En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Rafael Rofman, economista, magíster en Demografía y coautor del libro La revolución demográfica. Por qué el descenso de la natalidad puede ser la gran oportunidad del siglo XXI, sobre los profundos cambios que atraviesa la estructura poblacional y los desafíos que ese proceso plantea para la Argentina.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey, Rofman explicó que, aunque los cambios demográficos suelen producirse de manera gradual, su magnitud es comparable a la de una verdadera revolución. Según señaló, la caída sostenida de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida modificaron por completo las reglas de juego. “Hay cosas que todavía no vemos, pero que ya ocurrieron”, afirmó. En ese sentido, destacó que la demografía permite preveer con décadas de anticipación cuántos jóvenes ingresarán al sistema educativo o cuántas personas alcanzarán la edad jubilatoria.
El especialista sostuvo que la fuerte reducción de la fecundidad registrada en la Argentina desde 2014 responde a una transformación social de largo plazo. Entre otros factores, mencionó el mayor empoderamiento de las mujeres, el cambio en los proyectos de vida y el deseo de destinar más recursos y tiempo a cada hijo. “Hoy tenemos menos hijos porque queremos darles muchas más oportunidades de las que podían ofrecer generaciones anteriores”, explicó.
Por último, Rofman destacó que el país atraviesa un momento excepcional desde el punto de vista demográfico. Según indicó, la Argentina cuenta hoy con la mayor proporción de población en edad de trabajar de su historia. El bono demográfico representa una oportunidad para impulsar el crecimiento económico y mejorar la calidad de los servicios. Como ejemplo, señaló que por primera vez el sistema educativo deberá afrontar el desafío de recibir cada vez menos alumnos, una situación que podría traducirse en una mejora de la calidad educativa. “El bono demográfico no resuelve los problemas por sí solo, pero genera condiciones para que podamos estar mucho mejor”, concluyó.
En esta edición de El que calla otorga conversamos con Graciela Ocaña, legisladora porteña, presidenta del partido Confianza Pública e integrante del bloque Confianza y Desarrollo, sobre la situación de la Justicia, los nombramientos en el Poder Judicial y el escenario político en la Ciudad de Buenos Aires.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Ocaña sostuvo que cubrir las vacantes en juzgados y fiscalías es una necesidad, aunque advirtió que el problema aparece cuando los nombramientos responden a intereses políticos. Según explicó, le preocupa que el Gobierno priorice la designación de jueces afines, especialmente en los tribunales que investigan causas de corrupción. “La única garantía que debería tener un funcionario cuando deja el poder es que existan jueces y fiscales independientes. Esa es la única forma de que la Justicia funcione como debería”, afirmó.
La legisladora también cuestionó lo que definió como un intento del oficialismo por “cooptar” la Justicia Federal. A su juicio, una Justicia independiente no solo es indispensable para combatir la corrupción, sino también para generar confianza e impulsar inversiones. “Me preocupa que quienes venían a terminar con la casta se hayan entregado a la casta judicial”, sostuvo.
Consultada por el escenario político porteño, Ocaña consideró que el PRO atraviesa un proceso de reconfiguración tras la derrota en las últimas elecciones locales y cuestionó el acercamiento de Jorge Macri a La Libertad Avanza. En ese sentido, aseguró que su espacio está concentrado en construir una alternativa que ponga el foco en los problemas cotidianos de los vecinos y en una agenda de largo plazo para la Ciudad.
Por último, destacó la necesidad de preparar a Buenos Aires para los desafíos demográficos que se avecinan. Según explicó, el envejecimiento de la población obliga a diseñar políticas públicas específicas. “No hay políticas pensadas para las personas mayores”, concluyó.
En esta edición de Puerta Uno conversamos con Lara Goyburú, directora ejecutiva de Management & Fit, sobre la evolución del humor social, el desgaste del Gobierno y las dificultades que enfrenta la oposición para convertirse en una alternativa de poder.
