En esta edición de Puerta Uno conversamos con Agustín Romero, economista e investigador del área de Economía del Instituto Argentina Grande (IAG), sobre el crecimiento de la población que depende exclusivamente del sistema público de salud y su relación con el deterioro de los ingresos y las transformaciones que atraviesa el mercado laboral.
En diálogo con Luis Cortina y Astrid Pikielny, Romero analizó los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC y señaló que alrededor de 1,25 millones de personas perdieron otro tipo de cobertura y pasaron a depender exclusivamente de la salud pública entre fines de 2023 y comienzos de 2026. En términos proporcionales, la población sin obra social o prepaga pasó del 32% al 35,6%. El fenómeno afecta especialmente a los jóvenes de entre 15 y 29 años, entre quienes el indicador registró un incremento del 15,6%.
El economista vinculó esta tendencia con el deterioro de las condiciones laborales y la pérdida de empleos registrados, que no solo implica que el trabajador deje de contar con una obra social sino que también puede afectar la cobertura de su grupo familiar. Según explicó, aunque las estadísticas muestran generación de nuevos puestos de trabajo, el 85% de los nuevos empleos son informales. Además, recordó que la Encuesta Permanente de Hogares considera ocupada a una persona que haya realizado al menos una hora de trabajo remunerado, por lo que el crecimiento del empleo no necesariamente supone una mejora en su calidad.
Romero también advirtió que el aumento de la demanda sobre el sistema público coincide con un fuerte deterioro salarial de quienes trabajan dentro del Estado. Según los cálculos del Instituto, los trabajadores del sector público acumulan desde 2023 una caída de alrededor del 40% de sus ingresos reales. Cuestionó además la estigmatización del empleo público y recordó que una parte importante de esos trabajadores son docentes, médicos y enfermeros. “Si tenés una sobrecarga del sistema de salud, si por lo menos pagás bien la enfrentás distinto”, planteó.
Por último, señaló que la pérdida de cobertura médica forma parte de un problema más amplio vinculado con los ingresos disponibles de los hogares. A la precarización laboral se sumaron aumentos en prepagas, servicios y combustibles, que reducen todavía más los recursos disponibles. Según indicó, durante el período analizado las cuotas de las prepagas acumularon aumentos superiores a la inflación. Para Romero, la contracara de este escenario es el crecimiento de la morosidad y de distintas estrategias de subsistencia entre las familias que ya no logran sostener el mismo nivel de gastos.
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