En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Antonio Aracre, ex CEO de Syngenta, ex jefe de asesores de Alberto Fernández y actual asesor de empresas, sobre el rumbo económico, el clima político y su mirada sobre el presente del Gobierno.
En diálogo con Cata de Elía, Aracre repasó su paso por la gestión anterior y aseguró que nunca resignó sus convicciones, incluso cuando eso le generó tensiones internas. Contó que fue convocado por el propio Alberto Fernández para acercar al Gobierno al mundo empresario, pero que su propuesta de avanzar con reformas —como una flexibilización laboral— no fueron bien recibidas.
Sobre la actualidad, se mostró más alineado con el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y planteó que, tras muchos años, ve una oportunidad de construir un país “más ordenado y maduro”. En ese marco, proyectó una desaceleración de la inflación en los próximos meses: estimó que marzo se ubicará en torno al 3% y que en abril podría bajar al 2% o incluso perforar ese piso. “La nafta, el gas y la carne van a bajar en abril. Si se mantiene este rumbo, podemos llegar a mitad de año con una inflación más cerca del 1 que del 2”, afirmó.
Consultado por el caso de Manuel Adorni, consideró que el vocero “no estuvo a la altura” en su conferencia de prensa y que se mostró mal preparado ante la presión. Sin embargo, también planteó que como sociedad existe una vara muy alta para juzgar a los funcionarios. En paralelo, se refirió a las tensiones internas dentro del oficialismo y descartó una salida inminente de Santiago Caputo: “Hablé con él y me dijo: voy a quedarme todo lo que haga falta para defender las ideas del presidente”, comentó.
En cuanto a la economía real, describió un país que avanza a dos velocidades. Por un lado, sectores como la minería, el agro o la energía muestran dinamismo, especialmente en el interior, donde —según afirmó— “el humor social es completamente distinto al del AMBA”. Por otro, advirtió que el conurbano y los sectores industriales siguen golpeados por la caída del consumo, el impacto de la quita de subsidios y la pérdida de poder adquisitivo. También planteó que el tipo de cambio podría ubicarse en niveles más altos para favorecer la actividad.
Por último, adelantó una primicia: este miércoles entrevistará al presidente Javier Milei en su programa «Economista», que se emite por la TV Pública a las 23 hs.
En esta edición de Cata de Noticias conversamos con Martín Tetaz, economista, ex diputado y autor del libro “Comprá campeón”, para analizar el presente económico y los desafíos que enfrenta el Gobierno en materia de inflación, empleo y actividad.
En diálogo con Cata de Elía, Tetaz advirtió que, pese a que algunos indicadores muestran crecimiento, la economía presenta señales de fragilidad. “El promedio de la economía muestra crecimiento, pero hay sectores con mucho impacto en el empleo como la industria y la construcción que se contraen”, explicó. En ese sentido, planteó que el escenario actual está marcado por una combinación preocupante: la inflación dejó de bajar y el empleo comenzó a deteriorarse.
“El problema es que hace meses la inflación no baja. Incluso está subiendo”, sostuvo, y aclaró que, aunque en algún momento se desaceleró la velocidad de los precios, estos nunca dejaron de aumentar. De cara a los próximos meses, estimó que marzo cerrará en torno al 3% y que una eventual baja hacia el 2% podría permitir cierta recuperación de salarios y crédito en la segunda mitad del año. Sin embargo, advirtió: “Si la inflación no baja, el Gobierno va a tener problemas”.
Sobre el mercado laboral, señaló que el argumento oficial de que el empleo no cae “ya no corre”. Si bien en una primera etapa se registró un aumento del empleo total —impulsado en gran parte por formas más precarias—, en el último trimestre comenzó a observarse una caída tanto en el empleo formal como en el informal. “La economía tiene dos problemas: la inflación no baja y el empleo ya no expande”, sintetizó.
“La política monetaria necesita pasar por boxes, hay muchos cambios para hacer”, concluyó
Hoy, jueves 12 de marzo se da a conocer el índice de inflación luego de la polémica con el INDEC y su método de medición.
En esta nueva columna en Cata de Noticias, el economista Tomás Delgado reflexionó acerca del trasfondo de esta polémica y los problemas que tiene dicho índice utilizado para calcular la inflación.
Según explicó, el problema de fondo es que la medición actual se basa en hábitos de consumo de hace más de veinte años. La canasta que utiliza el INDEC fue diseñada a partir de patrones de consumo de 2004 y 2005, lo que genera distorsiones respecto de la realidad económica actual.
