En esta edición de Puerta Uno conversamos con Fernando Moiguer, economista, especialista en consumo y CEO de la consultora Moiguer, a partir de un estudio que analiza cómo vive, consume y se muestra hoy la clase alta argentina.
En diálogo con Astrid Pikielny, Moiguer sostuvo que la clase alta argentina atraviesa un cambio cultural profundo. Según explicó, durante casi un siglo estos sectores buscaron mantener un perfil bajo y evitar exhibir públicamente su riqueza. “La clase alta está a punto de cumplir 100 años de guardarse y de una manera espontánea empezó a emerger”, señaló.
El consultor vinculó este fenómeno con un cambio más amplio en la percepción social sobre el dinero y el éxito económico. “Hacer plata en Argentina dejó de estar mal visto”, afirmó, y planteó que el crecimiento de Javier Milei es más una consecuencia que una causa de esa transformación cultural. En ese sentido, destacó que incluso sectores populares comenzaron a aceptar discursos vinculados al esfuerzo individual, el ajuste y la valoración del dinero, algo que históricamente tenía menos consenso en los países latinos.
Moiguer también explicó que hoy la riqueza se encuentra cada vez más concentrada y describió distintos perfiles dentro de la clase alta. Por un lado aparecen los herederos tradicionales, aunque representan una porción muy pequeña. Por otro, crecen los “autoconstruidos”, empresarios y profesionales que hicieron grandes patrimonios, y también los llamados “fast money”, jóvenes vinculados al mundo cripto, financiero o digital que hicieron fortunas rápidas en los últimos años.
Además, remarcó que ser considerado “rico” en Argentina resulta relativamente accesible en comparación con otros países. Según detalló, ingresos cercanos a los 7 mil dólares mensuales ya ubican a una persona dentro de este segmento en el país.
El estudio también pone el foco en los cambios en los consumos y aspiraciones de estos sectores. “Dos tercios prefieren la experiencia antes que el objeto”, explicó Moiguer, y sostuvo que hoy el valor pasa menos por acumular bienes y más por construir experiencias exclusivas que luego funcionan para construir tu identidad.
Por último, destacó que existe una fuerte diferencia entre el humor social del AMBA y el del interior del país. Según señaló, muchas veces los medios construyen una percepción demasiado centrada en Buenos Aires, mientras en otras regiones aparecen dinámicas económicas y sociales muy distintas. “Los barrios de clase alta crecen mucho más rápido en el interior que en Buenos Aires”, afirmó.
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