En una nueva edición de Puerta Uno  conversamos con Juan Gabriel Tokatlian, experto en relaciones internacionales y profesor plenario de la Universidad Torcuato Di Tella, para analizar el escenario global marcado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, y el impacto político interno que atraviesa la administración de Donald Trump.

En diálogo con Luis Cortina y Astrid Pikielny, Tokatlian sostuvo que este “es un Trump recargado, tanto en su agenda interna como internacional”. Sin embargo, advirtió que muchas de las demostraciones de poder que exhibe encubren una realidad más compleja. “Lo que parece una estrategia de prepotencia también esconde un problema de fondo: un Estados Unidos bastante impotente, que ya no puede determinar el sistema internacional exclusivamente según sus propios intereses”.

Según el analista, el mundo posterior a la Guerra Fría ha evolucionado hacia un escenario mucho más fragmentado y difícil de ordenar desde un solo centro de poder. Tras décadas en las que Estados Unidos se desplegó globalmente con capacidad de moldear reglas, hoy enfrenta límites claros para sostener ese liderazgo. “No estamos ante un sistema bipolar, porque eso implicaría cierto equilibrio entre dos potencias. Lo que vemos es un sistema internacional mucho más complejo, donde la capacidad de influencia estadounidense ya no alcanza”.

Tokatlian también puso el foco en la situación política interna de Estados Unidos. A su juicio, el país se encamina hacia un esquema institucional híbrido: una democracia que mantiene sus reglas formales, pero en la que ciertas decisiones y prácticas de gobierno comienzan a rozar rasgos autoritarios, pero con acciones, medidas, decisiones y leyes de la administración Trump rozan el autoritarismo.

En ese marco, describió una sociedad profundamente polarizada y con demandas internas urgentes. “El estadounidense promedio quiere que el presidente se concentre en resolver problemas concretos vinculados con la salud, el empleo, la educación o la vivienda”, explicó. De hecho, recordó que antes de las recientes acciones militares en Venezuela y en Irán, las encuestas ya mostraban una opinión pública que mayoritariamente rechazaba al uso de la fuerza.

El frente económico tampoco aparece, según Tokatlian, como un terreno resuelto para el trumpismo. El intento de reindustrializar Estados Unidos y recuperar empleos manufactureros enfrenta obstáculos estructurales, entre ellos la competencia directa de China y las tensiones comerciales generadas por la política de aranceles. “Muchas de las acciones que impulsó la administración no derivaron en una movilización masiva de nuevas inversiones en el país”, advirtió.

De cara al calendario político, el especialista consideró que el panorama podría volverse más complejo para el gobierno estadounidense en los próximos meses. “Creo que vamos a tener una elección de medio término difícil para Trump y que los próximos seis meses serán decisivos”, anticipó. En particular, alertó sobre el impacto que podría tener la prolongación del conflicto con Irán: un aumento sostenido del precio del petróleo podría reavivar presiones inflacionarias y deteriorar el clima político interno.

En el plano geopolítico, Tokatlian sostuvo que la intervención estadounidense en distintos escenarios revela un patrón de sobre extensión estratégica. El caso de Venezuela, explicó, fue un experimento: “hubo una decapitación formal de la presidencia, pero sin un cambio real de régimen”. En esa línea, consideró que la política exterior de Washington podría poner ahora el foco en Cuba, dentro de una lógica de presión regional.

Finalmente, el especialista planteó una preocupación más profunda sobre el estado del orden internacional. A su entender, los primeros días del actual conflicto reflejan algo más grave que la erosión de las normas globales. “Lo que vimos en estas primeras 72 horas del conflicto es no solo el debilitamiento del derecho internacional, sino su casi defunción”, afirmó.

Según explicó, la intervención militar estadounidense no se apoyó en el argumento clásico de la legítima defensa, ya que no existía una amenaza inmediata comprobable. “Es como si estuviéramos entrando en una etapa en la que se juega a la guerra sin reglas”, concluyó.

🎧 Escuchá la entrevista completa acá.