En esta edición de Ya no hay vuelta atrás conversamos con Guido Zack, director de Economía de Fundar, profesor e investigador del IIEP (UBA) y CIMaD (UNSAM), sobre los próximos datos de pobreza que dará a conocer el INDEC y el deterioro en la distribución del ingreso

En diálogo con Claudio Gurmindo, Zack aclaró que los números de pobreza se conocerán con el informe del INDEC, pero señaló que los indicadores ya disponibles permiten estimar un aumento de alrededor de dos puntos porcentuales. “La pobreza subiría del 28% al 30%. El proceso de caída de la pobreza se interrumpió este año”, adelantó. Además, recordó que la incidencia suele ser mayor entre los menores de edad.

El economista explicó que la evolución de la pobreza depende fundamentalmente de dos variables: el nivel de ingresos de la economía y la manera en que esos recursos se distribuyen. Según planteó, si durante el primer semestre la actividad se mantuvo en niveles similares o superiores a los del año anterior y, aun así, la pobreza aumentó, el deterioro debe buscarse especialmente en la distribución. En ese sentido, puso el foco en los últimos datos del mercado laboral, que muestran un crecimiento de la informalidad y menores ingresos entre quienes trabajan en esa condición.

Zack reconoció que la desaceleración de la inflación contribuyó inicialmente a mejorar el poder adquisitivo, debido a que muchos salarios se actualizan en función de la inflación pasada. Sin embargo, sostuvo que ese efecto no alcanzó para producir una recuperación significativa de los ingresos, especialmente entre las personas pobres o cercanas a la línea de pobreza. También vinculó esta situación con la estrategia antiinflacionaria del Gobierno y mencionó, entre otros factores, las restricciones para homologar acuerdos paritarios que superaran la pauta oficial. “La pérdida de poder adquisitivo también es parte de este proceso de desinflación”, afirmó.

Por último, señaló que las dificultades no se distribuyen de manera uniforme en todo el país. Si bien destacó especialmente el deterioro en las zonas urbanas, advirtió que distintas economías regionales también enfrentan problemas relacionados con la caída de los ingresos y la falta de inversión en infraestructura. Para Zack, la baja de la inflación constituye un factor importante para mejorar las condiciones sociales, pero por sí sola no alcanza si no está acompañada por una recuperación de los ingresos y una mejora en su distribución.

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