En una nueva edición de su streaming semanal, el periodista Ramón Indart analizó la creciente centralidad de Karina Milei dentro del Gobierno, los cruces con sectores empresarios, la reconfiguración del poder judicial y los indicadores económicos que reflejan caída del consumo, del empleo y de la actividad industrial.
Uno de los focos principales del análisis fue el reordenamiento interno dentro del oficialismo. Según Indart, la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia representa un triunfo político de Karina Milei dentro del esquema de poder del gobierno de Javier Milei.
El periodista sostuvo que la llegada del nuevo ministro evidencia una derrota política del asesor presidencial Santiago Caputo, quien hasta ahora había tenido fuerte influencia en el armado institucional del oficialismo. Con esta decisión, el área judicial queda alineada con el sector que responde directamente a la secretaria general de la Presidencia.
Indart remarcó que el cambio no es menor: el Ministerio de Justicia deberá cubrir más de 200 vacantes en el Poder Judicial, lo que implica una capacidad de influencia significativa sobre el sistema judicial. En ese contexto, también mencionó los vínculos del nuevo ministro con el mundo judicial y político, lo que abre interrogantes sobre el impacto que puede tener en causas sensibles.
Otro eje del programa fue el enfrentamiento discursivo entre el Gobierno y parte del empresariado. Durante un evento con inversores en Estados Unidos, el presidente Milei criticó públicamente a empresarios como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, a quienes acusó de haber sido beneficiarios de un sistema económico protegido por el Estado.
Para Indart, la escena fue llamativa porque se produjo justamente en un foro destinado a atraer inversiones. En su interpretación, el Presidente utilizó un discurso moral que plantea una división entre quienes defienden la libertad económica y quienes, según su mirada, se beneficiaron de privilegios estatales durante años.
En paralelo, el periodista repasó la situación de algunos sectores industriales, como el caso de la fábrica de neumáticos Fate, que recientemente cerró operaciones. El debate, explicó, gira en torno a si el problema fue la apertura a las importaciones —especialmente desde China— o si la crisis responde a un modelo productivo que arrastraba dificultades desde hace años.
El panorama económico general tampoco aparece del todo despejado. Según los datos mencionados en el programa, distintos rubros comerciales muestran caídas interanuales en ventas, con bajas marcadas en perfumería, bazar, textiles y alimentos. La construcción también evidencia retrocesos, mientras que el empleo privado registrado sigue en descenso en la mayoría de las provincias.
Incluso en distritos que destacan su desempeño económico, como Mendoza, los indicadores muestran retrocesos en el empleo formal, aunque menores que en otras regiones. Las excepciones aparecen en provincias vinculadas al desarrollo energético, como Neuquén y Río Negro, donde el crecimiento de Vaca Muerta impulsa la actividad.
Indart también señaló señales de alerta en el conurbano bonaerense, donde los despidos industriales empiezan a acumularse. Según su análisis, ese cordón productivo —clave para la economía y la política nacional— podría convertirse en uno de los focos más sensibles si la recesión se prolonga.
En el cierre del programa, el conductor sintetizó el momento político con una imagen clara: mientras el Gobierno consolida poder interno y sostiene su narrativa económica, distintos indicadores productivos empiezan a mostrar tensiones que podrían condicionar el clima social en los próximos meses.
En una nueva emisión de Todo en Off, Ramón Indart analizó el impacto internacional del conflicto con Irán, el alineamiento argentino con Estados Unidos, la tensión abierta entre Javier Milei y Victoria Villarruel y los datos económicos que empiezan a encender luces amarillas.
El eje inicial fue la crisis internacional tras el asesinato del líder iraní y la consecuente escalada en Medio Oriente. Indart describió el momento como el más delicado para Irán desde 1979 y subrayó la magnitud geopolítica del conflicto: el país persa posee la tercera reserva mundial de petróleo, es proveedor clave de China y actor indirecto en la guerra de Ucrania a través del suministro de drones a Rusia. La suba del barril —que pasó de 65 a 85 dólares— ya impacta en los combustibles y podría profundizarse si el conflicto escala sobre refinerías.
En ese contexto, el conductor cuestionó la postura del gobierno argentino, al que definió como alineado de manera “total” con Estados Unidos e Israel. Mientras Brasil opta por una posición más apegada al derecho internacional, Argentina —según su mirada— decidió un acompañamiento sin matices. La eventual visita de Marco Rubio, figura central del entorno de Donald Trump, reforzaría ese vínculo en un escenario donde, además, la suerte política de Javier Milei aparece atada a la dinámica internacional.
En el plano local, Indart se detuvo en la Asamblea Legislativa y calificó el discurso presidencial como el más pobre desde el inicio de la gestión. Señaló la falta de anuncios concretos y criticó especialmente el apartado educativo: mientras el Presidente habló de reformar el sistema y terminar con el “adoctrinamiento”, el periodista contrapuso cifras oficiales que muestran una fuerte caída en la inversión. Entre 2023 y 2025 —afirmó— el presupuesto educativo se redujo casi a la mitad en términos reales, con retrocesos significativos en infraestructura, salarios docentes y fondos para educación obligatoria.
El enfrentamiento entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel sumó un nuevo capítulo tras declaraciones del ministro de Defensa, Luis Petri, quien acusó a Villarruel de haber sido “funcional a la oposición” y de apostar al fracaso del Gobierno. La respuesta de la vicepresidenta llegó a través de redes sociales, donde rechazó cualquier intento de forzar su renuncia y aseguró que permanecerá en el cargo hasta 2027. Indart describió la situación como una interna abierta, con desconfianzas cruzadas y acusaciones implícitas de conspiración.
En paralelo, el peronismo exhibe fragmentación. El discurso de Axel Kicillof en la apertura de sesiones bonaerenses dejó en evidencia las diferencias con el kirchnerismo duro. Indart destacó la crítica pública de Mayra Mendoza, que reclamó mayor definición frente a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner. Gobernadores con aspiraciones nacionales, en tanto, prefieren replegarse ante un oficialismo que aún conserva niveles de aceptación competitivos.
El capítulo económico cerró el análisis con datos preocupantes. Según las cifras citadas en el programa, la industria y la construcción lideran la caída del empleo formal, mientras sectores como el agro o la minería crecen en actividad pero sin generar puestos de trabajo en la misma proporción. A la par, la recaudación tributaria muestra retrocesos interanuales en IVA, derechos de exportación e impuestos coparticipables, reflejando una contracción del consumo y de la actividad. Para Indart, el modelo muestra una dualidad: orden fiscal y respaldo político por un lado, pero caída en sectores productivos y tensión social por el otro.
Entre la inestabilidad internacional, la interna oficialista y los indicadores económicos en rojo, el panorama —según el diagnóstico del conductor— combina fortaleza política coyuntural con fragilidades estructurales que podrían condicionar el rumbo en los próximos meses.