LECCIONES UNIVERSITARIAS; POR MARCELO VENERANDA

LECCIONES UNIVERSITARIAS; POR MARCELO VENERANDA

En una nueva edición de El que calla otorgaMarcelo Veneranda puso el foco en la multitudinaria marcha universitaria que volvió a instalar el debate por el financiamiento de las universidades públicas y el rol del Estado frente al ajuste.

El periodista repasó algunos de los datos que marcaron la movilización y eligió definirlos como “conceptos para recordar”. Según explicó, las transferencias del Estado a las universidades cayeron un 45% entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, mientras que los salarios docentes perdieron casi un 38% de poder adquisitivo frente a la inflación acumulada. “Es como si no les hubieran pagado 19 salarios”, sintetizó.

En ese contexto, advirtió que los salarios universitarios ya se encuentran en el nivel más bajo de los últimos 23 años y que hoy son los peores del Estado Nacional y también de América Latina. “Un país que fue faro de la educación universitaria hoy paga los peores salarios”, señaló.

Veneranda también vinculó el conflicto universitario con otra discusión de fondo: el rol de la Justicia. Recordó que el documento leído durante la marcha apuntó directamente a la Corte Suprema para que intervenga frente al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso y posteriormente vetada por Javier Milei.

A partir de allí, el editorial se detuvo en una decisión administrativa firmada por Manuel Adorni y Luis Caputo que recortó partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso en áreas como educación, universidades, alfabetización y salud. Sin embargo, destacó una excepción: “El Poder Judicial y el Ministerio de Justicia fueron los únicos que recibieron más fondos”, remarcó.

“Es el mismo Poder Judicial que tiene que decidir si está mal incumplir la Ley de Financiamiento Universitario, si está mal enriquecerse en el poder o si hubo delitos en ANDIS o en Libra”, planteó.

Por último, el periodista se refirió a la situación de los hospitales universitarios y denunció que, pese a que el Gobierno asegura estar al día, aún no transfirió los fondos previstos por ley. “Negarse a pagar implica negarse a cumplir una ley”, recordó.

Por ende, concluyó: “Por eso es tan importante que la motosierra no toque a la Justicia. No vaya a ser que un día los jueces nos digan que está mal incumplir la ley”.

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EL REGRESO DE KARINA MILEI AL CENTRO DEL PODER Y UNA JUSTICIA QUE RECUERDA A LOS 90; POR HERNÁN CAPPIELLO

EL REGRESO DE KARINA MILEI AL CENTRO DEL PODER Y UNA JUSTICIA QUE RECUERDA A LOS 90; POR HERNÁN CAPPIELLO

En una nueva edición de Gambito de DatosHernán Cappiello centró su editorial en los movimientos que comienzan a delinear una nueva etapa en la relación entre el Gobierno y la Justicia, a partir de la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia y la decisión de avanzar con la designación de alrededor de 200 jueces para cubrir vacantes en todo el sistema judicial.

Hoy la Justicia argentina tiene cerca de un 37% de vacantes, un nivel que amenaza con volver inoperantes algunos tribunales. Por ejemplo, la Cámara Penal Económica debería tener seis jueces y actualmente funciona con apenas dos.

En ese escenario, Mahiques anunció que buscará reactivar los concursos y avanzar con las designaciones pendientes, revisando las ternas ya elaboradas y actualizando los informes de los candidatos.

Pero esto también tiene una dimensión política. La posibilidad de nombrar cerca de 200 jueces abre una oportunidad para reconfigurar el mapa del Poder Judicial, algo que inevitablemente recuerda a otros momentos de la historia argentina.

Cappiello trazó un paralelismo con la década del 90. En aquellos años, el presidente Carlos Menem duplicó la cantidad de jueces federales, pasando de seis a doce juzgados en Comodoro Py. La jugada permitió construir una nueva Justicia Federal alineada con el poder político. En esa época nació incluso una expresión que se volvió famosa: los “jueces 4×4”, un apodo que surgió a partir de un título de Clarín que describía cómo el estacionamiento de los tribunales se llenaba de camionetas de alta gama, símbolo de una época.

Treinta años después, la llegada de Mahiques al Ministerio y de Santiago Viola como viceministro —quien además será representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura— implica una incidencia directa del Gobierno y de Karina Milei.

Ambos nombres, además, llegan con antecedentes conocidos en el mundo judicial. Mahiques es hijo del juez de Casación Carlos Mahiques y mantiene vínculos fluidos con jueces federales y camaristas. Viola, por su parte, fue abogado de Lázaro Báez y su trayectoria incluye vínculos con el mundo de la inteligencia y un procesamiento del que posteriormente fue sobreseído.

Para Cappiello, estos movimientos también reflejan un cambio en el equilibrio interno del Gobierno. La designación de Mahiques marca el regreso de Karina Milei al centro del poder político, en una pulseada interna que habría ganado frente al asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los arquitectos de la estrategia política y comunicacional del oficialismo.

El nuevo esquema abre una etapa distinta dentro del Gobierno. Tras la salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia, el gabinete también muestra una renovación importante: de los funcionarios originales del inicio de la gestión, apenas permanecen Luis Caputo y Sandra Pettovello.

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