviene necesariamente en un triunfo político”, resumió.
El analista recordó que Irán llegó a esta guerra después de haber sufrido importantes golpes durante el último año, con la eliminación de dirigentes y mandos estratégicos. Sin embargo, consideró que esa experiencia también le permitió aprender y prepararse mejor para un nuevo enfrentamiento. A su vez, destacó que Estados Unidos no logró reunir el respaldo internacional que había obtenido en conflictos anteriores como Irak o Afganistán. Ni los países de la OTAN ni los aliados árabes del Golfo se involucraron militarmente en el conflicto.
Tokatlian también puso el foco en el papel de China y Pakistán durante las negociaciones que desembocaron en el actual memorándum de entendimiento. Según señaló, Pakistán actuó como principal canal diplomático con el respaldo de Beijing, mientras que China volvió a mostrar una estrategia basada en la mediación y no en la intervención militar. “China va a sacar un dividendo enorme porque podrá mostrar que donde interviene diplomáticamente se solucionan las cosas”, afirmó. Rusia, en cambio, optó por un perfil mucho más bajo, concentrada en la guerra de Ucrania, aunque manteniendo influencia sobre algunos aspectos sensibles de la negociación.
El especialista sostuvo además que los catorce puntos acordados en el memorándum podrían abrir una etapa de profunda reconfiguración regional. Aunque aclaró que todavía no existe un acuerdo definitivo, consideró que el proceso podría modificar los equilibrios históricos de Medio Oriente, reducir la centralidad de Israel y acelerar un repliegue estratégico de Estados Unidos hacia otras prioridades.
Por último, Tokatlian vinculó este escenario con América Latina y la posición argentina. Según explicó, Estados Unidos está logrando fortalecer su influencia regional con costos relativamente bajos, en una región donde busca limitar el avance chino.
¿Alcanza con Vaca Muerta, el litio y el cobre para que Argentina crezca? ¿O hace falta una política industrial mucho más profunda?
En este episodio de Policy Makers, Florencia Barragan conversó con Juan Carlos Hallak, economista, profesor de la UBA, investigador del Conicet y ex subsecretario de Inserción Internacional durante el gobierno de Cambiemos.
A partir del lanzamiento del “súper RIGI” de Luis Caputo, debatimos si Argentina realmente puede atraer industrias como baterías de litio, laminados de cobre, autos eléctricos o data centers. ¿Tenemos escala, tecnología y competitividad para eso? ¿O el problema es mucho más profundo que bajar impuestos?
Además, hablamos sobre el nuevo escenario global: el acuerdo Unión Europea-Mercosur, la relación con Estados Unidos, el desacople de China y cómo debería insertarse Argentina en el mundo. ¿Hay que competir solo por ventajas comparativas o también por diseño, calidad e innovación?
“Pensar que con Vaca Muerta alcanza sería un error terrible”, advierte Hallak. Y deja otra definición fuerte: “Argentina tiene que agregar valor en diseño, calidad y diferenciación”.
Por último, recuerda su experiencia en gestión pública y cuenta qué políticas productivas vio funcionar mejor: desde marcas sectoriales y promoción de exportaciones hasta herramientas para ayudar a las empresas a competir sin aumentar el costo fiscal para la sociedad.
En un contexto internacional atravesado por la guerra en Medio Oriente, subas en los precios de los combustibles y nuevas tensiones inflacionarias a nivel global, en esta edición de El lunes puede esperar, conversamos con Alberto Ruskolekier, doctor en Ciencias Económicas y analista internacional, para entender el rol de las grandes potencias en este escenario y el impacto geopolítico del petróleo.
Ruskolekier explicó que el conflicto actual entre Estados Unidos e Irán tiene raíces históricas profundas, que se remontan a la revolución iraní de 1979 y al secuestro de funcionarios de la embajada norteamericana en Teherán. Según detalló, las tensiones volvieron a agravarse a partir del crecimiento del programa nuclear iraní y de las sospechas internacionales sobre el enriquecimiento de uranio por encima de los límites establecidos en el acuerdo firmado en 2015.
