En esta edición de El lunes puede esperar conversamos con Constanza Mazzina, directora de la Licenciatura en Ciencias Políticas de la UCEMA y especialista en política latinoamericana y análisis institucional, sobre el regreso de la geopolítica al centro de la agenda, la causa Malvinas y el lugar que puede ocupar la Argentina en un escenario internacional atravesado por las disputas entre Estados Unidos y China, el control de recursos estratégicos y la creciente importancia del Atlántico Sur y Latinoamérica.
En diálogo con Lorena Rodríguez, Mazzina recordó que después de la caída del Muro de Berlín se instaló durante los años 90 la idea del “fin de la historia”, en un contexto en el que la globalización parecía relegar las disputas geopolíticas tradicionales. Sin embargo, sostuvo que durante los últimos años esa lógica regresó con fuerza y señaló al segundo mandato de Donald Trump como un punto de inflexión, en momentos en que el comercio, la tecnología, la energía y los recursos naturales también pasaron a formar parte de la disputa entre las grandes potencias.
En ese escenario, consideró que la Argentina ocupa una posición que durante mucho tiempo no fue suficientemente valorada. Aunque conflictos como las guerras en Ucrania o Irán puedan parecer geográficamente lejanos, remarcó que el país está inserto en las consecuencias y disputas que generan. “Es un momento fantástico para pensar qué lugar quiere Argentina y pensarla también dentro de este tablero que se reacomoda mundialmente”, planteó.
Uno de los puntos centrales del análisis fue la creciente importancia estratégica del Atlántico Sur. Mazzina explicó que el interés por Tierra del Fuego y las Islas Malvinas excede la discusión por la pesca y los recursos petroleros y debe entenderse también a partir de su posición en las rutas interoceánicas. En ese marco, vinculó los movimientos de Trump alrededor de Groenlandia, sus reclamos para que los países europeos incrementen sus gastos en defensa y sus diferencias con Gran Bretaña con una estrategia estadounidense más amplia. Según su análisis, los movimientos alrededor de Malvinas y una eventual presencia de Estados Unidos en Tierra del Fuego también deben leerse en función de la competencia con China y del control estratégico del Atlántico Sur.
Por último, Mazzina analizó la relación de la Argentina con China y Brasil. Señaló que el alineamiento de Javier Milei con Estados Unidos no elimina los vínculos comerciales con Beijing, pero sostuvo que la competencia entre ambas potencias aparece en áreas cada vez más sensibles, como la infraestructura tecnológica. Mencionó particularmente la utilización de tecnología Huawei por empresas vinculadas con Vaca Muerta y recordó que países como Brasil y Chile ya atravesaron discusiones similares. Al mismo tiempo, consideró que la relación con Brasil también incorpora una disputa por el liderazgo regional y por quién se posiciona como principal interlocutor de Trump en el Cono Sur.
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