Federico Milenaar realizó una nueva entrega de su columna semanal en El lunes puede esperar donde analizó la inesperada interna que se abrió dentro del oficialismo a partir de la aprobación del pliego de la jueza Micheli y el rol que asumió Patricia Bullrich en ese episodio.

Según explicó el columnista, el conflicto comenzó con una serie de gestos de diferenciación de la ministra de Seguridad que fueron escalando hasta convertirse en una disputa a cielo abierto con el Gobierno. En ese sentido, recordó que Bullrich llegó incluso a poner su renuncia a disposición, una señal que interpretó como una demostración de autonomía política. “En alguien con la experiencia de Patricia Bullrich, nada es al azar”, sostuvo.

Milenaar señaló que La Libertad Avanza se caracterizó desde el inicio de la gestión por una conducción muy verticalista, especialmente bajo el liderazgo de Karina Milei, donde las diferencias internas rara vez eran toleradas. Sin embargo, consideró que esta situación marca una novedad importante: por primera vez una figura central del oficialismo desafía públicamente una decisión política sin sufrir consecuencias inmediatas.

El punto de máxima tensión llegó durante la sesión del Senado en la que se trató el pliego de la jueza Micheli. Según relató, los hermanos Milei habían manifestado con claridad su rechazo al avance de esa designación, pero Bullrich terminó negociando con sectores del peronismo para incorporar el tema al debate y facilitar su aprobación.

Para el columnista, la reacción del Gobierno también revela un dato político relevante. A diferencia de lo ocurrido con Victoria Villarruel, los Milei eligieron no romper con Bullrich. La explicación, sostuvo, es que el oficialismo entiende que la ministra conserva un importante capital político propio y que podría resultar más peligrosa fuera del Gobierno que dentro de él.

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