El caso Adorni vuelve a instalarse en el centro de la escena, esta vez por la evolución de su patrimonio desde que llegó a la función pública. Cuando asumió como vocero, el actual jefe de Gabinete declaraba dos propiedades propias —una en La Plata y otra en Parque Chacabuco, compartida con su esposa—. A eso se sumaban otras dos propiedades de su mujer, Betina, un auto y unos 20 mil dólares. Un patrimonio importante, pero consistente con su trayectoria previa.
Sin embargo, en estos dos años, la familia sumó otras dos propiedades y un nuevo vehículo, sin registrar ventas que justifiquen ese crecimiento, todo con un ingreso mensual cercano a los 3,5 millones de pesos. En 2024, ya como funcionario, Adorni adquirió una camioneta Jeep valuada entre 20 y 30 mil dólares y declaró deudas por un monto similar. En paralelo, su esposa escrituró una casa en un country en Exaltación de la Cruz, operación que, según la escribana interviniente, se concretó a partir de un préstamo de 100 mil dólares otorgado por una policía retirada y su hija, más otros 20 mil dólares aportados por el propio funcionario.
Un año más tarde, en noviembre de 2025, el funcionario avanzó en la compra de un nuevo departamento en Caballito, de más de 200 metros cuadrados, con un valor declarado de 230 mil dólares, muy por debajo de los precios de mercado en la zona. Según consta, abonó una parte en efectivo y el resto fue financiado por las propias vendedoras —dos jubiladas— mediante una hipoteca de 200 mil dólares a un año y sin interés.
“¿Cómo se explica que dos personas acepten vender una propiedad en esas condiciones, perdiendo dinero, y además sin cobrar intereses?”, se preguntó Marcelo Veneranda. “¿Cómo se juntan 200 mil dólares en un año, con ese nivel de ingresos, y sosteniendo al mismo tiempo otras deudas?”, insistió. Las dudas no solo circulan en la opinión pública, sino también dentro del propio Gobierno, donde el caso empieza a generar incomodidad.
«¿Por cuánto tiempo más permanecerá cerrado el estrecho de Adorni? Ese lugar donde no pasa otra noticia que no sea esta, ni el fallo histórico de YPF que el Gobierno lo pudo celebrar más de un día. Porque esto frustra cualquier novedad, medida o anuncio del Gobierno», concluyó Veneranda
Llegar a fin de mes se volvió un desafío y la tarjeta de crédito parece ser el único salvavidas a mano. Pero, ¿qué pasa cuando ese salvavidas empieza a pesar demasiado? El endeudamiento familiar está en niveles críticos y en este último episodio de Economía de Bolsillo le ponemos claridad a esta situación.
¿Conviene pagar deuda con más deuda? ¿Cómo saber si un préstamo es una oportunidad o una trampa? ¿Qué hay que Mariana Shaalo conversó con la economista Elena Alonso, más conocida como Elena Financiera, para darte las claves prácticas que necesitas para reducir el estrés financiero y tomar el control de tu bolsillo.
En la emisión semanal de Todo en Off, el periodista Ramón Indart analizó la polémica por los créditos otorgados a funcionarios, la crisis interna que atraviesa el Gobierno tras el caso Adorni y las tensiones sobre el modelo económico en un contexto de caída del consumo y el empleo.
El programa puso el foco en el creciente escándalo por los créditos otorgados por el Banco Nación a funcionarios y dirigentes políticos. Indart planteó una serie de interrogantes clave: si los beneficiarios contaban con ingresos compatibles con los montos recibidos, cuánto tiempo tardaron en obtener los préstamos y si existieron gestiones privilegiadas para acceder a ellos.
Según el análisis, el problema no es únicamente legal sino también político. La posibilidad de que funcionarios hayan accedido a créditos millonarios en condiciones más favorables que el resto de la población abre cuestionamientos sobre la equidad del sistema y la transparencia en el uso de recursos públicos.
