En esta edición de Puerta Uno conversamos con Julián Fernández, Analytics & Insights Manager de NielsenIQ, una de las principales consultoras dedicadas al seguimiento del consumo y las ventas en la Argentina.
En diálogo con Luis Cortina, Fernández señaló que los primeros meses de 2026 muestran un consumo que sigue sin lograr recuperarse. Según explicó, tras una desaceleración que comenzó hacia fines del año pasado, los datos de abril reflejan un crecimiento prácticamente nulo.
Federico Milenaar realizó una nueva entrega de su columna semanal en El lunes puede esperar donde analizó la inesperada interna que se abrió dentro del oficialismo a partir de la aprobación del pliego de la jueza Micheli y el rol que asumió Patricia Bullrich en ese episodio.
Según explicó el columnista, el conflicto comenzó con una serie de gestos de diferenciación de la ministra de Seguridad que fueron escalando hasta convertirse en una disputa a cielo abierto con el Gobierno. En ese sentido, recordó que Bullrich llegó incluso a poner su renuncia a disposición, una señal que interpretó como una demostración de autonomía política. “En alguien con la experiencia de Patricia Bullrich, nada es al azar”, sostuvo.
Milenaar señaló que La Libertad Avanza se caracterizó desde el inicio de la gestión por una conducción muy verticalista, especialmente bajo el liderazgo de Karina Milei, donde las diferencias internas rara vez eran toleradas. Sin embargo, consideró que esta situación marca una novedad importante: por primera vez una figura central del oficialismo desafía públicamente una decisión política sin sufrir consecuencias inmediatas.
El punto de máxima tensión llegó durante la sesión del Senado en la que se trató el pliego de la jueza Micheli. Según relató, los hermanos Milei habían manifestado con claridad su rechazo al avance de esa designación, pero Bullrich terminó negociando con sectores del peronismo para incorporar el tema al debate y facilitar su aprobación.
Para el columnista, la reacción del Gobierno también revela un dato político relevante. A diferencia de lo ocurrido con Victoria Villarruel, los Milei eligieron no romper con Bullrich. La explicación, sostuvo, es que el oficialismo entiende que la ministra conserva un importante capital político propio y que podría resultar más peligrosa fuera del Gobierno que dentro de él.
El femicidio de Agostina Vega ya dejó de ser solamente un caso policial. Se convirtió en un problema para el poder político y judicial de Córdoba, que todavía intenta explicar errores, omisiones y decisiones difíciles de comprender.
La primera reacción pública no ayudó. Tras la confirmación del hallazgo del cuerpo, el fiscal Garzón ofreció una conferencia de prensa que generó fuertes críticas. En lugar de enfocarse en la investigación, eligió destacar el trabajo de los perros que participaron de la búsqueda. A su lado, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, permaneció en silencio. Un silencio que también habló.
Después de aquella conferencia, y tras los cuestionamientos de periodistas, peritos y especialistas, la investigación pareció adquirir una rigurosidad que debió haber tenido desde el comienzo. Sin embargo, siguen apareciendo interrogantes. Uno de ellos es la particular coincidencia entre distintos sectores de la familia de Agostina, que pese a sus diferencias mantienen su respaldo al fiscal.
El caso también golpeó de lleno a la política local. Claudio Barrelier, principal acusado del femicidio, trabajaba en la Municipalidad pese a haber estado detenido anteriormente por secuestrar y atar a una mujer en la misma vivienda donde más tarde sería asesinada Agostina.
Detrás de esa historia aparece otro nombre: Ricardo Moreno. Concejal, dirigente peronista y abogado defensor de Barrelier en aquella causa. También fue quien facilitó su ingreso al municipio en 2021. La revelación terminó provocando su renuncia. Moreno denunció una operación mediática y política en su contra, aunque evitó cualquier autocrítica por haber respaldado a una persona con antecedentes de violencia extrema.
Mientras la investigación sigue avanzando, queda abierta una pregunta incómoda: ¿quién está sosteniendo a quién? ¿El poder político al fiscal o el fiscal al poder político?
Por ahora, el caso sigue atrapado en ese laberinto. Y Agostina se suma a una lista que la Argentina conoce demasiado bien: la de las víctimas que terminan exponiendo mucho más que a sus agresores.
La despedida final del Indio Solari en Villa Dominico, Avellaneda, convocó a un millón de personas que se acercaron a llorarlo y brindarle una vez más, amor y respeto.