En diálogo con Luis Cortina, Goyburú explicó que el clima social volvió a deteriorarse luego de la recuperación que había registrado el oficialismo tras las elecciones del año pasado. Según detalló, siete de cada diez argentinos mencionan problemas económicos como su principal preocupación y los sentimientos negativos sobre la situación actual duplican a los positivos. Sin embargo, señaló que el cambio más importante se produjo en las expectativas: “Lo que se rompió durante estos últimos meses fue la confianza en que el esfuerzo presente iba a traducirse en un futuro mejor”, afirmó.
La consultora sostuvo que ese desgaste comenzó por razones económicas y se profundizó con los escándalos políticos. En ese sentido, recordó que la aprobación de la gestión cayó diez puntos entre febrero y mayo, un descenso que consideró significativo para un Gobierno que transitaba su tercer año. Aun así, destacó que cerca del 42% de los consultados volvería a elegir al mismo equipo de gestión. “La gente quiere seguir corriendo esta carrera, pero reclama una botellita de agua que le permita llegar”, resumió. Según explicó, buena parte de ese electorado pide cambios en las políticas económicas vinculadas al poder adquisitivo, el endeudamiento y el empleo, más que un cambio de gobierno.
Por último, Goyburú advirtió que la oposición todavía no logra ofrecer un proyecto capaz de canalizar el descontento social. Consideró que muchas de las propuestas actuales remiten a un pasado que una parte importante del electorado ya rechazó y recordó un dato demográfico que, a su juicio, suele pasarse por alto: el año próximo, el 53% del padrón tendrá menos de 40 años. “Las lealtades identitarias ya no existen. Es una generación que construyó su identidad política en las redes sociales y esa fluidez también la traslada al voto”, concluyó.
En una nueva edición de Todo en Off, el ciclo que conduce Ramón Indart por Neutral, el periodista dejó por un momento la agenda política tradicional para analizar cómo un partido como Argentina-Inglaterra trasciende lo deportivo y se convierte en un espacio donde conviven la política, la Justicia, los negocios y la construcción de poder.
A partir de la previa del encuentro mundialista, Indart sostuvo que los grandes eventos deportivos funcionan como un punto de encuentro para empresarios, funcionarios, jueces y dirigentes políticos. Recordó que históricamente los mundiales fueron escenarios donde se tejieron relaciones de poder y puso como ejemplo la presencia de distintos referentes políticos argentinos en Estados Unidos siguiendo a la Selección. También repasó imágenes difundidas en los últimos días que muestran cómo esos ámbitos suelen convertirse en espacios de vínculos informales que rara vez quedan expuestos.
Uno de los temas centrales del programa fue el video que volvió a involucrar a Martín Insaurralde. Más allá de las imágenes conocidas, el conductor puso el foco en un detalle que, según remarcó, pasó prácticamente inadvertido: la presencia de Ricardo Lemos Arias, hermano de un camarista federal que intervino en causas vinculadas al exintendente de Lomas de Zamora. Para Indart, ese dato vuelve a abrir interrogantes sobre la relación entre la política, el poder económico y algunos sectores de la Justicia.
El periodista también dedicó un extenso tramo a cuestionar el funcionamiento de las redes sociales y la velocidad con la que circulan noticias falsas. Como ejemplo, analizó la viralización de un supuesto mensaje de Dalma Maradona sobre Lionel Messi que nunca existió y explicó cómo ese tipo de contenidos terminan condicionando el debate público. En la misma línea, recordó otros casos recientes de declaraciones sacadas de contexto y advirtió sobre la creciente presión del algoritmo para privilegiar el impacto por encima de la información.
En otro pasaje del programa, Indart se refirió a la intención del Gobierno de revisar el esquema de los debates presidenciales dentro de una futura reforma electoral. Si bien aclaró que todavía no hay definiciones concretas, defendió la continuidad de esa herramienta al considerar que constituye una instancia importante para la discusión democrática.