El caso generó además tensiones internas dentro del Gobierno. Como ejemplo, se mencionó la salida de un funcionario del área de Capital Humano tras haber tomado un crédito sin informar a su superior, lo que evidenciaría diferencias de criterio y desconfianza dentro del propio gabinete.
En paralelo, la situación de Manuel Adorni sigue siendo un punto crítico. Indart señaló que las investigaciones judiciales avanzan sobre su patrimonio y anticipó que la causa podría derivar en una imputación, lo que complicaría aún más su continuidad en el cargo.
En ese contexto, el rol de la Justicia aparece como un factor determinante. El juez Ariel Lijo concentra varias causas sensibles para el oficialismo —incluyendo las vinculadas al Banco Nación y al propio Adorni—, lo que lo posiciona como una figura clave en el devenir político del Gobierno.
El análisis también abordó el impacto político de la crisis: la figura del vocero, que funcionaba como principal canal de comunicación oficial, quedó debilitada, lo que limita la capacidad del Gobierno para ordenar su discurso público en medio de múltiples conflictos.
En el plano económico, Indart describió un escenario complejo. Si bien existe consenso oficial en sostener el superávit fiscal, el modelo económico basado en sectores primarios como energía, minería y agro convive con una fuerte caída en actividades intensivas en empleo.
Según explicó, la destrucción de puestos de trabajo avanza a mayor velocidad que la generación de nuevas oportunidades, lo que deriva en un proceso de precarización y “uberización” del empleo. A esto se suma una caída del consumo en rubros clave como supermercados, construcción y bienes durables.
El contraste se observa en algunos sectores puntuales que crecen —como la venta de motos, asociada a nuevas formas de trabajo—, pero que no compensan el deterioro general de la actividad económica.
Finalmente, el programa vinculó este escenario con el contexto internacional. La escalada de tensiones en Medio Oriente y su impacto en el precio de los combustibles ya empieza a tener consecuencias concretas en la Argentina, como la reducción de servicios de transporte por el aumento de costos.
Entre la crisis política, las investigaciones judiciales y una economía en transición con efectos sociales visibles, el panorama que traza el análisis muestra a un Gobierno que enfrenta dificultades para ordenar su frente interno mientras busca sostener su estrategia económica.
En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Antonio Aracre, ex CEO de Syngenta, ex jefe de asesores de Alberto Fernández y actual asesor de empresas, sobre el rumbo económico, el clima político y su mirada sobre el presente del Gobierno.
En diálogo con Cata de Elía, Aracre repasó su paso por la gestión anterior y aseguró que nunca resignó sus convicciones, incluso cuando eso le generó tensiones internas. Contó que fue convocado por el propio Alberto Fernández para acercar al Gobierno al mundo empresario, pero que su propuesta de avanzar con reformas —como una flexibilización laboral— no fueron bien recibidas.
Sobre la actualidad, se mostró más alineado con el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y planteó que, tras muchos años, ve una oportunidad de construir un país “más ordenado y maduro”. En ese marco, proyectó una desaceleración de la inflación en los próximos meses: estimó que marzo se ubicará en torno al 3% y que en abril podría bajar al 2% o incluso perforar ese piso. “La nafta, el gas y la carne van a bajar en abril. Si se mantiene este rumbo, podemos llegar a mitad de año con una inflación más cerca del 1 que del 2”, afirmó.
Consultado por el caso de Manuel Adorni, consideró que el vocero “no estuvo a la altura” en su conferencia de prensa y que se mostró mal preparado ante la presión. Sin embargo, también planteó que como sociedad existe una vara muy alta para juzgar a los funcionarios. En paralelo, se refirió a las tensiones internas dentro del oficialismo y descartó una salida inminente de Santiago Caputo: “Hablé con él y me dijo: voy a quedarme todo lo que haga falta para defender las ideas del presidente”, comentó.
