Esta semana comenzó en Corrientes el juicio por la desaparición de Loan Peña, el nene de 5 años que fue visto por última vez el 13 de junio de 2024. El inicio no fue el mejor: uno de los imputados no se presentó y estuvo al borde de ser detenido. Pero ese es apenas un detalle frente a la pregunta central que sigue sin respuesta dos años después: ¿qué pasó con Loan y dónde está?

Ese es el desafío que tienen por delante los jueces Fermín Amado Ceroleni, Simón Pedro Bracco, Eduardo Ariel Belforte y Enrique Jorge Bosch. No se trata solamente de juzgar a 17 acusados. Se trata de intentar resolver uno de los casos más conmocionantes y enigmáticos de los últimos años.

Mientras tanto, en la casa de Loan todo sigue prácticamente igual. Sus padres y sus hermanos todavía lo esperan. Conservan sus juguetes, su bandoneón y su cama. Como si en algún momento pudiera volver a cruzar la puerta.

La magnitud del expediente es enorme. La causa llega a juicio con cerca de 700 testigos identificados, de los cuales alrededor de 200 podrían declarar. Hay 92 cuerpos de expediente en papel, otros 281 digitales, más de 400 elementos secuestrados y una batería de pericias que incluye análisis de celulares, ADN, estudios biológicos, químicos, informáticos y psicofísicos.

Entre todas esas pruebas sobresale una: la pericia odorológica que concluyó que Loan estuvo dentro del vehículo de dos de los acusados. También existen siete declaraciones en Cámara Gesell.

Sin embargo, hay algo que todavía no aparece con claridad. La investigación sostiene que Loan fue sustraído, pero aún no logró reconstruir de manera precisa cómo ocurrió, quién hizo qué y qué pasó durante las primeras horas posteriores a su desaparición. Un dato que debería ser central en cualquier investigación de este tipo.

Por eso el abogado de la familia, Alejandro Vecchi, insiste con una medida que nunca se realizó: una reconstrucción integral de los hechos. Desde el almuerzo hasta el naranjal. Quiere saber dónde estaba cada imputado, qué podía ver, qué podía escuchar y cuáles de las versiones resisten una verificación práctica.

Lo mismo plantea para el hotel donde, según la hipótesis fiscal, se habría desarrollado una segunda etapa del plan vinculada al ocultamiento y al desvío de la investigación.

Tal vez valga la pena escuchar a Vecchi. No es un abogado cualquiera. Fue uno de los representantes de la familia de José Luis Cabezas y promovió la reconstrucción pericial que terminó siendo determinante para quebrar silencios y esclarecer aquel crimen.

Porque dos años después, el problema sigue siendo el mismo: el expediente creció, las pruebas se multiplicaron, los acusados llegaron a juicio. Pero la pregunta que todavía espera respuesta es exactamente la misma que aquella tarde de junio de 2024: ¿qué pasó con Loan?

Escuchá la columna de Cecilia Di Lodovico en El lunes puede esperar.