En esta edición de El que calla otorga conversamos con Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires y especialista en gerontología, sobre la situación económica de los jubilados, los reclamos judiciales contra los vetos presidenciales y los problemas que atraviesa el PAMI.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Semino recordó que durante los últimos años se produjeron dos sanciones legislativas vinculadas con los haberes jubilatorios que posteriormente fueron vetadas por el Poder Ejecutivo. Junto al constitucionalista Andrés Gil Domínguez cuestionó judicialmente esos vetos por considerar que sus fundamentos carecen de razonabilidad. Según explicó, presentaron informes elaborados por universidades nacionales para sostener que las mejoras previstas podían financiarse mediante movimientos de fondos de la ANSES sin comprometer el superávit fiscal. Actualmente buscan que ambos planteos lleguen a la Corte Suprema.
Semino advirtió que, mientras continúa la discusión judicial, millones de adultos mayores atraviesan una situación crítica. Señaló que alrededor de cinco millones de jubilados y pensionados perciben ingresos cercanos a los 500 mil pesos, mientras que el haber medio ronda los 850 mil y la última canasta estimada para una persona mayor alcanzó los 1,8 millones. A esto se suma, según explicó, un cambio estructural respecto de generaciones anteriores: actualmente solo el 35% de los jubilados es propietario de su vivienda. “Suponer que alguien con 500 mil pesos puede subsistir en Argentina es una falacia”, sentenció.
El especialista también puso el foco en la atención sanitaria y cuestionó el funcionamiento del PAMI, al que definió como una “caja política” que arrastra problemas desde distintas administraciones. Particularmente, apuntó contra el peso de la industria farmacéutica y sostuvo que el precio de los medicamentos aumentó muy por encima tanto de los haberes jubilatorios como de la inflación durante los últimos años. Además, advirtió que las demoras en las prestaciones tienen consecuencias especialmente graves entre los adultos mayores, ya que una patología que no recibe atención a tiempo puede deteriorar rápidamente su calidad de vida.
Por último, Semino sostuvo que el sistema previsional argentino quedó “totalmente obsoleto” y rechazó que una eventual suba de la edad jubilatoria pueda resolver sus problemas estructurales. Según planteó, sin creación de nuevos puestos de trabajo, prolongar la permanencia de los adultos mayores en el mercado formal únicamente dificultaría el ingreso de los jóvenes. Para el especialista, el desafío pasa por repensar un sistema que permita sostener económicamente y garantizar atención sanitaria a una población que vive cada vez más años. “Hay que agregarle plata en el bolsillo y salud en el cuerpo”, concluyó.
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