En cuanto a la economía real, describió un país que avanza a dos velocidades. Por un lado, sectores como la minería, el agro o la energía muestran dinamismo, especialmente en el interior, donde —según afirmó— “el humor social es completamente distinto al del AMBA”. Por otro, advirtió que el conurbano y los sectores industriales siguen golpeados por la caída del consumo, el impacto de la quita de subsidios y la pérdida de poder adquisitivo. También planteó que el tipo de cambio podría ubicarse en niveles más altos para favorecer la actividad.
Por último, adelantó una primicia: este miércoles entrevistará al presidente Javier Milei en su programa «Economista», que se emite por la TV Pública a las 23 hs.
Transcurrimos una Semana Santa atravesada por fuertes aumentos de precios, especialmente en productos típicos de la fecha. Desde la Cámara de Industriales Panaderos Bonaerenses advirtieron que los costos de elaboración se dispararon entre un 35% y un 40% respecto del año pasado, una situación que también se refleja en una marcada caída del consumo.
Para profundizar en este escenario, en diálogo con Lorena Rodríguez en El lunes puede esperar, Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo y referente de CIPAN, describió el impacto de los aumentos en toda la cadena productiva. Según explicó, en el último año se registraron subas cercanas al 40% en materias primas, a lo que se suman incrementos constantes en combustibles, tarifas, transporte y alquileres. “Es algo generalizado”, señaló, y remarcó que los costos operativos se duplicaron en muchos casos.
En ese contexto, el sector enfrenta una caída histórica del consumo. Pinto indicó que, solo en pan, la baja fue del 45% en el primer trimestre en comparación con el año pasado, profundizando una tendencia que ya acumula dos años de retroceso. En productos como facturas y tortas, la caída alcanza el 85%. «Esto evidencia el deterioro del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de consumo», explicó.
El impacto también se refleja en el cierre de negocios y la pérdida de empleo. En los últimos dos años cerraron alrededor de 2000 panaderías, con una caída estimada de 16 mil puestos de trabajo. Además, muchos ex dueños debieron reconvertirse y vender desde sus casas a menor precio, generando una competencia desigual en un mercado cada vez más golpeado.
Frente a este panorama, Pinto advirtió que el problema no es de hábitos sino de ingresos: “La gente compra lo que puede y no lo que quiere”. Y aunque evitó posicionarse en términos políticos, planteó que, tras dos años de caída, es necesario revisar el rumbo económico para revertir la situación del sector.
En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Jorge Argüello, ex embajador argentino en Estados Unidos y la OEA, para analizar el nuevo escenario global que se configura a partir de la guerra en Medio Oriente y su impacto en la economía internacional y nacional.
En diálogo con Ariel Cohen, Argüello advirtió que existe una fuerte incertidumbre sobre la evolución del conflicto, que inicialmente fue planteado como una operación rápida pero que podría extenderse. En ese marco, destacó el rol clave del estrecho de Ormuz: las dificultades para su circulación dispararon el precio del petróleo de 60 a más de 110 dólares por barril, generando problemas de abastecimiento y un aumento significativo en los costos del transporte marítimo debido al riesgo creciente en la zona.
El ex embajador señaló además que el Gobierno de Estados Unidos enfrenta una presión creciente ante la falta de resultados concretos. Según explicó, el aumento del precio de los combustibles impacta directamente en la política interna estadounidense, lo que deja a Donald Trump ante una disyuntiva compleja: escalar el conflicto para obtener resultados o retroceder sin logros claros. “Lo que va a marcar la diferencia es si se libera o no el estrecho de Ormuz y se normaliza el comercio del petróleo”, sostuvo.
En clave local, Argüello cuestionó el alineamiento automático de la Argentina con Estados Unidos e Israel. A su entender, esta estrategia reduce las posibilidades del país en el escenario internacional. “Argentina necesita multiplicar sus vínculos, no reducirlos”, planteó, y advirtió que los principales socios comerciales del país —como Brasil, China o la Unión Europea— no forman parte de ese alineamiento.
Por último, remarcó que el conflicto tendrá efectos tanto en la política estadounidense como en la realidad argentina, y consideró que el país debería aprovechar su posición estratégica como productor de energía y alimentos, siempre en función de una política exterior guiada por el interés nacional.