ENTRE LA BATALLA CULTURAL Y EL BOLSILLO: LAS DUDAS SOBRE EL RUMBO ECONÓMICO DE MILEI

Ago 19, 2026

En una nueva edición de Todo en Off, el ciclo que conduce Ramón Indart por Neutral, el periodista puso el foco en la discusión que hoy atraviesa a buena parte de la sociedad: la economía. Aunque la agenda electoral volvió a aparecer durante la semana, Indart sostuvo que la preocupación central está nuevamente puesta en la actividad económica, el empleo, los precios y la situación de los sectores que todavía no consiguen recuperarse.

Uno de los ejemplos más contundentes fue el cierre de una fábrica textil ubicada en Pacheco, utilizado por Indart como una muestra de la situación que atraviesan algunas ramas de la industria. El conductor analizó el testimonio del empresario que comunicó a sus trabajadores el cierre de la planta y advirtió que, para sectores como el textil, la apertura de importaciones y la imposibilidad de competir con productos provenientes de China están generando un escenario cada vez más difícil.

A partir de ese caso, Indart planteó la principal discusión económica que atraviesa al Gobierno: mientras algunos sectores consideran que el ordenamiento macroeconómico necesita tiempo para generar crecimiento y empleo, otros ya enfrentan el costo concreto de esa transformación. Para el periodista, el problema no pasa solamente por determinar si el rumbo económico es correcto o incorrecto, sino por cómo se administra la reconversión de aquellos sectores que quedan fuera del nuevo esquema productivo.

En ese contexto, repasó una conversación con Agustín Galiani, exviceministro de Economía durante el gobierno de Mauricio Macri, quien contó que había cenado con Javier Milei en la Quinta de Olivos. Según el relato de Galiani, el Presidente continúa convencido de su programa económico y considera que, si consigue ser reelegido, contará con una fuerza parlamentaria mucho mayor para avanzar con sus reformas. Indart utilizó ese testimonio para remarcar que Milei no parece dispuesto a modificar el rumbo que eligió.

El programa también puso el foco en la denominada batalla cultural. Indart contrapuso el discurso del Presidente con una definición de Agustín Laje, uno de los principales referentes intelectuales de la derecha, quien sostuvo que el crecimiento de las derechas en distintos países no se explica únicamente por una disputa cultural, sino también por cuestiones concretas como el bolsillo y la seguridad. Para Indart, esa advertencia debería ser especialmente escuchada por el Gobierno: más allá de las discusiones ideológicas, la ciudadanía termina evaluando cómo vive en su propio “metro cuadrado”.

En esa línea, el periodista cuestionó algunas de las prioridades comunicacionales del oficialismo, como el anuncio de una reforma del Banco Central, y se preguntó a quién le habla el Gobierno cuando coloca esas cuestiones en el centro de la agenda. También analizó las versiones sobre un supuesto aislamiento de Milei después de varios días sin actividad pública y rechazó las especulaciones sobre su salud mental por la falta de apariciones. En cambio, cuestionó que el Presidente vuelva a viajar a Estados Unidos para participar de actividades vinculadas a la política estadounidense mientras persisten problemas económicos dentro de la Argentina.

Otro de los puntos abordados fue la inflación. Indart señaló que, después de una fuerte desaceleración, el índice parece haberse estancado en torno al 2% mensual y remarcó que el desafío más complejo es continuar bajándolo sin generar una destrucción todavía mayor de la actividad económica. En ese contexto, ironizó sobre las predicciones oficiales que anticipaban una inflación cercana a cero para agosto de 2026 y contrastó esas proyecciones con los datos actuales.

La segunda parte del programa estuvo dedicada a un tema diferente, pero relacionado con una problemática social de enorme alcance: las adicciones. Indart entrevistó a Ariel Parajón, magíster en Salud Mental y especialista en consumos, a partir de una reflexión sobre la tendencia a abordar a las personas con problemas de adicción exclusivamente desde una mirada policial y punitiva.

Parajón explicó que existe una contradicción entre la legislación argentina: mientras la Ley de Estupefacientes considera penalmente a quienes utilizan determinadas sustancias, la Ley Nacional de Salud Mental establece que los consumos problemáticos forman parte del campo de la salud. Según el especialista, esa contradicción contribuye a que muchas personas tengan miedo de acercarse al sistema sanitario por temor a ser criminalizadas.

Durante la entrevista, Parajón también explicó que no toda persona que consume una sustancia tiene una adicción. Diferenció entre consumos experimentales, ocasionales, regulares y dependientes, y sostuvo que lo central para determinar si existe un consumo problemático es analizar a la persona, su contexto y los riesgos que genera esa conducta, y no concentrarse exclusivamente en la sustancia utilizada.

El especialista remarcó además que los consumos problemáticos atraviesan distintos sectores sociales y que una mayor vulneración de derechos puede hacer más difícil enfrentar el problema. También señaló que el alcohol es una de las sustancias que mayor daño físico y social genera y advirtió sobre nuevas problemáticas, como el consumo excesivo de pantallas entre adolescentes.

La entrevista cerró con una reflexión sobre la necesidad de abandonar la etiqueta de “adicto” como identidad permanente y abordar a cada persona desde una perspectiva integral de salud mental. Para Parajón, el objetivo debe ser acompañar a quienes atraviesan un consumo problemático y reducir los riesgos, en lugar de limitar la respuesta a la criminalización.

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