Sobre el final, el conductor cuestionó con dureza las declaraciones de Alejandro Fantino dirigidas al actor Tomás Fonzi, quien había advertido sobre la crisis que atraviesa el sector audiovisual argentino. Indart consideró que responder que los actores deberían dedicarse a otra actividad refleja una preocupante falta de empatía frente a quienes atraviesan dificultades laborales y sostuvo que ese tipo de discursos encuentran cada vez más espacio debido a la lógica de las plataformas digitales.
Como invitado de la semana participó José Chamot, exdefensor de la Selección argentina y protagonista del recordado triunfo frente a Inglaterra en el Mundial de Francia 1998. Durante la entrevista recordó cómo vivió aquel partido desde adentro de la cancha, repasó la histórica clasificación por penales y compartió su mirada sobre el presente del equipo de Lionel Scaloni en la previa de un nuevo duelo ante el conjunto inglés.
En el tradicional Brindis de la Semana, Indart eligió brindar por la Selección argentina, en la previa de un partido que definió como mucho más que un encuentro de fútbol por todo el simbolismo histórico que representa enfrentar nuevamente a Inglaterra.
El mundo discute inteligencia artificial, pero atrás de esa revolución hay una pregunta más urgente: ¿De dónde va a salir toda la energía que necesita? Un centro de datos mediano de IA generativa va a demandar, en poco tiempo, la misma energía que consume la ciudad de Córdoba.
«Hay un renacimiento de la energía nuclear», cuenta Julián Gadano, consultor en energía y ex subsecretario de Energía Nuclear durante el gobierno de Macri.
¿Cuál es la oportunidad de Argentina en esta nueva carrera tecnológica? ¿Cómo será el primer Súper RIGI nuclear que prepara una empresa estadounidense en alianza con una compañía estatal? ¿Qué pasó con el Carem, el reactor que construyó Argentina durante más de una década, costó u$s 1000 millones y hoy está frenado?
Energía, innovación, geopolítica e inversiones en una conversación con Florencia Barragan sobre uno de los sectores con mayor potencial de las próximas décadas. ¿Puede la Argentina convertirse en un jugador global de la nueva industria nuclear? Escuchá el episodio de Policy Makers acá
En esta edición de Ya no hay vuelta atrás conversamos con Marcelo Luna, Strategy Architect de Ingenia, sobre el impacto que tiene la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en el Mundial 2026, tanto dentro como fuera del campo de juego.
En diálogo con Claudio Gurmindo, Luna explicó que esta Copa del Mundo representa un salto tecnológico sin precedentes. Además de los avances en el VAR y el análisis de las jugadas, destacó que la tecnología también cumple un papel central en la organización del evento, desde el ingreso de los espectadores hasta la logística para distribuir alimentos y bebidas en estadios con capacidad para más de 70 mil personas. “Este mundial es el más tecnológico de todos los que vimos”, resumió.
El especialista también se refirió al funcionamiento del VAR y a las nuevas herramientas que permiten reconstruir cada jugada con un nivel de precisión inédito. Según explicó, la pelota envía información sobre su posición cada medio segundo y entre 15 y 20 cámaras registran distintos puntos del cuerpo de los jugadores para generar reconstrucciones tridimensionales. Sin embargo, aclaró que toda esa información funciona únicamente como apoyo para los árbitros. “Ni la tecnología ni la inteligencia artificial son las encargadas de tomar una decisión. La responsabilidad siempre recae sobre el humano”, sostuvo.
Por último, Luna señaló que la experiencia de asistir a un Mundial también cambió por completo gracias a la digitalización. Desde las entradas hasta la compra de comida dentro de los estadios, prácticamente todo el recorrido del espectador se realiza a través del teléfono celular. Si bien consideró que esto contribuye a la organización del evento, advirtió que también implica una enorme cantidad de datos personales en manos de los organizadores. “Han transformado la experiencia del mundial en una fuertemente digital”, concluyó.