En esta edición de Gambito de Datos conversamos con Diego Guelar, exembajador argentino en Estados Unidos, China, Brasil y la Unión Europea, sobre la creciente tensión diplomática entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva y el impacto que ese conflicto puede tener en la relación entre la Argentina y Brasil.
En diálogo con Hernán Cappiello y Ariel Cohen, Guelar recordó que las diferencias entre ambos mandatarios se remontan a la campaña presidencial de 2023 y consideró que tanto Lula como Milei privilegiaron sus posiciones políticas por encima de una relación bilateral estratégica. Aun así, se mostró confiado en que el vínculo entre ambos países terminará imponiéndose sobre las disputas personales. “La relación entre Argentina y Brasil tiene que superar las diferencias ideológicas y políticas por lo que significan 200 años de historia compartida”, sostuvo.
El exembajador también explicó que la decisión de Brasil de convocar a consultas al embajador argentino constituye una señal de malestar diplomático, aunque aclaró que todavía se trata de un gesto reversible. En ese sentido, llamó a desescalar el conflicto y evitar que continúe afectando el vínculo entre los dos principales socios del Mercosur. “Esperemos que realmente haya paños fríos y que no lo sigamos incentivando”, afirmó.
Por último, Guelar interpretó que la disputa también está atravesada por las necesidades electorales de ambos gobiernos. Señaló que Lula se prepara para una elección que se anticipa competitiva en Brasil, mientras que Milei busca consolidar su posicionamiento político en la Argentina. Sin embargo, advirtió que ninguna estrategia de campaña debería poner en riesgo una relación económica que supera los US$ 30.000 millones de intercambio comercial y que resulta clave para sectores como la industria, la energía y el complejo automotriz. “No creo que fogonear esto sirva para los intereses de ambos países”, concluyó.
En una nueva edición de Gambito de Datos, Hernán Cappiello analizó cómo el caso Adorni empezó a modificar no solo la agenda política, sino también el clima interno dentro del oficialismo y el posicionamiento de los distintos actores de cara al 2027.
Si bien en términos económicos, el panorama ofrece algunos indicadores positivos para la Casa Rosada. El dólar continúa estable, el Banco Central logró acumular reservas, la inflación parece haber retomado una desaceleración en abril y el riesgo país perforó los 500 puntos. Sin embargo, según planteó Cappiello,“El ruido político es mucho mayor”.
En ese contexto, señaló que el reloj electoral empezó a adelantarse tanto en la oposición como dentro del propio Gobierno. Del lado del peronismo ya comienzan a aparecer discusiones sobre una posible reorganización del espacio, con sectores vinculados al massismo y el albertismo. Sobre el gobernador bonaerense, destacó su reciente paso por la Feria del Libro, donde —según describió— “generó mucha emoción entre quienes estuvieron presentes”.
Pero el foco principal del editorial estuvo puesto en la crisis interna dentro del oficialismo a raíz del caso Adorni y el enfrentamiento cada vez más visible entre Patricia Bullrich y el núcleo duro libertario. Cappiello reconstruyó una escena clave ocurrida en la última reunión de Gabinete: luego de que Milei ratificara públicamente desde Estados Unidos que Adorni “no se iba a ir ni en pedo” del Gobierno, volvió a defenderlo frente a sus ministros y se retiró sin permitir intervenciones.
“Bullrich pidió hablar, Milei le dijo que no lo interrumpa, terminó y se fue”, relató Cappiello. Según contó, fue el propio Adorni quien luego dio por terminada la reunión y habilitó a quienes quisieran retirarse. Pero Bullrich tomó la palabra para exigir que el jefe de Gabinete presentara su declaración jurada de bienes.
“Bullrich no tolera más el stalinismo libertario de los Milei”, afirmó Cappiello, en referencia al esquema de obediencia interna que domina hoy dentro del oficialismo. Y fue más allá: “Bullrich es una rebelde. Lo fue del peronismo, de Montoneros, del PRO y ahora lo es del mileísmo”, sostuvo.
En paralelo, el conductor destacó que la ministra comenzó a mostrar movimientos propios pensando en el escenario electoral de la Ciudad de Buenos Aires. Esta semana recorrió Villa Lugano junto a Pilar Ramírez, dirigente cercana a Karina Milei.
“Todo empieza a crujir”, sintetizó Cappiello. Y aunque aclaró que la situación judicial de Adorni todavía podría resolverse favorablemente más adelante, advirtió que el desgaste político ya parece difícil de revertirse en el corto plazo.