En esta edición de El que calla otorga conversamos con Pablo Irurzun, meteorólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires, sobre las perspectivas climáticas para los próximos meses, la influencia del fenómeno de El Niño sobre las precipitaciones y las dificultades que atraviesa el Servicio Meteorológico Nacional para sostener sus operaciones.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Irurzun explicó que actualmente existen condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, caracterizadas por temperaturas superiores a lo normal en el océano Pacífico, que podrían favorecer un aumento de las precipitaciones durante los próximos meses. Sin embargo, advirtió que todavía es prematuro vincular directamente las lluvias recientes con este fenómeno. “Decir que un evento en particular está asociado a El Niño es un error”, sostuvo. Según explicó, aunque existen condiciones que predisponen a una temporada más lluviosa, también intervienen otros factores climáticos que pueden modificar el comportamiento de las precipitaciones.
El meteorólogo señaló que las zonas con mayor probabilidad de verse afectadas son el Litoral, la cuenca del Plata y el norte de la provincia de Buenos Aires. No obstante, aclaró que todavía no puede asegurarse que el próximo verano será especialmente lluvioso y remarcó las limitaciones de los pronósticos a largo plazo. “No hay manera de decirte hoy que vamos a tener un enero soleado en la costa. Si alguno te vende ese pronóstico, te está estafando”, afirmó. En ese sentido, destacó la importancia de los sistemas de alerta temprana y explicó que su trabajo consiste no solamente en anticipar tormentas, sino también en evaluar sus posibles impactos y coordinar medidas preventivas con los municipios.
Otro de los temas de la entrevista fue la situación del Servicio Meteorológico Nacional. Irurzun recordó que durante una auditoría realizada en el gobierno de Mauricio Macri el organismo contaba con alrededor de 1.200 trabajadores y ya se consideraba que atravesaba una situación crítica en materia de personal. Actualmente, señaló, el número se redujo a unos 800 empleados como consecuencia de despidos, salarios congelados y renuncias. Según advirtió, esta pérdida de recursos compromete la capacidad del organismo para mantener sus operaciones y prestar sus servicios.
Por último, insistió en que la presencia de El Niño no garantiza por sí sola una mayor cantidad de lluvias y que los pronósticos climáticos deben interpretarse como tendencias generales, no como certezas sobre días o episodios específicos. Para Irurzun, lo fundamental es aprovechar esa información para anticiparse a los riesgos y preparar a las autoridades locales frente a posibles fenómenos meteorológicos intensos.
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