En esta edición de El lunes puede esperar, conversamos con un investigador del CEHEAL, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Económicas y del CBC de la UBA, especializado en historia económica, sobre un estudio que analiza la evolución del salario mínimo en la Argentina desde su creación hasta la actualidad.
En diálogo con Lorena Rodríguez, el especialista explicó que el salario mínimo nació con tres características centrales: debía ser mínimo, vital y móvil. Es decir, funcionar como un piso salarial, cubrir las necesidades básicas del trabajador y su familia, y actualizarse por inflación para no perder poder adquisitivo.
A partir de una comparación histórica, el estudio muestra el fuerte deterioro que sufrió esta herramienta. Según detalló, si se toma como referencia el poder de compra que tenía el salario mínimo en 1974, hoy debería multiplicarse cuatro veces para ofrecer una capacidad de consumo equivalente. “Con el salario mínimo de entonces se podían comprar 107 kilos de asado. Hoy en día, apenas alcanza 25 kilos”, señaló.
El investigador advirtió además que el salario mínimo perdió gran parte de la relevancia que tenía décadas atrás. Mientras en sus orígenes funcionaba como una referencia central para la estructura salarial, actualmente se ubica muy por debajo de los ingresos que percibe la mayoría de los trabajadores registrados.
Por último, sostuvo que hoy su principal importancia está vinculada a otro debate: las jubilaciones mínimas. Según explicó, estas están atadas a la evolución del salario mínimo, por lo que cada actualización tiene impacto directo sobre el gasto previsional. “Cuando se discute el salario mínimo, también se está discutiendo el nivel de las jubilaciones”, afirmó.
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