En una nueva edición de Gambito de Datos, Hernán Cappiello centró su editorial en los movimientos que comienzan a delinear una nueva etapa en la relación entre el Gobierno y la Justicia, a partir de la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia y la decisión de avanzar con la designación de alrededor de 200 jueces para cubrir vacantes en todo el sistema judicial.
Hoy la Justicia argentina tiene cerca de un 37% de vacantes, un nivel que amenaza con volver inoperantes algunos tribunales. Por ejemplo, la Cámara Penal Económica debería tener seis jueces y actualmente funciona con apenas dos.
En ese escenario, Mahiques anunció que buscará reactivar los concursos y avanzar con las designaciones pendientes, revisando las ternas ya elaboradas y actualizando los informes de los candidatos.
Pero esto también tiene una dimensión política. La posibilidad de nombrar cerca de 200 jueces abre una oportunidad para reconfigurar el mapa del Poder Judicial, algo que inevitablemente recuerda a otros momentos de la historia argentina.
Cappiello trazó un paralelismo con la década del 90. En aquellos años, el presidente Carlos Menem duplicó la cantidad de jueces federales, pasando de seis a doce juzgados en Comodoro Py. La jugada permitió construir una nueva Justicia Federal alineada con el poder político. En esa época nació incluso una expresión que se volvió famosa: los “jueces 4×4”, un apodo que surgió a partir de un título de Clarín que describía cómo el estacionamiento de los tribunales se llenaba de camionetas de alta gama, símbolo de una época.
Treinta años después, la llegada de Mahiques al Ministerio y de Santiago Viola como viceministro —quien además será representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura— implica una incidencia directa del Gobierno y de Karina Milei.
Ambos nombres, además, llegan con antecedentes conocidos en el mundo judicial. Mahiques es hijo del juez de Casación Carlos Mahiques y mantiene vínculos fluidos con jueces federales y camaristas. Viola, por su parte, fue abogado de Lázaro Báez y su trayectoria incluye vínculos con el mundo de la inteligencia y un procesamiento del que posteriormente fue sobreseído.
Para Cappiello, estos movimientos también reflejan un cambio en el equilibrio interno del Gobierno. La designación de Mahiques marca el regreso de Karina Milei al centro del poder político, en una pulseada interna que habría ganado frente al asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los arquitectos de la estrategia política y comunicacional del oficialismo.
El nuevo esquema abre una etapa distinta dentro del Gobierno. Tras la salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia, el gabinete también muestra una renovación importante: de los funcionarios originales del inicio de la gestión, apenas permanecen Luis Caputo y Sandra Pettovello.
En una nueva edición de su streaming semanal, el periodista Ramón Indart analizó la creciente centralidad de Karina Milei dentro del Gobierno, los cruces con sectores empresarios, la reconfiguración del poder judicial y los indicadores económicos que reflejan caída del consumo, del empleo y de la actividad industrial.
Uno de los focos principales del análisis fue el reordenamiento interno dentro del oficialismo. Según Indart, la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia representa un triunfo político de Karina Milei dentro del esquema de poder del gobierno de Javier Milei.
El periodista sostuvo que la llegada del nuevo ministro evidencia una derrota política del asesor presidencial Santiago Caputo, quien hasta ahora había tenido fuerte influencia en el armado institucional del oficialismo. Con esta decisión, el área judicial queda alineada con el sector que responde directamente a la secretaria general de la Presidencia.
Indart remarcó que el cambio no es menor: el Ministerio de Justicia deberá cubrir más de 200 vacantes en el Poder Judicial, lo que implica una capacidad de influencia significativa sobre el sistema judicial. En ese contexto, también mencionó los vínculos del nuevo ministro con el mundo judicial y político, lo que abre interrogantes sobre el impacto que puede tener en causas sensibles.
Otro eje del programa fue el enfrentamiento discursivo entre el Gobierno y parte del empresariado. Durante un evento con inversores en Estados Unidos, el presidente Milei criticó públicamente a empresarios como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, a quienes acusó de haber sido beneficiarios de un sistema económico protegido por el Estado.
Para Indart, la escena fue llamativa porque se produjo justamente en un foro destinado a atraer inversiones. En su interpretación, el Presidente utilizó un discurso moral que plantea una división entre quienes defienden la libertad económica y quienes, según su mirada, se beneficiaron de privilegios estatales durante años.
En paralelo, el periodista repasó la situación de algunos sectores industriales, como el caso de la fábrica de neumáticos Fate, que recientemente cerró operaciones. El debate, explicó, gira en torno a si el problema fue la apertura a las importaciones —especialmente desde China— o si la crisis responde a un modelo productivo que arrastraba dificultades desde hace años.