Delgado mencionó ejemplos que ilustran esa desactualización: dentro de la canasta todavía aparecen consumos como Blockbuster o el teléfono fijo, que hoy tienen una relevancia mínima en la vida cotidiana. En cambio, servicios que hoy forman parte central del gasto de los hogares —como el celular o las plataformas de streaming— tienen menor peso.
En diálogo con Cata de Elía, Tomás señaló una de las principales diferencias entre las dos mediciones: «La canasta de 2004 tiene un sesgo muy pro bienes. El aumento de los bienes pesa mas que los servicios (como netflix). Mientras que la canasta más moderna que arranco a rediseñar el Gobierno de Macri, siguió Lavagna con Alberto y está preparada para aplicar ahora; es más pro servicios. (Más parecida a la de la Ciudad de Buenos Aires)».
La polémica fue desatada ya que el Gobierno, según trascendió, buscó frenar la implementación de este nuevo índice. El motivo, explicó el economista, es que una canasta con mayor peso de los servicios probablemente arrojaría una inflación más alta, especialmente en un contexto en el que se esperan aumentos en tarifas y servicios públicos durante los próximos meses.
Más allá de la discusión metodológica, el economista también puso el foco en la dinámica actual de los precios. Uno de los factores que empieza a preocupar es la suba reciente de la carne, un producto con gran incidencia en el IPC. «“Si algunos cortes empiezan a subir 15%, incluso con la canasta vieja el índice se empieza a complicar”, advirtió.
Delgado también planteó que, después de dos años de gestión, la inflación sigue ubicándose en torno al 3% mensual, lo que anualizado representa cerca de un 43% anual. Para el economista, ese nivel sigue siendo elevado considerando el costo económico y social que implicó el ajuste.
“Para el nivel de caída del empleo, de reestructuración de empresas y de sacrificio social, sigue siendo una inflación alta”, sostuvo.
«El panorama es de un piso de inflación, caída en la recaudación, síntomas de recesión, al mismo tiempo cierre de empresas que trae desempleo y gente en la calle», concluyó.
En esta edición de Cata de Noticias recibimos en los estudios de Radio con Vos a Julio Piumato, secretario general de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), para debatir sobre la reforma laboral y el traspaso de la Justicia del Trabajo de Nación a la Ciudad. De la conversación también participaron los columnistas Juan Pablo Gallego y Juan Negri, quienes aportaron una mirada jurídica y política sobre el alcance del proyecto y sus posibles consecuencias.
Desde el inicio, Piumato cuestionó el espíritu de la reforma y sostuvo que rompe con el paradigma histórico del derecho laboral argentino. “La génesis del derecho laboral es equilibrar algo que está desequilibrado: la relación entre el capital y el trabajo”, explicó. En esa línea, remarcó que la Constitución Nacional establece que la legislación debe proteger al trabajador y advirtió que el proyecto actual elimina el concepto de justicia social.
Para el dirigente sindical, la iniciativa vulnera el principio de progresividad de los derechos consagrado en el artículo 14 bis. “El principio de progresividad impide que se quiten derechos. Esta ley quita derechos”, afirmó. Y fue aún más categórico al señalar que “el 95% de los artículos viola nuestra Constitución”, por lo que anticipó que, de avanzar, la norma será judicializada.
Durante el intercambio también surgió el debate en torno a la denominada “industria del juicio”. Piumato negó que exista dicha industria y defendió el funcionamiento del fuero laboral: “No existe la industria del juicio. En materia de accidentes laborales muchas veces se ponen de acuerdo los abogados y los peritos. Lo que tiene que haber son peritos oficiales, que es lo que nosotros impulsamos”. Por su parte, Juan Pablo Gallego advirtió que el concepto de modernización suele utilizarse para encubrir esa discusión. sostuvo que legislar sin atender la Constitución y los tratados internacionales puede generar un fuerte revés judicial
El secretario general de la UEJN también cuestionó herramientas como los llamados “bancos de horas”, al considerar que alteran el equilibrio de la relación laboral. “La concepción de que el trabajador solo debe pensar en trabajar implica que no tiene vida ni ocio”, sostuvo, y advirtió que ese tipo de mecanismos profundizan la desigualdad entre capital y trabajo.
