En su habitual streaming, el periodista Ramón Indart analizó el impacto político del caso que involucra a Manuel Adorni y puso el foco en cómo la decisión de sostenerlo dentro del Gobierno vuelve a exponer las tensiones internas del oficialismo.
El disparador fue una pregunta directa hacia el núcleo de poder: ¿Por qué el Gobierno continúa respaldando a Adorni pese al costo político que, según se planteó, genera hacia adentro y hacia afuera?. La discusión, lejos de ser únicamente mediática, fue presentada como un problema interno que atraviesa al círculo más cercano de Javier Milei.
En ese marco, el análisis apuntó especialmente al rol de Karina Milei, quien aparece como la principal sostén del funcionario. La decisión de mantenerlo en su lugar fue leída no solo como un respaldo personal, sino también como un movimiento condicionado por la interna con el sector que responde a Santiago Caputo.
Según se describió, el conflicto ya no puede interpretarse únicamente en términos de comunicación o gestión, sino como parte de una disputa más amplia por el control del oficialismo. En ese esquema, el entorno de Karina Milei —con figuras como Martín Menem— aparece consolidando posiciones propias frente a otros sectores del Gobierno.
El episodio también puso sobre la mesa las versiones sobre posibles cambios en la estructura del gabinete, con el nombre de Martín Menem como una alternativa dentro del esquema de poder. Más allá de su confirmación, estas hipótesis reflejan un clima interno atravesado por desconfianzas, donde cada movimiento se interpreta en clave de disputa.
Al mismo tiempo, se señaló que parte del oficialismo atribuye a la interna la filtración de información sensible y la aparición de denuncias que impactan en figuras cercanas al Gobierno. Esta dinámica, donde los propios sectores se señalan entre sí, profundiza un escenario de desgaste que empieza a afectar la gestión.
Como lectura de fondo, el análisis planteó que el problema ya no es solo la figura de Adorni, sino la dificultad del oficialismo para ordenar su estructura de poder. En un contexto donde las decisiones parecen responder más a equilibrios internos que a criterios de gobierno, la interna libertaria deja de ser un ruido de fondo y pasa a convertirse en un factor central de la dinámica política.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Sebastián Galmarini, diputado nacional del peronismo cercano a Sergio Massa.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Galmarini cuestionó las prioridades del oficialismo en el Congreso y apuntó contra lo que definió como una estrategia orientada a generar impacto mediático. “Lo que más le interesa al Gobierno es tirar títulos, viven en Twitter”, afirmó, y criticó iniciativas como la llamada “ley de hojarasca”, a la que calificó como una acumulación de temas menores que buscan desviar la atención de los problemas económicos.
Sobre la reforma política, advirtió que el paquete incluye cambios de peso como la eliminación de las PASO, modificaciones en la boleta única y nuevas reglas para el financiamiento partidario. En particular, rechazó la intención de eliminar las primarias y cuestionó la idea de que esa medida pueda debilitar a la oposición. También criticó los cambios propuestos en el sistema de boleta, al entender que buscan favorecer el arrastre de candidatos oficialistas.
Galmarini también se refirió al impacto político del caso Adorni y consideró que la estrategia del Gobierno para desplazar el tema de la agenda no está dando resultados. “La idea de que una noticia tapa a la otra ya no funciona”, afirmó.
Por último, reflexionó sobre el escenario del peronismo y planteó la necesidad de una reconstrucción más amplia. Señaló que no alcanza con la unidad y que el desafío es volver a conectar con distintos sectores de la sociedad y la economía. “Tenemos que resetear el peronismo y reconstruir vínculos”, afirmó, y remarcó que el objetivo no debe ser solo ganar elecciones, sino construir una propuesta de gobierno sólida.
La Universidad Di Tella realiza una medición hace muchos años la cual muestra la relación que mantienen los ciudadanos con el Gobierno. Se trata de el índice de Confianza en el Gobierno, el cual se mide todos los meses y consiste en 5 preguntas que logran abarcar distintos aspectos de la percepción de la gente sobre el Gobierno actual.
En esta edición de Puerta Uno conversamos con Carlos Gervasoni, profesor del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la UTDT y director del Índice de Confianza en el Gobierno.
En diálogo con Astrid Pikielny, Gervasoni explicó que si bien el número en si mismo no logra transmitir de manera absoluta la confianza en el Gobierno, al compararlo con mediciones anteriores podemos evaluarlo en retrospectiva. Siendo ese el caso, el profesor afirmó que en el Gobierno de Macri, en este mismo mes el ICG estaba algo por encima que el actual. En cambio, en el Gobierno de Alberto Fernández, para este mismo mes la confianza estaba muy por debajo.
