Javier Milei venía marcando el pulso de las semanas, desde la asamblea legislativa en el Congreso hasta la Argentina Week en Nueva York. Esta semana insistió en el homenaje a Adam Smith de que el problema está en los kirchneristas y los empresarios, los villanos de esta película.
Sin embargo, todo parece haber cambiado ya que el Gobierno entró a la defensiva en un conjunto de frentes cada vez más amplio. No solo por el caso Libra y las conversaciones y documentos que salen del celular de Novelli, sino también por el escándalo del caso Adorni. Las revelaciones de los viajes y ahora las denuncias por una propiedad en Exaltación de la Cruz.
El juez Ariel Lijo pidió la factura del viaje de Adorni a Punta del Este. Se trata de un vuelo que cuesta 10 mil dólares, más de 4 sueldos de los que percibe el Jefe de Gabinete, gastados en un fin de semana. La diputada Marcela Pagano denunció a Adorni por haberse comprado una casa en un country y no haberla declarado
Lo curioso de la defensa en estos dos frentes fue el silencio. Aún hoy, los Milei siguen sin dar explicaciones serias del caso Libra.
En medio de una semana atravesada por nuevas revelaciones en la causa Libra, en esta edición de El que calla otorga conversamos con Oscar Agost Carreño, ex diputado nacional y actual legislador cordobés, además de presidente del PRO en Córdoba y uno de los impulsores de la comisión investigadora del caso.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Agost Carreño puso el foco en el impacto que generaron los peritajes sobre el teléfono de Mauricio Novelli, cuyo contenido comenzó a trascender en los últimos días. Según explicó, esa información permitió confirmar elementos que ya formaban parte de la investigación, como el vínculo directo entre Novelli, el presidente Javier Milei y otros actores involucrados en el esquema de Libra. “El contenido termina de ratificar lo que se sabía hasta ahora”, sostuvo.
El legislador también cuestionó la falta de avances en la causa judicial. Señaló que, pese a la magnitud de la información disponible, todavía no se ha llamado a indagatoria a los principales imputados. “No hemos visto un avance que genere tranquilidad de que al poder se lo está investigando mientras tiene poder”, planteó, y consideró “increíble” que datos clave del celular de Novelli hayan permanecido tanto tiempo sin derivar en medidas concretas por parte de la Justicia.
Respecto del rol del presidente, Agost Carreño afirmó que la hipótesis inicial de la comisión —que evaluaba si Milei había sido engañado— fue descartada a partir de las pruebas. Según explicó, los elementos reunidos permiten sostener que el mandatario tuvo un rol activo y conocimiento de los hechos. En esa línea, consideró “muy poco posible” que haya sido ajeno a lo ocurrido y sostuvo que incluso habría incurrido en contradicciones públicas, como en la entrevista que brindó a Jonatan Viale.
Por último, se refirió a la filtración del material judicial y a sus consecuencias. Si bien consideró preocupante que esa información se haya filtrado, fue enfático en señalar que el problema central no es el trabajo periodístico sino el funcionamiento de la Justicia. “El problema no es que los periodistas hagan lo que les corresponde, sino que a la Justicia se le escape la tortuga”, afirmó. Y concluyó que estas revelaciones ayudan a que la sociedad comprenda con mayor claridad un caso complejo, especialmente por las dificultades que presenta el mundo de las criptomonedas.
En el marco de los 50 años del último golpe militar en Argentina, en Puerta Uno hablamos sobre un libro que trata el tema, pero no hecho a confección para este aniversario.
Su autor es el periodista Gustavo Sammartino. El libro se llama «Si lo contás, te mato Confesiones inéditas de Carlos Guillermo Suárez Mason, el general más sanguinario de la dictadura». La obra surge de una investigación de años y de una relación directa, incómoda y riesgosa con uno de los protagonistas más oscuros de la dictadura: el general Carlos Guillermo Suárez Mason.
En diálogo con Astrid Pikielny, Gustavo relató la historia detrás del libro: El vínculo con el ex militar, las reuniones con él, la intimidad alcanzada y el objetivo de obtener documentación y declaraciones inéditas.
En su streaming habitual, Ramón Indart analizó la crisis interna en la cúpula del Gobierno tras el caso Adorni, el impacto del escándalo de la criptomoneda Libra y las dificultades del oficialismo para sostener la baja de la inflación en un contexto de tensión económica.
El eje central del análisis estuvo puesto en la interna dentro del Gobierno, que según Indart atraviesa uno de sus momentos más delicados. La filtración del video que involucra al vocero Manuel Adorni no fue leída como un hecho aislado, sino como el resultado de disputas de poder dentro del propio oficialismo.
Para el periodista, el dato clave no es el contenido del video sino su origen: “vino de adentro”. Esa interpretación abre dos hipótesis principales dentro del esquema de poder: sectores vinculados a Santiago Caputo o áreas bajo la órbita de Patricia Bullrich. En ambos casos, la conclusión es la misma: el Gobierno enfrenta filtraciones internas y desconfianza en su núcleo más cercano.
