En su habitual streaming, el periodista Ramón Indart analizó el escenario político actual y puso el foco en las tensiones internas del oficialismo, en un contexto donde la gestión, la comunicación y la disputa de poder aparecen cada vez más entrelazadas.
El eje estuvo en la figura de Manuel Adorni y en cómo su crecimiento dentro del Gobierno expone las diferencias que atraviesan al núcleo más cercano de Javier Milei. Según se planteó, su salto a un rol de mayor peso no sería un movimiento aislado, sino parte de una estrategia impulsada por Karina Milei para consolidar posiciones propias dentro del oficialismo.
En ese esquema, la relación con el sector que responde a Santiago Caputo aparece como uno de los principales focos de tensión. Lejos de funcionar como un bloque homogéneo, el llamado “triángulo de hierro” muestra fisuras donde las decisiones empiezan a leerse más como resultado de equilibrios internos que como definiciones estrictamente vinculadas a la gestión.
Al mismo tiempo, se planteó que el desembarco de Adorni en funciones ejecutivas dejó al descubierto ciertos límites. Si bien su perfil ganó centralidad en el plano comunicacional, su desempeño en áreas de gestión habría generado dudas dentro del propio oficialismo, en un momento donde el Gobierno necesita ordenar su estructura en medio de un escenario económico complejo.
El análisis también se detuvo en la estrategia política y comunicacional del oficialismo, con actos y movimientos que funcionan como demostraciones de fuerza interna. Más que simples puestas en escena, se los interpretó como intentos de consolidar liderazgos en una disputa que sigue abierta.
En ese contexto, se remarcó que las internas no son nuevas, pero sí más visibles. La dinámica de redes sociales y streaming amplifica cada conflicto, acelera los tiempos políticos y condiciona la toma de decisiones, en un escenario donde todo se expone en tiempo real.
Como lectura final, el episodio dejó planteado un desafío central para el oficialismo: sostener la gestión mientras ordena sus propias tensiones internas. En un equilibrio inestable entre poder, narrativa y gobernabilidad, la resolución de esas disputas aparece como una de las claves hacia adelante.
En un contexto global atravesado por tensiones geopolíticas, subas en activos de refugio y una fuerte volatilidad en los mercados, en esta edición de El lunes puede esperar, Lorena Rodríguez conversó con André Sprone, Ibero-America Lead de MEXC, para analizar cómo se está reconfigurando el mapa financiero internacional y qué lugar ocupan los activos digitales en este escenario.
Sprone planteó que este momento que atraviesa el mercado internacional no se trata únicamente de una corrección, sino de un cambio más profundo. “ Lo que nos parece volatilidad al corto plazo, en realidad es un cambio estructural, en como se asigna el riesgo y como se pule el capital y se almacena el valor”, explicó, y señaló que el capital global está migrando hacia activos considerados más seguros. En ese sentido, destacó el fuerte crecimiento del oro —que subió cerca de un 80% en el último año— impulsado principalmente por la compra sostenida de bancos centrales. “Esto no es demanda especulativa, es estructural”, afirmó.
En paralelo, el petróleo volvió a ubicarse en el centro de la escena como indicador del conflicto internacional. “El petróleo es un termómetro geopolítico, y hoy marca fiebre”, sintetizó, en referencia a las tensiones en zonas clave como el estrecho de Ormuz. Si bien el precio encontró un equilibrio momentáneo, advirtió que cualquier ruptura de treguas podría volver a generar presión alcista.
En cuanto a las criptomonedas, explicó que el comportamiento del Bitcoin difiere del de los activos de refugio. A pesar de haber tenido un rally histórico, hoy se mantiene por debajo de sus máximos y continúa siendo percibido como un activo de riesgo. Además, remarcó que los inversores de largo plazo dejaron de vender, lo que sugiere una consolidación del mercado.
Finalmente, puso el foco en América Latina, donde el uso de criptomonedas responde a problemáticas estructurales. “La inflación y la devaluación explican gran parte de la adopción en la región”, señaló, y agregó que estos activos ofrecen soluciones concretas en contextos de restricciones financieras. Con un escenario que combina incertidumbre y oportunidades, concluyó: “Se espera volatilidad, pero con piso. Es un momento interesante para quienes tienen apetito al riesgo”.
El futuro del empleo en la Argentina vuelve a estar en el centro del debate, en un contexto de reformas económicas y cambios estructurales que reconfiguran el mercado de trabajo.
José Armando Caro Figueroa fue ministro de Trabajo de la Nación, protagonista de las transformaciones laborales de los años 90 y una voz clave para analizar los desafíos actuales.
Abogado formado en la Universidad Nacional de Tucumán, fue secretario de Trabajo durante el gobierno de Raúl Alfonsín y luego ministro bajo la presidencia de Carlos Menem.
¿Cómo fueron las reformas laborales de los 90 y qué resultados tuvieron? ¿Qué diferencias hay con la actualidad? ¿Puede el crecimiento de sectores como la minería o el agro compensar la caída del empleo en otras áreas?
“No es una tarea para motosierras, es una tarea para microcirugía y para mucho diálogo”, advierte.
¿Se abre una nueva etapa para el empleo o se profundizan los desequilibrios?
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En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Shila Vilker, directora de la consultora Tres Punto Zero, una de las voces más precisas para analizar el clima político y social en la Argentina.