En esta edición de Gambito de Datos convocamos a dos agudos observadores de la cultura nacional para que analicen el histórico fenómeno ocurrido este fin de semana: Alejandro Grimson, Dr en Antropología, Licenciado en Comunicación Social; y Felipe Pigna, historiador.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Grimson señaló que la conmoción de gran parte de la sociedad muy pocas veces se ve. «Es porque se trata de un ídolo que atravesó al conjunto de la sociedad, como lo hizo Maradona. La música del Indio era escuchada por todas las generaciones, de distintas clases sociales. Y es federal», explicó.
En cuanto al lugar elegido para llevar a cabo el velorio, Alejandro celebró que se haya optado por la Provincia de Buenos Aires en vez de CABA.
«¿Realmente querían que sea en Casa Rosada? ¿Qué tiene que ver el Indio con Casa Rosada, o con el Congreso? Me parece tanto más apropiado el Indio en un Parque Público, llamado el Parque del Trabajador», exlamó.
Por su parte, Felipe Pigna describió al fenómeno ricotero y a lo que ocurrió este fin de semana como algo inexplicable. «Cuando lo queremos explicar la complicamos. Tiene que ver con sentimientos y una cuestión identitaria de alguien que llegó profundamente a la gente. Gente que habitualmente no consumía poesía, a los cuales el Indio los llevó a eso».
Y también agregó algo que realmente lo hace distintivo al fenómeno: Una llegada al pueblo que muy pocos artistas tienen. «Realmente el Indio llegó a los sectores populares muy bajos. La gente juntaba manguito a manguito para ir a verlo a donde sea».
En cuanto a las críticas que ha atraído la figura del Indio por sus ideologías políticas o su estilo de vida, ambos fueron contundentes.
Este Gobierno no tiene ni un centímetro ético para hablar del Indio Solari. Acá estamos viviendo una situación particular en Argentina, de robo público como lo fue Libra. El Indio no robó nada. Lo que representa y significa el Indio es exactamente lo opuesto que promueve este Gobierno: Lo individual vs lo colectivo, lo egoísta vs la empatía. La solidaridad.», soltó Grimson.
¿Para que usó la plata el Indio? y ¿para que la usó a Adorni?. Ellos no pueden ni hablar. Adorni se hizo una cascada y el Indio la usó para su comodidad. Y fue muy bien ganada. Siguió comprometido con su música, y la gente. ¿De que habla esta gente?», concluyó Pigna.
Por último, ambos coincidieron en que, de un artista popular, este fue sin ninguna duda el velorio más multitudinario.
En esta edición de El que calla otorga conversamos con Martín D’Alessandro, profesor de Ciencia Política de la UBA y presidente de Poder Ciudadano, sobre el fenómeno del liderazgo populista y las tensiones que genera en parte del electorado argentino.
En diálogo con Marcelo Veneranda, D’Alessandro sostuvo que Javier Milei encaja dentro de la tradición de los liderazgos populistas, aunque aclaró que el populismo no responde necesariamente a una ideología de izquierda o derecha. Según explicó, se trata de una forma de ejercer el poder basada en la confrontación entre un “pueblo puro” y una “élite corrupta”.
El politólogo señaló que este esquema ya estuvo presente en otros liderazgos argentinos, como el de Cristina Fernández de Kirchner, y advirtió sobre una particularidad del caso Milei: una parte importante de su electorado se identifica históricamente con valores republicanos y pasó años cuestionando al kirchnerismo por sus rasgos populistas.
En ese contexto, consideró que comienza a aparecer un sector de votantes dispuesto a escuchar alternativas: “Empieza a haber un electorado que está dispuesto a escuchar algo más que el populismo anti kirchnerista”.
En esta edición de El que calla otorga conversamos con Julio Cobos, ingeniero, ex vicepresidente de la Nación y uno de los principales impulsores de la Ley de Etiquetado Frontal, luego de que el Gobierno avanzara con una propuesta para modificar la normativa.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Cobos defendió la ley y advirtió que lo que está en juego es un cambio cultural vinculado a la alimentación saludable y la prevención de enfermedades. Según explicó, la norma busca brindar información clara a los consumidores y promover hábitos más saludables desde edades tempranas.
El ex vicepresidente recordó que la iniciativa demandó cinco años de debate y enfrentó fuertes resistencias antes de ser aprobada. Además, señaló que la Argentina registra niveles preocupantes de sobrepeso y malnutrición, especialmente entre niños y adolescentes. “Lo que estamos haciendo es prevenir patologías vinculadas con los excesos”, afirmó.