Se conoció el dato de inflación de febrero publicado por el Indec, que se mantuvo en el mismo nivel que el mes anterior: 2,9%. Aunque el mercado esperaba una leve desaceleración, eso no ocurrió y comienza a instalarse la idea de una posible meseta en el proceso de desinflación.

Para analizar este escenario, en El lunes puede esperar conversamos con la economista Natalia Motyl, quien puso en duda la posibilidad de una baja significativa en los próximos meses y cuestionó algunas de las explicaciones oficiales.

En diálogo con Lorena Rodríguez, Motyl fue contundente respecto a las expectativas del Gobierno: alcanzar una inflación mensual cercana al 0% en el segundo semestre “va a ser bastante complicado”. Según explicó, los propios datos muestran tensiones que van en sentido contrario: la inflación núcleo se ubica por encima del 3% y, lejos de desacelerarse, evidencia cierta persistencia.

En ese marco, la economista señaló una contradicción en el discurso oficial. Mientras inicialmente se definía a la inflación como un fenómeno estrictamente monetario, hoy el Gobierno la vincula con la corrección de precios relativos. “Cuando aumentan precios clave como combustibles y tarifas, eso termina impactando en toda la estructura de costos y en los precios finales”, explicó.

Además, advirtió que existen otros factores que siguen presionando sobre los precios, como la recomposición de salarios, la indexación de contratos y las remarcaciones empresariales, que tienden a trasladarse a los meses siguientes. Por eso, consideró que incluso lograr una inflación núcleo del 2% “ya sería algo para festejar”.

De cara a los próximos meses, el panorama no parece mostrar un alivio claro. La economista sostuvo que el consenso del mercado ubica la inflación de marzo por encima del 3%, en un contexto que dificulta una desaceleración más marcada.

A esto se suma el frente internacional. En caso de que se prolongue el conflicto entre Irán y Estados Unidos, podrían aparecer nuevos impactos sobre la economía local. Por un lado, una suba en el precio del petróleo encarecería los costos internos. Por otro, las tensiones geopolíticas suelen trasladarse a los precios de los alimentos, sumando presión adicional sobre la inflación.

Con este escenario, Motyl planteó que, en el mejor de los casos, la inflación podría ubicarse entre el 2% y el 2,5% mensual en el segundo trimestre. Recién hacia la segunda mitad del año, y bajo condiciones favorables, podría estabilizarse en torno al 2%, un nivel que, aunque lejos del objetivo oficial, representaría una mejora relativa.

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