En esta edición de Asuntos Públicos  conversamos con Jorge Vasconcelos, economista e investigador jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, sobre las dificultades que atraviesa la actividad económica, el crecimiento de la morosidad y el impacto que, según su análisis, tiene la actual política monetaria sobre el crédito y el mercado interno.

En diálogo con Silvia Naishtat, Vasconcelos cuestionó la división entre “ganadores” y “perdedores” del actual modelo económico y sostuvo que una parte de los sectores que hoy enfrentan problemas podría encontrarse en una situación diferente con otra política monetaria y cambiaria. Si bien reconoció que existen actividades industriales afectadas estructuralmente por la apertura y la competencia de productos importados, consideró que otras están sufriendo principalmente por la falta de crédito y liquidez.

El economista vinculó esa situación con una política monetaria que definió como estricta y con la fuerte volatilidad de las tasas de interés. Según explicó, a diferencia de otros países donde los bancos centrales utilizan una tasa de referencia relativamente estable como instrumento de política monetaria, en la Argentina las fluctuaciones dificultan que las entidades financieras puedan calcular el costo al que otorgarán créditos. A esto se suma, señaló, una elevada carga impositiva que también encarece el financiamiento. “Hay demasiada volatilidad en las tasas de interés y el Banco Central dice que esa es su política. Pero eso no es algo que ocurra en el resto de los países”, afirmó.

Vasconcelos advirtió que la falta de liquidez también se refleja en el crecimiento de la morosidad, que ubicó en el 7,7%, y cuestionó la expectativa de que los dólares ahorrados por los argentinos regresaran espontáneamente al circuito económico. Según planteó, si los ahorristas consideran conveniente conservarlos, esos recursos permanecen fuera del sistema. Al mismo tiempo, quienes actualmente tienen préstamos están devolviendo a los bancos más dinero del que ingresa nuevamente a empresas y familias mediante nuevos créditos. “Con esas dos restricciones es muy difícil que el nivel de actividad se pueda dinamizar”, explicó.

El investigador también puso el foco en la debilidad de la recaudación vinculada con el nivel de actividad. A su juicio, el bajo consumo reduce los ingresos del Tesoro y obliga a realizar un ajuste adicional del gasto para mantener el equilibrio fiscal, lo que a su vez dificulta la recuperación. Por eso, consideró que un escenario presupuestario más favorable debería estar acompañado por modificaciones en la política monetaria que permitan refinanciar deudas en mora y recuperar el flujo de nuevos préstamos.

Por último, Vasconcelos remarcó que estas dificultades conviven con indicadores muy favorables en el frente externo, particularmente en materia de exportaciones y saldo comercial. Para el economista, esa combinación muestra una economía con sectores muy dinámicos y otros fuertemente restringidos por las condiciones financieras y la debilidad del mercado interno. “No es una economía desfalleciente, sino que está muy desbalanceada”, concluyó.

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