El profesor señaló que, si bien es normal la caída en el tercer año de mandato y el nivel de este último mes fue razonable, la tendencia viene siendo negativa hace ya varios meses. «La inconsistencia entre el discurso anti casta y el hecho de sostener a Adorni está teniendo un costo muy alto para el Gobierno», explicó.
Con la nueva edición de la Feria del Libro en marcha, conversamos con la directora editorial del Grupo Planeta para conocer su mirada sobre este histórico evento en nuestro país, la cultura literaria argentina y el momento que atravesamos los lectores.
En diálogo con Claudio Gurmindo, afirmó: «Seguimos siendo un país muy lector»
En esta edición de El que calla otorga conversamos con Pablo Salinas, politólogo, consultor político y docente, sobre la dinámica interna del Gobierno, el impacto del caso Adorni y el debate en torno a una posible reforma del sistema electoral.
En diálogo con Marcelo Veneranda, Salinas puso el foco en la alta rotación de funcionarios dentro de la gestión de Javier Milei, a la que definió como un fenómeno inédito. Según explicó, ya se registran 248 salidas entre renuncias y despidos, lo que podría convertir a esta administración en la de mayor recambio de funcionarios políticos en la historia reciente. “Esto tiene consecuencias: cuando los que quedan ven cómo echan, se quedan quietos”, advirtió, y señaló que ese clima de incertidumbre termina afectando la ejecución de políticas públicas y generando parálisis en áreas clave del Estado.
En ese contexto, también analizó el respaldo del Gobierno al vocero Manuel Adorni, en medio de cuestionamientos e investigaciones. Para Salinas, la presencia del presidente y todo el gabinete en su defensa no necesariamente transmite fortaleza. “Más que una foto de fortaleza, veo una fuerte debilidad”, sostuvo, y planteó que el hecho de tener que poner capital político para sostener a un funcionario cuestionado expone fragilidades en la gestión. Además, se mostró sorprendido por la falta de respuestas más elaboradas tras semanas de polémica.
Por último, se refirió al debate sobre las PASO y coincidió en que el sistema actual presenta problemas, aunque cuestionó la solución planteada por el oficialismo. Propuso avanzar hacia primarias abiertas pero no obligatorias, donde los ciudadanos puedan participar si lo desean, y sugirió revisar aspectos clave como el de la fórmula presidencial y los tiempos del calendario electoral.
En su habitual streaming, el periodista Ramón Indart analizó el escenario político actual y puso el foco en las tensiones internas del oficialismo, en un contexto donde la gestión, la comunicación y la disputa de poder aparecen cada vez más entrelazadas.
El eje estuvo en la figura de Manuel Adorni y en cómo su crecimiento dentro del Gobierno expone las diferencias que atraviesan al núcleo más cercano de Javier Milei. Según se planteó, su salto a un rol de mayor peso no sería un movimiento aislado, sino parte de una estrategia impulsada por Karina Milei para consolidar posiciones propias dentro del oficialismo.
En ese esquema, la relación con el sector que responde a Santiago Caputo aparece como uno de los principales focos de tensión. Lejos de funcionar como un bloque homogéneo, el llamado “triángulo de hierro” muestra fisuras donde las decisiones empiezan a leerse más como resultado de equilibrios internos que como definiciones estrictamente vinculadas a la gestión.
Al mismo tiempo, se planteó que el desembarco de Adorni en funciones ejecutivas dejó al descubierto ciertos límites. Si bien su perfil ganó centralidad en el plano comunicacional, su desempeño en áreas de gestión habría generado dudas dentro del propio oficialismo, en un momento donde el Gobierno necesita ordenar su estructura en medio de un escenario económico complejo.
El análisis también se detuvo en la estrategia política y comunicacional del oficialismo, con actos y movimientos que funcionan como demostraciones de fuerza interna. Más que simples puestas en escena, se los interpretó como intentos de consolidar liderazgos en una disputa que sigue abierta.
En ese contexto, se remarcó que las internas no son nuevas, pero sí más visibles. La dinámica de redes sociales y streaming amplifica cada conflicto, acelera los tiempos políticos y condiciona la toma de decisiones, en un escenario donde todo se expone en tiempo real.
Como lectura final, el episodio dejó planteado un desafío central para el oficialismo: sostener la gestión mientras ordena sus propias tensiones internas. En un equilibrio inestable entre poder, narrativa y gobernabilidad, la resolución de esas disputas aparece como una de las claves hacia adelante.