El panorama económico general tampoco aparece del todo despejado. Según los datos mencionados en el programa, distintos rubros comerciales muestran caídas interanuales en ventas, con bajas marcadas en perfumería, bazar, textiles y alimentos. La construcción también evidencia retrocesos, mientras que el empleo privado registrado sigue en descenso en la mayoría de las provincias.
Incluso en distritos que destacan su desempeño económico, como Mendoza, los indicadores muestran retrocesos en el empleo formal, aunque menores que en otras regiones. Las excepciones aparecen en provincias vinculadas al desarrollo energético, como Neuquén y Río Negro, donde el crecimiento de Vaca Muerta impulsa la actividad.
Indart también señaló señales de alerta en el conurbano bonaerense, donde los despidos industriales empiezan a acumularse. Según su análisis, ese cordón productivo —clave para la economía y la política nacional— podría convertirse en uno de los focos más sensibles si la recesión se prolonga.
En el cierre del programa, el conductor sintetizó el momento político con una imagen clara: mientras el Gobierno consolida poder interno y sostiene su narrativa económica, distintos indicadores productivos empiezan a mostrar tensiones que podrían condicionar el clima social en los próximos meses.
En su editorial semanal en Gambito de Datos, Hernán Cappiello reflexionó sobre el escenario político que se abrió luego de las elecciones y la segunda etapa que comienza para el Gobierno de Javier Milei.
“El resultado electoral le devolvió al oficialismo la fe en su plan y el respaldo de los votos”, sostuvo el periodista, aunque advirtió que la fractura interna entre Karina Milei y Santiago Caputo quedó expuesta con la renuncia de Guillermo Francos como jefe de Gabinete. La disputa la ganó la hermana del presidente, consolidada como armadora política de La Libertad Avanza.
La salida de Francos allanó el camino para el ingreso de Diego Santilli al Ministerio del Interior, un movimiento que sorprendió y que busca fortalecer el diálogo con los gobernadores de cara al verano.
Cappiello señaló que el Ejecutivo planea aprovechar los próximos meses para avanzar con las reformas estructurales —laboral, previsional e impositiva—, tras el tratamiento del presupuesto en diciembre. “Ahí Santilli tendrá un papel central”, destacó.
En paralelo, la CGT renovó su conducción y se mostró dispuesta al diálogo, aunque sin descartar el paro como herramienta de presión.
Mientras tanto, la oposición atraviesa su momento más débil. “El peronismo sin liderazgo claro y Cristina Fernández de Kirchner enfrentando su juicio más complejo; y el PRO desarticulado, con varios de sus dirigentes absorbidos por el oficialismo”, resumió.
Cappiello advirtió que, pese al envión electoral, la luna de miel del Gobierno puede ser breve y aún quedan temas pendientes, como la composición de la Corte Suprema de Justicia, que hoy funciona con solo tres jueces.
“El verano será una oportunidad para que Milei reconstruya su equipo y encare la última etapa de su primer mandato”, concluyó.
En su editorial en El que calla otorga, Marcelo Venerandaanalizó nuevamente la complicada situación que atraviesa el oficialismo relacionadas con causas de corrupción. Los casos hasta ahora fueron 3: Libra, Spagnuolo y Espert.
El tuit llegó el 14 de febrero por la noche y comenzó a alterar todo. Ahí, Milei difundía por primera vez Libra, con un código que solo el había tenido acceso. En un par de horas, quedaron varios miles de estafados a lo largo del mundo. Ese día el valor de la palabra presidencial perdió mucho y Karina, alguien que no hablaba con la prensa y de la que poco se sabía.
El audio fue el de Diego Spagnuolo, quién estaba al frente de la ANDIS. Esos audios establecieron un escenario de corrupción que debe todavía ser investigado, en un área sensible como el de la discapacidad. También ponía a Karina Milei en un escenario al que no deseaba estar.
El papel, o la planilla contable de una supuesta contabilidad paralela que estalla en la antesala de las elecciones nacionales, revela que Federico Machado (condenado por narcotráfico y lavado de dinero) le había prestado aviones, una camioneta blindada y 200 mil dólares a Espert
«Un tuit un papelito y un audio son capaces de generar tanto daño al oficialismo y causan tanta incomodidad al Gobierno. La economía no admite, no da lugar y no permite tener un Gobierno que se equivoque en cuestiones tan pequeñas como un tuit un audio y un papelito», reflexionó Marcelo Veneranda