En esta edición de Cata de Noticias recibimos en los estudios de Radio con Vos a José Ignacio “Vasco” de Mendiguren, empresario, ex titular de la UIA y ex ministro de Producción, para analizar el rumbo económico del Gobierno, el rol de la industria y el modelo de desarrollo que está en juego en la Argentina.
En diálogo con Cata de Elía, de Mendiguren se mostró preocupado por el presente, aunque planteó que el país tiene una oportunidad histórica: “La situación es difícil por cómo se está llevando, pero la expectativa para Argentina es extraordinaria”, sostuvo. Sin embargo, marcó un fuerte desacuerdo con el enfoque actual y con lo que definió como una tensión inducida entre la industria y la sociedad. “El fondo del problema es enfrentar a la industria con la gente. El oficialismo busca instalar que la industria es prebendaria», señaló.
A lo largo de la charla, el ex titular de la UIA cuestionó el modelo económico: “El mundo quiere tu soja, no tu combustible. Quiere tu trigo, no tus fideos. Tu litio, no tus baterías”, graficó. En esa línea, advirtió que la discusión de fondo pasa por el agregado de valor.
De Mendiguren también planteó: “Antes venían con la fuerza a ocupar el territorio, hoy la penetración es cultural. Convencer a una sociedad con pobreza de que tiene que exportar el 85% de su trigo en vez de transformarlo en harina”. Y agregó: “Hoy el sector agropecuario argentino alimenta a los animales del mundo. No vendemos producto terminado”.
En relación con el vínculo entre la industria y la política, recordó su experiencia al frente de la UIA y su salto al sector público: “La gente me escuchaba y la política me vino a buscar. En 2001, Alfonsín y Duhalde me convocan y termino siendo ministro de Producción”, contó. Desde ese lugar, insistió en la necesidad de reconstruir un puente con la sociedad: “Si la UIA protesta todo el día pero no habla con la gente, pierde”.
Sobre el actual presidente, reconoció su capacidad comunicacional pero cuestionó su diagnóstico: “Milei te habla con claridad. Pero no entiende lo que está pasando”. En ese punto, trazó una comparación con Estados Unidos y el fenómeno de Donald Trump: “Las corporaciones se llevaron la producción afuera, Wall Street se llenó de plata, pero la gente se quedó sin trabajo. Trump tuvo la inteligencia de interpretar a la gente norteamericana que se estaba quedando sin trabajo. Milei está haciendo lo contrario”.
En esa línea, advirtió sobre las consecuencias del modelo actual: “Creció el campo, creció la minería, creció el negocio financiero, pero cayó el empleo. Estás apoyando a los sectores que no generan trabajo”.
En una nueva columna en Cata de Noticias, el abogado Juan Pablo Gallego analizó la designación de Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia y lo que puede implicar para la política judicial del Gobierno.
Según planteó, el cambio podría marcar un giro importante respecto de la etapa anterior. Para Gallego, durante los primeros dos años de gestión el área estuvo prácticamente ausente de la agenda oficial. “El Gobierno tuvo un Ministerio bobo y ahora puede pasar a tener uno activo”, sostuvo. A su juicio, con la gestión de Mariano Cúneo Libarona “no hubo política judicial”, lo que llevó a que se perdiera tiempo valioso.
En ese contexto, señaló que muchas de las cuestiones vinculadas con la Justicia terminaron siendo absorbidas por el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich, lo que generó desorden institucional.
Para el columnista, uno de los primeros anuncios de Mahiques apunta justamente a revertir esa inercia. El nuevo ministro adelantó que buscará avanzar rápidamente en la designación de jueces de primera instancia en el fuero federal, un tema que quedó relegado durante los últimos años.
Gallego destacó además que Mahiques llega con experiencia en el funcionamiento del sistema judicial. Durante el gobierno de Mauricio Macri se desempeñó como secretario y tuvo participación en el Consejo de la Magistratura, lo que le da conocimiento directo sobre el proceso de selección de jueces y el manejo de ternas. “Eso le puede permitir empezar a trabajar rápido”, explicó.
