COMIDA PARA PLANTAS: ASÍ OPERA LA RED QUE VENDÍA UNA PODEROSA DROGA SINTÉTICA; POR CECILIA DI LODOVICO
Parece éxtasis, pero no lo es. Se llama catinona sintética y es una droga que preocupa cada vez más a los investigadores por su elevada potencia y peligrosidad.
Un reciente operativo de la Dirección de Narcotráfico y Delitos Conexos de la DGA, junto con la División Operaciones Federales de la Policía Federal, permitió desbaratar una organización integrada por ciudadanos chinos que, según la investigación, traficaba cocaína hacia el sudeste asiático e ingresaba al país este tipo de pastillas sintéticas.
La causa comenzó en septiembre del año pasado, cuando una mujer fue detenida en el aeropuerto de Ezeiza mientras intentaba viajar a Malasia con casi siete kilos de cocaína ocultos en bolsas de alimentos. A partir de pericias telefónicas, rastreos digitales y análisis financieros, los investigadores reconstruyeron una red que operaba en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
En los allanamientos realizados días atrás secuestraron 629 pastillas de catinona sintética, comercializadas bajo nombres como «sales de baño» o «comida para plantas». Aunque existen pocos antecedentes de esta droga en la Argentina desde 2024, los investigadores consideran que representa una amenaza creciente.
Según especialistas, las catinonas sintéticas forman parte de una nueva generación de sustancias psicoactivas cuya composición cambia constantemente para dificultar su detección. Esa variabilidad también vuelve impredecibles sus efectos sobre el organismo.
Su consumo puede provocar cuadros psiquiátricos graves, episodios de violencia, delirios, alucinaciones, problemas cardiovasculares severos y un elevado riesgo de dependencia. Además, muchas veces se venden como si fueran MDMA —el conocido éxtasis— o mezcladas con otras drogas, sin que el consumidor lo sepa.
Por eso, para los organismos especializados en inteligencia criminal, las catinonas sintéticas representan hoy una amenaza incluso mayor que el éxtasis tradicional.
Mientras tanto, la investigación continúa. Los investigadores todavía intentan determinar cuál era el destino final de las pastillas secuestradas y confían en que el análisis de los teléfonos celulares incautados permita reconstruir el alcance de la organización.
Escuchá la columna de Cecilia Di Lodovico en El lunes puede esperar.
