En esta edición de Asuntos Públicos conversamos con Leandro Renou, periodista y autor del libro Jefes. Cómo la elite empresaria argentina se convirtió en el verdadero poder, sobre la relación entre el empresariado y los distintos gobiernos, las disputas de poder económico y el rol que ocupa el Estado en esa dinámica.
En diálogo con Silvia Naishtat, Pablo Maas y Mabel Thwaites Rey Renou sostuvo que una parte importante del sector empresario suele respaldar a gobiernos que impulsan reformas estructurales reclamadas históricamente por el poder económico, aun cuando algunas de esas políticas afecten a determinados sectores productivos. Según explicó, las grandes compañías son las principales beneficiarias de medidas como la flexibilización laboral, las rebajas impositivas o los incentivos tributarios, mientras que las pequeñas y medianas empresas no siempre obtienen los mismos resultados. “Si yo fuese un empresario grande, este Gobierno es el que más me sirve”, afirmó.
El periodista también analizó cómo cambió la composición de la elite empresaria argentina en las últimas décadas. Destacó la aparición de empresarios tecnológicos con una inserción global, aunque señaló que los grupos industriales tradicionales continúan teniendo una fuerte capacidad de incidencia política. Como ejemplo mencionó a Techint, una compañía que, según describió, mantiene vínculos con gobiernos de distintos signos políticos sin perder influencia. “Lo más interesante son los empresarios que, además del negocio, tienen una visión política de la situación”, sostuvo.
Renou planteó además que el fortalecimiento del poder empresario suele coincidir con momentos de debilidad del Estado. En ese sentido, repasó distintos períodos de la historia reciente y consideró que cuando los gobiernos pierden capacidad de conducción económica y política, el sector privado amplía su margen de influencia. A su juicio, esa dinámica comenzó a profundizarse luego de 2011, cuando el Estado empezó a enfrentar mayores restricciones económicas.
Por último, rechazó las miradas simplistas sobre el mundo empresario y remarcó que las diferencias no pasan únicamente por el tamaño de las compañías. Según explicó, tanto grandes empresas como muchas pymes respaldaron políticamente a Javier Milei, mientras que el lobby empresarial también cambió de forma y pasó de concentrarse en las cámaras sectoriales a desarrollarse cada vez más a través de vínculos individuales con el poder político. “En la disputa por el poder con el sector privado, lo importante sigue siendo el rol del Estado”, concluyó.
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