En diálogo con Cata de Elía y los columnistas Juan Negri y Tomás Delgado; Vilker señaló que, aunque las elecciones todavía están lejos para el votante, los políticos ya se mueven en modo campaña. En ese contexto, puso el foco en la aparición de nuevas figuras por fuera de la política tradicional, como Dante Gebel. Según explicó, su irrupción todavía no se traduce en un fenómeno consolidado: “Tiene una negativa chiquita, una positiva pequeña y un amplio espectro de misterio”, describió, y lo vinculó con una demanda de este estilo de personajes en la política. “El ciclo de demanda de outsider no se termina”, sintetizó.
Sobre el Gobierno, planteó que comienza a observarse un cambio en la percepción sobre Javier Milei. “Empezamos a conocer a otro Milei, en una adversidad”, sostuvo, y explicó que parte de su desgaste se relaciona con esa transformación: “Lo que pierde es por pasar de representar lo distinto para convertirse en lo mismo”, en referencia a prácticas más cercanas a la política tradicional. En ese marco, advirtió sobre un clima de desencanto, donde se cruzan las dificultades económicas de la gente con los cuestionamientos éticos por los casos de corrupción: “Se está terminando la ética del sacrificio”, afirmó.
Vilker también analizó el mapa opositor y destacó una novedad: la pérdida progresiva de centralidad de Cristina Fernández de Kirchner. “Va perdiendo lentamente la capacidad de imponer candidatos”, puntualizó Shila. En paralelo, mencionó la figura de Axel Kicillof, a quien identificó como uno de los dirigentes con mejor imagen, aunque condicionado por su vínculo con el kirchnerismo.
En cuanto al oficialismo, indicó que Milei mantiene un piso de apoyo relevante, en torno al 34%, luego de varios meses de desgaste. “La elasticidad es un rasgo del Gobierno”, sostuvo, al recordar que ya atravesó otras caídas de las que logró recuperarse. Aun así, destacó las dificultades para ordenar la agenda y gestionar las tensiones internas: “El Gobierno no tiene ni vocero ni sala de prensa”, sintetizó.
En este programa de Gambito de Datos conversamos con Silvia Lospenato, legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, ex diputada nacional del PRO e impulsora de la Ley de Ficha Limpia. Hablamos sobre la agenda política, las investigaciones judiciales en curso y el debate por la reforma política.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Lospenato se refirió al caso que involucra a Manuel Adorni y sostuvo que la continuidad de los funcionarios es una decisión exclusiva del Presidente. “Cada presidente elige a sus funcionarios y es su decisión ver a quién sostener y a quién no”, afirmó.
En ese sentido, planteó: “No me parece que se esté tratando de temas de gestión, esto tiene que ver más con la ética pública”, señaló, y destacó como positivo que la Justicia avance con rapidez: “Me gusta la justicia que investiga al poder en tiempo real”, sintetizó. Sin embargo, advirtió: “Hay una justicia de varias velocidades según quién sea el funcionario”.
Por otro lado, cuestionó la forma en que el Gobierno impulsó la reforma política. Consideró que Ficha Limpia podría haberse tratado de manera independiente: “No había que mezclarlo con otros temas más amplios”, sostuvo, y criticó algunas propuestas incluidas en el paquete, como la posibilidad de volver a la boleta sábana, a la que calificó como “un retroceso”.
Además, marcó diferencias con la intención oficial de eliminar las PASO. “El PRO no está a favor de la eliminación de las PASO. Podemos evaluar modificaciones, pero no eliminaciones”, afirmó. También alertó sobre los riesgos en materia de financiamiento político: “Hay muy pocos controles, hay que evitar la cooptación de la política por el dinero ilegal”, señaló.
Por último, Lospenato puso el foco en la situación del sistema judicial en la Argentina y la necesidad de reformas de fondo. “No hay corrupción en un país sin jueces y fiscales corruptos”, afirmó, y concluyó que ningún gobierno avanzó aún en una depuración profunda que, a su entender, resulta necesaria.
En esta edición de Ya no hay vuelta atrás conversamos con Natalia Castro, especialista en adopción estratégica de Inteligencia Artificial. Trabaja en Ingenia en el desarrollo de experiencias de aprendizaje enfocadas en el impacto de la IA en los equipos.
En diálogo con Claudio Gurmindo, explicó que la IA debe entenderse como una herramienta con enorme potencial, aunque también genera incertidumbre por la velocidad de sus avances. “Es muy disruptiva, acelera y potencia procesos como nunca antes vimos”, señaló, y reconoció que esa misma capacidad es la que despierta temores en organizaciones y personas.
Castro destacó que el impacto de la IA ya se siente en el mercado, con nuevas formas de competir y de trabajar. En ese sentido, planteó que lejos de reemplazar al humano, exige un perfil más desarrollado en aspectos clave. “La IA requiere un humano más humano que antes”, afirmó, y subrayó que habilidades como la toma de decisiones, la ética o la empatía son irremplazables.
Además, remarcó que muchas veces la tecnología no crea problemas nuevos, sino que deja en evidencia los que ya existían. “Lo que hace la IA es mostrarte los dolores que ya tenías en la organización”, explicó, en relación a tareas repetitivas o ineficiencias que ahora pueden automatizarse.
Por último, advirtió sobre la necesidad de establecer reglas claras para su implementación, especialmente en lo referido a privacidad y uso de datos. “No te va a reemplazar la IA, sino una persona que sepa usarla”, concluyó, y planteó que la clave está en la capacitación y en desarrollar aquellas habilidades que la tecnología no puede replicar.