Otro de los ejes fue la informalidad laboral. Piumato rechazó que pueda atribuirse responsabilidad a las organizaciones sindicales y apuntó a los gobiernos y a los sectores empresarios. “Es una tontería pensar que a los sindicatos les conviene la informalidad. El trabajador no registrado es un negocio para algunos empresarios que incumplen la ley durante años”, afirmó, y señaló que el empleo informal perjudica tanto a los trabajadores como a las propias estructuras sindicales.
Por último, Piumato aclaró que si la ley es aprobada será judicializada. Explicó que es inconstitucional ya que existe en nuestra constitución el principio de progresividad de los derechos. «El principio de la progresividad impide que se quiten derechos. Esta ley los quita y por ende, va en contra de la Constitución (art 14 bis)».
Sobre el escenario institucional que podría abrirse si la ley es aprobada, Juan Negri planteó el interrogante acerca de qué postura adoptará la Corte Suprema frente a la eventual judicialización. «Hasta ahora, la Corte Suprema ha sido generosa con el Gobierno», advirtió.
Sin embargo Gallego señaló que legislar sin atender la Constitución y los tratados internacionales puede generar un fuerte revés judicial para la ley.
En esta edición de Cata de Noticias, recibimos en los estudios de Radio con Vos a Víctor Bugge, fotógrafo presidencial y testigo privilegiado de la historia política argentina durante casi cinco décadas. Desde el corazón del poder, Bugge atravesó gobiernos, crisis, dictadura y democracia, construyendo un archivo visual que hoy forma parte de la memoria colectiva del país.
Este año, Víctor se jubiló y recibió múltiples reconocimientos por su trayectoria: fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura porteña y su obra tiene hoy un espacio permanente de homenaje en la Casa Rosada, el lugar donde desarrolló gran parte de su carrera. En diálogo con Cata de Elía, Bugge hizo un repaso íntimo por su recorrido profesional, sus imágenes más emblemáticas y los cambios profundos que atravesó el oficio.
Acerca de cómo pasa su retiro profesional, el fotógrafo comentó: “No extraño, me venía preparando. Sabía que tenía que dar un paso al costado en algún momento”.
Además, reflexionó sobre la transformación profunda que atravesó el oficio con la irrupción del celular y las redes sociales: “El ser humano pasó a ser el periodista responsable de la imagen en todo el mundo”, afirmó. Para Bugge, se trata de una transición inevitable: “Eso no quiere decir que sean fotógrafos, sacan fotos. Esa es la diferencia”.
Durante su carrera, Bugge fue testigo de uno de los períodos más complejos de la historia nacional. “Pasé de la dictadura a la democracia y ese testimonio lo tengo fotografiado, que es lo que a mí me hace sentir bien”, señaló. Su trabajo durante esos años nunca buscó esconder al poder. “En más de una ocasión me dijeron: ‘¿Cómo vas a mostrar a los milicos?’. No había que esconderlos. Yo estaba para eso”, recordó.
Entre sus imágenes más recordadas: La soledad de Jorge Rafael Videla en el despacho presidencial, captado en un contraluz mientras miraba por la ventana hacia Paseo Colón; la imagen de Leopoldo Galtieri en el balcón durante la Guerra de Malvinas; o aquella en la que tomó de espaldas a la junta militar en la ceremonia en el Salón Blanco durante la guerra de Malvinas, cuando ingresó el papa Juan Pablo II.
Una parte central de su obra está marcada por una decisión estética singular: fotografiar el poder desde atrás. “Tengo fotos de las espaldas de todos. Las espaldas del poder”, contó. La imagen de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, de espaldas, se volvió una de las más emblemáticas de su archivo. “Mi mirada trató de ser para que ustedes la vean, los que están afuera. No se si mucha gente pudo ver de espaldas a la persona que gobernaba al país”, explicó.
Bugge también reflexionó sobre los presidentes que retrató y el clima de cada época: “Mis fotos de De la Rúa siento que son radiografías asociadas al momento. Todavía hoy me traslado a los pasillos y veo esa sensación de persona disociada».
Más allá de las tensiones propias de trabajar en el centro del poder, Víctor destacó que, más allá de tensiones y contextos adversos, siempre sintió respeto por su trabajo. “Todos los presidentes me han defendido”, aseguró, y fue claro al resumir su labor en una frase: “Yo laburé toda la vida para que la gente vea la foto y que los medios tengan la imagen que yo creía más parecida a la verdad”.