Entre los problemas que hoy enfrenta el sistema judicial, el analista mencionó especialmente la situación de la Procuración General y la implementación del sistema acusatorio. Este nuevo modelo viene siendo presentado como una gran reforma y se le hace bastante marketing.
Sin embargo , Gallego denunció que “El sistema acusatorio se viene implementando muy mal, sin recursos para los fiscales”. Y advirtió que la situación se vuelve todavía más delicada porque la Procuración sigue encabezada por un procurador interino.
Otro punto crítico que mencionó es la integración incompleta de la Corte Suprema. Actualmente el tribunal funciona con tres miembros, cuando se establece que debería tener cinco. “Si hay algo urgentísimo que requiere la Argentina es completar la Corte”, planteó.
Según su mirada, el máximo tribunal necesita incorporar perfiles específicos —entre ellos un abogado penalista— y también avanzar en la designación de una mujer que integre la Corte Suprema.
“El Gobierno comprendió que no puede gobernar al margen del Poder Judicial, que es uno de los tres poderes del Estado”, concluyó.
El empresario y productor Daniel Grinbank conversó con Cata de Elía en Cata de Noticias y analizó el escenario político tras las elecciones de medio término, en un contexto marcado por la persistencia de la grieta y la creciente distancia entre la política y la sociedad.
Durante la charla, Grinbank sostuvo que los comicios no lograron romper la lógica binaria de la política nacional: “Se volvió a caer en la grieta, o contra el modelo anterior o contra el actual”, señaló.
Por otro lado, analizó la actualidad en la que hay “un mundo invisible” que muchas veces se analiza con arrogancia sin terminar de comprenderlo. Un claro ejemplo de esto es menospreciar la mejora de los índices de pobreza gracias a la calma de la inflación que afectaba mucho a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, esto no se percibe de la misma manera en la clase media, uno de los sectores más golpeados por el actual modelo,
En el plano político, Grinbank señaló el desgaste de la representación tradicional, el crecimiento de los outsiders y la caída sostenida de la participación electoral. Además, cuestionó la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner como factor funcional a la continuidad de la grieta, y afirmó que los cambios tecnológicos y el avance del trabajo freelance han dejado obsoletas a las estructuras sindicales tal como se las conocía.
En este programa de Cata de Noticias recibimos en los estudios de Radio con Vos a Silvana Stabielli. Es profesora de Francés, licenciada en letras de la UBA, tiene un posgrado en Sociología de la Cultura por la Universidad Nacional de San Martín y trabaja desde hace 25 años en Canal 13 y TN como asesora lingüística. Se dedica a entrenar periodistas para que mejoren su desempeño oral y escrito; y es editora de estilo en el sitio de TN.
Silvana acaba de publicar un libro llamado “Atlas de palabras únicas”. En diálogo con Cata de Elía y nuestra columnista Claudia Romero, Stabielli presentó su libro, analizó la época en la que se encuentra el lenguaje y compartió su mirada sobre el discurso del Gobierno argentino.
Stabielli también advirtió una tendencia preocupante: la merma de vocabulario. “Nos estamos quedando con un manojo de palabras muy chico. Hay una comodidad en quedarse en las mismas palabras que usamos siempre y eso puede llegar a afectar la comprensión.”, explicó.
Sin embargo, también remarcó que la idea es tener un vocabulario pero que no se pierda la cercanía por artificialidad. «No hay que usar palabras por usar, pero deberían ser palabras precisas».
Por otro lado, Silvana realizó una lectura sobre los tiempos que corren para el lenguaje: «Estamos viviendo una época barroca, de desmesura. Siempre que se mira esto hay que contraponerlo al clasicismo de la perfección del lenguaje. En ese sentido, no estamos en un momento de mesura». Y agregó: «Somos producto de las épocas. Este es un tiempo de exceso, de desengaño y desborde».
Por último, señaló que el discurso de Milei está pensado para causar un efecto en el que lo escucha. «Nadie diría que este discurso pasa inadvertido, y en eso hay un acierto comunicativo gigante por parte del presidente», concluyó.