La guerra entre el Gobierno y la AFA está completamente declarada y es un conflicto que escala semana a semana. Mientras los clubes tomaron posición en respaldo a Claudio “Chiqui” Tapia y convocan a un paro para el fin de semana, en las tribunas crecen las manifestaciones en contra de la conducción de Tapia. En ese contexto, en Ya no hay vuelta atrás conversamos con Hernán Reyes, abogado y dirigente de la Coalición Cívica, ex legislador porteño, quien desde hace años viene siguiendo de cerca el funcionamiento institucional del fútbol argentino.
En diálogo con Claudio Gurmindo, Reyes sostuvo que la ofensiva es real, aunque también advirtió que el Gobierno puede estar utilizando el tema de manera selectiva para instalar determinadas discusiones. Sin embargo, fue contundente al referirse a la conducción de la AFA: “Que la AFA tiene manejos oscuros es una verdad, sin duda”, afirmó, y apuntó a vínculos entre clubes y empresas ligadas a dirigentes de la propia entidad.
Respecto de las causas judiciales, recordó que existen investigaciones por lavado de activos y manejo de fondos públicos. Mencionó, además, una deuda millonaria que fue saldada tras una denuncia y un procesamiento. Para Reyes, la reacción de los clubes tiene que ver con “plantarse de manos para mostrar que están abroquelados y manejan la cosa como ellos quieren. Al que no, lo disciplinan».
El ex legislador también puso el foco en el silencio dirigencial. “No sé qué porcentaje hay de cómplices y qué porcentaje de dirigentes llenos de miedo. No puede ser que nadie diga nada”, planteó. A su entender, el escenario es claro: o existe complicidad o existe temor. Destacó, no obstante, que hay excepciones y mencionó a algunos dirigentes y personajes del futbol que han tomado posición pública.
Más allá de la disputa política y judicial, Reyes subrayó el potencial económico del fútbol argentino, especialmente a partir de los éxitos de la Selección. “Tenemos la bendición de haber ganado tres Copas del Mundo. Es una fuente de ingresos muy importante”, afirmó. A su criterio, esos recursos deberían utilizarse para fortalecer el desarrollo federal del deporte, mejorar las condiciones de los clubes del interior y garantizar que los jóvenes puedan completar su educación mientras se forman deportivamente.
“Toda la plata que genera el fútbol termina manejada de una manera opaca, con dirigentes multimillonarios que no pueden explicar su forma de vida”, cuestionó.
Consultado sobre el futuro, consideró que el momento actual podría marcar un antes y un después, pero solo si hay una reacción colectiva. “Hay que manifestarse en los estadios, pero también organizarse mejor y exigir rendición de cuentas”, planteó. Criticó a los clubes por haber resignado participación en los recursos que genera la AFA, quedando prácticamente limitados a los ingresos por televisación.
Finalmente, rechazó la idea de que la única salida sean las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). “No creo en esa dicotomía”, afirmó. Según explicó, un club puede gestionarse eficientemente como asociación civil, utilizando instrumentos jurídicos y financieros que permitan inversión privada con reglas claras. Y cerró con una observación crítica: “Lo que me llama la atención es que quienes están en contra de las SAD terminan manejando la AFA como un feudo”.
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