En esta edición de Puerta Uno conversamos con Marcos Novaro, sociólogo, politólogo, doctor en Filosofía e investigador principal del CONICET, sobre su balance del tercer año del gobierno de Javier Milei, las dificultades para consolidar el programa económico, los aciertos y errores en la construcción política del oficialismo y las transformaciones que observa dentro de La Libertad Avanza.
En diálogo con Luis Cortina y Astrid Pikielny, Novaro consideró que el tercer año de gestión resultó “bastante decepcionante” frente a las expectativas de consolidación económica y política que existían inicialmente. Si bien evaluó positivamente algunos avances en materia económica, sostuvo que el Gobierno subestimó la magnitud de los problemas estructurales que todavía enfrenta el país. “Estabilizar y la economía sale adelante sola. Bueno, eso no va a pasar”, resumió.
El analista destacó, sin embargo, la estrategia de Milei de construir una coalición política acotada y negociar apoyos puntuales en lugar de conformar una alianza mucho más amplia. Según explicó, inicialmente él mismo había considerado necesaria una gran coalición para llevar adelante un programa de reformas, pero señaló que ese esquema también hubiera requerido importantes compensaciones para sostener sus apoyos. “Milei acertó en ser muy escueto en sus alianzas políticas, muy mezquino en la administración de compensaciones”, afirmó.
Novaro sostuvo que durante este año el Gobierno cometió errores al definir sus prioridades y destinó tiempo y capital político a iniciativas que finalmente no prosperaron, como la reforma política y los cambios sobre la Ley de Tierras. En cambio, consideró que debería haber avanzado antes con otras medidas. “Ese tipo de errores políticos tuvieron impacto económico”, enfatizó. Pese a ello, mantiene una mirada optimista sobre la posibilidad de que el oficialismo logre consolidar parte de su programa y ser reelecto en 2027.
Otro de los puntos de su análisis fue la dificultad de Milei para construir una dirigencia política propia. Novaro sostuvo que buena parte de las figuras centrales del oficialismo provienen de otros espacios y definió al actual esquema como “un equipo prestado”. Al mismo tiempo, consideró que algunos intentos de promover dirigentes identificados exclusivamente con el mileísmo no dieron los resultados esperados. “Todos simulan mileísmo en este Gobierno. Los importantes del Gobierno son todos simuladores, no hay mileístas auténticos”, afirmó.
Por último, Novaro analizó la relación del Presidente con la denominada “casta” y sostuvo que, aunque algunas de las promesas originales se fueron diluyendo, hubo enfrentamientos con el empresariado prebendario (como Paolo Rocca) que contribuyeron a sostener parte de su vínculo con la clase media/baja de la sociedad. En ese marco, definió al oficialismo como “un populismo de derecha”, al que atribuyó también cierta “productividad democrática”. Sobre el estilo presidencial, consideró improbable que Milei modifique de manera permanente su carácter confrontativo y señaló que esa actitud también cumple una función: “Un Gobierno que sigue siendo chico, si no tiene voluntad de hierro se lo morfan”, concluyó.
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