En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Diego Coatz, economista y director ejecutivo de I+D (Industria y Desarrollo), sobre la caída de la actividad industrial, la pérdida de empleo formal y el contraste entre las dificultades que atraviesa la economía real y un escenario favorable en materia de exportaciones y disponibilidad de dólares.
En diálogo con Silvia Naishtat, Coatz analizó los últimos datos de industria y construcción y señaló que los resultados de julio fueron incluso peores de lo esperado. Según explicó, desde hace poco más de un año sectores como la industria, el comercio, la construcción y los servicios registran importantes dificultades, con consecuencias sobre el mercado laboral y la supervivencia de las empresas. Estimó que se están perdiendo entre 10 mil y 12 mil empleos formales por mes y que unas 3.300 empresas industriales podrían cerrar durante este año.
El economista describió la evolución de la actividad como un “serrucho”, con algunos meses de leves mejoras que no logran modificar una tendencia general de estancamiento. Según señaló, la economía real acumula una caída cercana al 3% en el último año y, aunque algunos sectores podrían mostrar una recuperación durante agosto, el punto de partida continúa siendo muy bajo. “Puede eventualmente tocar un piso, pero uno bajo que no te va a frenar el drenaje y los problemas en el mercado de trabajo y la situación de las empresas”, advirtió.
Coatz destacó, sin embargo, que esta situación se produce en un contexto macroeconómico que presenta oportunidades importantes. A la maduración de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas con el RIGI se sumó una mejora extraordinaria en los precios internacionales de productos que exporta la Argentina. Según sus estimaciones, el país superará este año los 100 mil millones de dólares en exportaciones y alcanzará un superávit comercial superior a los 25 mil millones, unos 12 mil millones más de lo que se proyectaba inicialmente. Esa disponibilidad de divisas contribuye a estabilizar las variables financieras y coincide con una desaceleración de la inflación, pero todavía no logra trasladarse a la actividad. “Tenés un shock de exportaciones muy positivo, pero eso hay que traducirlo a políticas que incentiven la actividad económica. Estamos desaprovechando la oportunidad”, sostuvo.
Para aprovechar esa oportunidad, planteó como necesario que la estabilidad macroeconómica comience a traccionar sobre la inversión, el crédito, la obra pública y la situación de las empresas. También advirtió que la competencia industrial internacional ya no puede pensarse únicamente como una disputa entre compañías privadas, debido al creciente peso de los Estados en la promoción de sus sectores productivos. En particular, señaló que una parte significativa de la expansión de las grandes compañías manufactureras está asociada a incentivos públicos y que esa proporción es todavía mayor en el caso de China. “Hoy un industrial no compite contra otro industrial de otro país, sino contra Estados que quieren que sus empresas ganen mercados”, concluyó.
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