En ese marco, el especialista puso el foco en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. “Lo que pasa en el estrecho de Ormuz afecta a todo el mundo”, afirmó, y explicó que cada señal de escalada o distensión en la región impacta directamente sobre el precio del barril y, en consecuencia, sobre la inflación global. “Si sube la inflación, suben las tasas de interés, los alimentos, el combustible y prácticamente todos los precios”, advirtió.
El analista también se refirió al impacto desigual que este escenario genera sobre distintas potencias. Señaló que Rusia encontró cierto alivio económico gracias a la suba del petróleo, especialmente por sus exportaciones a China, mientras que el gigante asiático perdió acceso a fuentes de crudo barato provenientes de Venezuela e Irán. “China sigue abasteciéndose, pero perdió ese petróleo con descuento que tenía”, explicó.
Por último, destacó que el conflicto vuelve a mostrar la centralidad estratégica del petróleo en el escenario internacional. “Más importante que tener reservas es controlar el flujo”, sostuvo, y remarcó que Estados Unidos hoy ocupa un lugar privilegiado como principal productor mundial de crudo. En ese sentido, concluyó: “Los países no tienen amigos, tienen intereses”.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa escalando y ya generó impactos en distintas regiones del mundo. Para analizar la evolución de la guerra y sus posibles consecuencias geopolíticas, en Gambito de Datos conversamos con Hugo Llorens, diplomático retirado de Estados Unidos y exembajador en Afganistán.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Llorens sostuvo que la respuesta de Irán ha sido fuerte y que su estrategia de apunta a expandir la inestabilidad regional. Según explicó, los ataques fueron contra países del Golfo, en un intento de ampliar el alcance del conflicto.
El diplomático destacó además la importancia estratégica de la región en el mercado energético global. Recordó que por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente el 25% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier escalada militar en un factor inmediato de presión sobre los precios internacionales de la energía. “Entramos en la segunda semana del conflicto con una situación muy dinámica y peligrosa”, advirtió.
En el plano internacional, Llorens señaló que varios países europeos hubieran preferido mantener abierto el canal diplomático. Europa, explicó, apostaba a continuar las negociaciones que se venían desarrollando en Ginebra.
Respecto de la estrategia de norteamericana, el exembajador descartó por ahora la posibilidad de una invasión terrestre en Irán. «Eso lo acercaría mucho a experiencias como la de Irak. El enfoque estadounidense está centrado en una campaña aérea de gran escala», explicó. En ese sentido, anticipó que en los próximos días podría intensificarse el operativo militar con el uso de bombarderos pesados, con una capacidad de fuego considerablemente mayor a la desplegada hasta el momento.
De todos modos, Llorens remarcó que tampoco conviene al presidente Donald Trump que el conflicto se extienda demasiado en el tiempo. Según señaló, la operación militar no cuenta con un respaldo fuerte dentro de la opinión pública estadounidense, que hoy está más preocupada por cuestiones económicas y laborales.
“El pueblo de Estados Unidos está más enfocado en la economía y el empleo”, explicó. En ese contexto, consideró que Trump asumió un riesgo político al escalar el conflicto con Irán. Si bien el mandatario tuvo resultados en otros escenarios internacionales —como en el caso venezolano—, el frente iraní es mucho más complejo y podría traerle muchas consecuencias.
Según explicó el diplomático, la estrategia iraní apunta a prolongar el conflicto y elevar el costo político para Trump. Por eso, estimó que si bien la guerra podría no extenderse demasiado en términos estrictamente militares, sí puede generar tensiones sostenidas en la región.
El impacto energético aparece como una variable clave. Llorens recordó que uno de los principios centrales de la política económica de Trump es garantizar energía barata, algo que el presidente considera fundamental para sostener la prosperidad económica de Estados Unidos.