En ese contexto, la figura de Karina Milei aparece como el centro del poder real. Indart sostuvo que el respaldo de la funcionaria es el principal motivo por el cual Adorni se mantiene en su cargo, pese al desgaste público. Al mismo tiempo, señaló un avance del karinismo sobre áreas clave del Estado, en tensión con otros sectores del oficialismo.
El conflicto no se limita a nombres propios. También impacta en la dinámica política y electoral, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde distintos actores del oficialismo proyectan candidaturas y el caso Adorni podría alterar ese escenario.
Otro de los puntos fuertes del programa fue el escándalo de la criptomoneda Libra. Indart repasó los audios que involucran al empresario Mauricio Noveli, donde se menciona presuntos pagos vinculados a Karina Milei. Según su análisis, estos elementos contradicen la versión oficial del presidente Javier Milei, quien había minimizado su rol en la promoción del proyecto.
El periodista también puso el foco en el accionar judicial, especialmente en la figura del fiscal Eduardo Taiano, a quien cuestionó por la falta de avances en la investigación. En paralelo, interpretó la designación de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia como un intento del Gobierno de reforzar su defensa en causas sensibles.
En el plano económico, el diagnóstico fue más cauteloso. Si bien el oficialismo logró bajar la inflación desde niveles altos, Indart advirtió que en los últimos meses se observa una dificultad para sostener esa tendencia. La suba de precios regulados, el impacto internacional —especialmente en energía— y el freno en la actividad económica configuran un escenario más complejo.
El dilema, según explicó, es claro: sostener la baja de la inflación con una economía enfriada o relajar las variables para reactivar la actividad a costa de mayores precios. En ese equilibrio inestable, comienzan a aparecer señales de desgaste en sectores productivos y comerciales.
Finalmente, el conductor vinculó este escenario económico con el frente político. Mientras el Gobierno mantiene niveles de poder y control interno, las tensiones acumuladas —tanto por la interna como por los escándalos— podrían empezar a erosionar su capacidad de gestión.
El panorama que traza el análisis combina así tres dimensiones: disputas dentro del oficialismo, riesgos judiciales en aumento y una economía que, aunque más ordenada en lo nominal, enfrenta dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
Se conoció el dato de inflación de febrero publicado por el Indec, que se mantuvo en el mismo nivel que el mes anterior: 2,9%. Aunque el mercado esperaba una leve desaceleración, eso no ocurrió y comienza a instalarse la idea de una posible meseta en el proceso de desinflación.
Para analizar este escenario, en El lunes puede esperar conversamos con la economista Natalia Motyl, quien puso en duda la posibilidad de una baja significativa en los próximos meses y cuestionó algunas de las explicaciones oficiales.
En diálogo con Lorena Rodríguez, Motyl fue contundente respecto a las expectativas del Gobierno: alcanzar una inflación mensual cercana al 0% en el segundo semestre “va a ser bastante complicado”. Según explicó, los propios datos muestran tensiones que van en sentido contrario: la inflación núcleo se ubica por encima del 3% y, lejos de desacelerarse, evidencia cierta persistencia.
En ese marco, la economista señaló una contradicción en el discurso oficial. Mientras inicialmente se definía a la inflación como un fenómeno estrictamente monetario, hoy el Gobierno la vincula con la corrección de precios relativos. “Cuando aumentan precios clave como combustibles y tarifas, eso termina impactando en toda la estructura de costos y en los precios finales”, explicó.
Además, advirtió que existen otros factores que siguen presionando sobre los precios, como la recomposición de salarios, la indexación de contratos y las remarcaciones empresariales, que tienden a trasladarse a los meses siguientes. Por eso, consideró que incluso lograr una inflación núcleo del 2% “ya sería algo para festejar”.
De cara a los próximos meses, el panorama no parece mostrar un alivio claro. La economista sostuvo que el consenso del mercado ubica la inflación de marzo por encima del 3%, en un contexto que dificulta una desaceleración más marcada.
A esto se suma el frente internacional. En caso de que se prolongue el conflicto entre Irán y Estados Unidos, podrían aparecer nuevos impactos sobre la economía local. Por un lado, una suba en el precio del petróleo encarecería los costos internos. Por otro, las tensiones geopolíticas suelen trasladarse a los precios de los alimentos, sumando presión adicional sobre la inflación.
Con este escenario, Motyl planteó que, en el mejor de los casos, la inflación podría ubicarse entre el 2% y el 2,5% mensual en el segundo trimestre. Recién hacia la segunda mitad del año, y bajo condiciones favorables, podría estabilizarse en torno al 2%, un nivel que, aunque lejos del objetivo oficial, representaría una mejora relativa.